El minotauro anda suelto

Serie sobre inmigración. Capítulo 1.

“Hace más de un siglo, cientos, incluso miles de hombres y mujeres negros que vivían en régimen de esclavitud en los Estados del Sur de Estados Unidos emprendían un viaje incierto hacia el Norte, hacia Canadá: lejos de la economía de plantaciones y de su sistema esclavista, hacia la libertad. Cientos de hombres y mujeres negros y blancos se organizaron para dar apoyo a ese viaje, formando lo que se conocería como el «ferrocarril clandestino».

Hoy, la tierra de la libertad que por entonces era Canadá para estos hombres y mujeres negros ya no existe, pero, aún así, miles de hombres y mujeres emprenden un viaje todavía más incierto hacia el Norte, dejando atrás formas de opresión y explotación, en ocasiones simplemente en busca de un sueño o de una vida mejor. Decenas de hombres y mujeres queremos darles apoyo en ese viaje, al que tienen derecho como cualquiera.”

Así se presentan los integrantes de Ferrocarril Clandestino, una organización consciente de la grave vulnerabilidad legal y social de los inmigrantes en Europa.

“No nos limitamos a ofrecer apoyo y asistencia social a los inmigrantes -indica Pepe Ema, uno de sus portavoces- Somos algo más”.

Somos una organización política pero planteamos una forma de hacer política basada en la transformación de la vida cotidiana a través de experiencias en común entre diferentes.

De este modo Ferrocarril Clandestino ofrece a los inmigrantes clases de castellano, asesoramiento jurídico y un modo determinado de convivencia social a través de la lucha política.

“Para eso en Madrid decidimos montar una red de apoyo con gente dispuesta a comprometerse en la defensa de derechos básicos para todos.  Hicimos cuestionarios con listas de tareas y cada uno indicaba cómo estaba dispuesto a colaborar”- explica Pepe.

PRÁCTICAS RACISTAS

La organización lleva cuatro años documentando y denunciando violaciones de derechos humanos en los centros de internamiento para extranjeros, conocidos como CIE´s, cárceles exclusivas para inmigrantes que no han cometido ningún delito pero a quienes se priva de libertad por el único motivo de no tener papeles.

Ferrocarril Clandestino también analiza las actuaciones policiales en la calle.

“Hay una lógica articulada por la dirección policial, que busca que haya un número alto de personas sin papeles detenidas”.

La policía pide la documentación o detiene guiándose por el color de la piel de las personas. Estamos documentando estas actuaciones, que son racistas.

“La policía es selectiva con criterios discriminatorios. Por ejemplo, suele haber redadas en lugares donde se imparten clases de castellano a extranjeros, en asociaciones de inmigrantes, o en los centros a los que éstos acuden para solicitar su regularización”- añade.

“Se está creando un caldo de cultivo que discrimina a las personas. Es una discriminación que procede de las prácticas institucionales: Se considera personas de segunda clase a quienes no tienen papeles de residencia el regla. Nosotros estamos dispuestos a ser consecuentes con la idea de que todos los que viven y trabajan aquí son de aquí”.

CAMBIAR UN MODELO DOMINANTE

“La gente viene a España muy dispuesta a incorporarse y hacer lo necesario para poder trabajar, pero se encuentran con trabas administrativas tremendas -prosigue Pepe- Nos encontramos con apuestas vitales muy fuertes pero también con situaciones de explotación muy graves.  De este modo se reproduce un modelo social injusto que nos afecta a todos y que muchos queremos cambiar”.

Ferrocarril Clandestino quiere hacer frente a ese modelo social injusto; intentamos cambiar normas, ideas y prácticas dominantes.

Pepe considera que buscar modos de asumir la inmigración puede ser una “oportunidad para revisar en el norte el triunfo de un modelo de vida basado en la acumulación de beneficio económico por encima de todo”.

”Cambiar las condiciones de vida injustas de los inmigrantes es una cuestión que nos afecta a todos, está en juego el modelo de sociedad que queremos ser”.

Ferrocarril Clandestino elaboró hace un tiempo una práctica guía “por la libertad de movimiento” para inmigrantes con una lista de recursos gratuitos de distintas ciudades españolas y con la información legal necesaria para conseguir algunos papeles y, con ellos, el reconocimiento de algunos derechos. Su lectura es muy recomendable para todos.

A través de ella una se pregunta qué mundo es éste en el que el dinero goza de la libertad de movimientos que no tienen las personas; en el que los únicos paraísos, por el momento, son los fiscales. En el que soñar sigue siendo un viaje clandestino.

(3) Comentarios

  1. Mariu

    Lo más importante de la gente de ferrocarril es que vienen a fortalecer algo en lo que en España estamos un pelín flojo: las redes.

    Con toda la humildad, os paso un reportaje que hice con ayuda de FC cuando saltó todo el escándalo de las detenciones masivas a inmigrantes en Madrid. Esto es tan sólo un ejemplo de lo que hace esta gente.

    http://www.soitu.es/soitu/2009/05/28/actualidad/1243522321_192462.html

    PD. Desafortunadamente, lo que se cuenta ahí sigue vigente

  2. [...] Ferrocarril Clandestino minotauro.periodismohumano.com/2010/05/02/ferrocarril-clande…  por Danielamartinez hace 2 segundos [...]

  3. Granaíno

    Estupendo reportaje, Olga. Periodismo Humano se convierte, además, en un medio para la acción, enhorabuena!!

    Permíteme tomar prestadas palabras de hace unos cuantos años ya para ilustrar tu relato de hoy.

    “De pronto los perros de incesantes ladridos vieron a Odiseo y corrieron hacia él ladrando. Entonces Odiseo se sentó astutamente y el cayado se le escapó de las manos.

    Allí, sin duda, en su propia cuadra habría sufrido un dolor vergonzoso, pero el porquero, siguiéndolos con veloces pies, se lanzó a través del portico, la piel cayó de sus manos, y a grandes voces dispersó a los perros en varias direcciones con una espesa pedrea. Y se dirigió al soberano:
    Anciano, por poco te han despedazado los perros en un instante y quizá me habrías culpado a mí. También a mí me han dado los dioses dolores y lamentos, pues sentado lloro a mi divino soberano y cebo cerdos para que se los coman otros. En cambio, él andará errante por pueblos y ciudades extranjeras mendigando comida, si es que vive aún y contempla la luz del sol.

    Pero sígueme, vayamos a mi cabaña, anciano, para que también tú sacies el apetito de comer y beber y me digas de dónde eres y cuántas penas has tenido que sufrir.

    Así diciendo, lo condujo a su cabaña el divino porquero; le hizo entrar y sentarse, extendió maleza espesa y encima tendió la piel de una hirsuta cabra salvaje, su propia yacija, grande y peluda. Alegróse Odiseo porque lo había recibido así y le dijo su palabra llamándolo por su nombre:
    Forastero, ¡que Zeus y los demás dioses inmortales te concedan lo que más vivamente deseas, ya que me has acogido con bondad!
    Y tú le contestaste, porquero Eumeo, diciendo:

    Forastero, no es santo deshonrar a un extraño, ni aunque viniera uno más miserable que tú, que de Zeus son los forasteros y mendigos todos. Nuestros dones son pequeños, pero amistosos, pues la naturaleza de los siervos es tener siempre miedo cuando dominan nuevos soberanos.”

    LA ODISEA, canto XIV

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