El minotauro anda suelto

Imaginemos un país con más de 113.000 personas desaparecidas, asesinadas durante una guerra civil originada por un golpe de Estado y durante una dictadura que gobernó durante casi cuarenta años. Ninguna de esas personas fue ejecutada en el frente de guerra, sino en fusilamientos, sacas, o tras juicios sumarísimos. La mayoría fueron asesinadas por el simple hecho de simpatizar con el sistema democrático vigente, por haber colaborado con dicho sistema o por haber mostrado su oposición al golpe de Estado.

En ese país, salvo escasas excepciones, las fosas comunes no están identificadas con placas o monumentos oficiales; casi todas están escondidas y olvidadas. Imaginemos que hace diez años varias personas que querían mantener viva la Memoria y la Historia crean asociaciones de familiares de desaparecidos y exhuman las primeras fosas, con dinero de su propio bolsillo.

Y que hace un par de años, gracias a la presión de esas asociaciones, el Gobierno se compromete a asumir la localización y exhumación de fosas, pero en la práctica solo se encarga de financiar, de modo que todo sigue estando en manos de las asociaciones, al fin con subvenciones pero no suficientes. Tan solo en dos exhumaciones se persona un juez, a pesar de que por ley está establecido que debe haber un representante judicial para el levantamiento del cadáver. Y en ninguna hay homenajes oficiales.

No estoy hablando de Bosnia, por si alguien piensa que ha acertado ya. El país del que hablo tiene más fosas que Bosnia, pero el Estado no se hace cargo directamente. Tampoco hablo de Irak, ni de Chile, ni de Argentina, ni de Bolivia, Perú, El Salvador, Haití, Ruanda, Sierra Leona o Suráfrica, lugares donde el Estado ha respaldado los proyectos de exhumación de fosas e investigaciones en torno a las mismas impulsadas por las denominadas comisiones de la verdad. No hablo tampoco de los caídos en la Segunda Guerra Mundial en países extranjeros o en diversos conflictos bélicos coloniales, cuyos cadáveres están siendo localizados y exhumados por gobiernos europeos.

En el país del que hablo muchas familias han vivido el dolor a escondidas, porque ese dolor era tabú. Nosotros, que venimos de un país avanzado, sabemos muy bien que si las víctimas y sus familiares no obtienen reparación y se ven obligadas a olvidar, terminan siendo doblemente víctimas. Pero en ese país no lo saben aún. Allí mencionar a los desaparecidos puede ser considerado políticamente incorrecto. Incluso personalidades respetadas socialmente sufren de urticaria cuando oyen hablar de los crímenes de la dictadura y de la necesidad de amparar a las víctimas y sus familiares. Es extraño.

Es extraño también que no se estudien en la escuela, instituto o universidad los detalles de la represión ejercida por los golpistas. La única excepción son los textos que estudian los alumnos de la carrera de Historia que se especializan en ese periodo histórico.

Por eso muchos piensan que todo se resume en dos bandos enfrentados en una guerra, que en ambas partes hubo muertos, más o menos los mismos, y las mismas atrocidades. Olvidan que el número de fallecidos de un lado triplicó al del otro, que los de un lado fueron dignificados y homenajeados y que los familiares de los de ese lado no sufrieron durante cuarenta años la represión, cárcel, el exilio, el miedo, el desamparo.

Algunas personas aplauden que nada de eso se sepa. Viva la ignorancia, abajo la Historia, es malo mirar al pasado, dicen. Les obsesiona mucho lo del pasado.

Hubo un juez que decidió actuar e investigar los crímenes de aquella dictadura y un montón de personalidades escribieron artículos y columnas sintiéndose muy ofendidas por semejante actuación. Fue un fenómeno sociológico muy curioso.

Ante la actuación de ese juez, los familiares de las víctimas se sintieron aliviados, pensando que quizá se pondría fin al pacto de silencio.

Pero ese juez terminó siendo acusado por dos organizaciones de extrema derecha de prevaricador y fue apartado de su cargo por el poder judicial. Suspendido de sus funciones. Recibió apoyo internacional de prestigiosos juristas, de respetadas organizaciones internacionales de derechos humanos, de los diarios internacionales más leídos. Pero fue suspendido y por supuesto la investigación de los crímenes de la dictadura y los golpistas fue paralizada.

La extrema derecha del país se alegró mucho. También aquellos que creían que nadie tenía que darles lecciones de nada, porque una cosa es enseñar justicia y moralidad a Argentina, la ex Yugoslavia o Irak y otra muy diferente es que vengan unos a decirte ahora lo que tu propio país tiene pendiente.

Hubo algunas personas de izquierdas que también se alegraron, porque no les gustaba mucho ese juez ahora suspendido. No entendían que esa historia no tenía que ver con defender a un juez, sino con luchar contra la impunidad que existe en ese país, asentada en tantos campos diferentes pero con el mismo origen.

Nosotros, que procedemos de un país no enfermo, ya sabemos que la dignidad, el reconocimiento y el fin de la impunidad son importantes. Que no se puede dar la espalda a quienes defendieron los valores en los que presuntamente se asientan nuestras sociedades actuales. Pero en ese país todavía no se han enterado. No saben que los traumas colectivos, si no se tratan, pueden continuar latentes durante décadas. Que si una herida no se cura bien se infecta y no sana. Puede incluso empeorar.

(17) Comentarios

  1. Rubén g. Herrera

    Tu ironía, Olga, es un martillo que apuntala dolorosamente las resabidas evidencias.

  2. [...] Los valores en los que se asienta un pais minotauro.periodismohumano.com/2010/05/17/los-valores-en-los…  por joseantoniocavero hace 2 segundos [...]

  3. Pampa

    Me encantó Olguita, felicitaciones… ojalá ahora que el juez ya no está en medio, quienes no podían ver “más allá”, se sumen a la lucha por la Memoria. Con Garzón o sin él…JUSTICIA.

  4. Granaíno

    Mi querida Olga:

    Imaginemos un país en el que muchas fortunas personales y puestos de estatus social se consiguieron asesinando y robando al prójimo; imaginemos que, en ese mismo país, muchos descendientes de aquellos que asesinaron y robaron al prójimo han mantenido y aumentado su fortuna a costa de no haber removido el asunto. Imaginemos también, por ejemplo, que algunos de aquellos torturadores, asesinos y ladrones o sus descendientes, sacaron sus oposiciones a, quién sabe, Abogado del Estado, Juez, Registrador de la Propiedad, Policía o Inspector de Hacienda; un puñado de posibles puestos que enumero sin maldad ni intencionalidad ninguna, eh?

    Y ahora, imaginemos, que aquéllos asesinos-ladrones y sus descendientes fundaran una asociación para la defensa mutua, pongamos por caso, no sé, un partido y que, aún siendo minoría en la población, consiguieran convencer a otra minoría para que les votara (un poner, unos 10 millones de personas, o sea, una de cada cinco en un hipotético país de 50 millones). Pues claro, lo normal sería que se opusieran a olisquear el pasado que luego, se sabe dónde se empieza pero no dónde se acaba. Qué desfachatez si, por un casual, se revisara el apellido del asesino de un poeta, o de un maestro, o de un banderillero y se viera que sus inmuebles en el centro de alguna ciudad histórica, fueron fruto, no del sudor del trabajo propio, sino de la sangre ajena.

    En fin, lo que no se entendería muy bien en ese país es que los poquitos descendientes de los asesinados que pudieran llegar a tocar el poder, siquiera con la punta de sus dedos, permitieran y aún alentaran y promovieran el mantenimiento de los Jueces, Inspectores de Hacienda o Policías, otro poner, que participaron en el asesinato y desaparición de sus ancestros.

    Y así nos va…con el TOP y el OPUS en el -intocable- poder Judicial; con la derecha ultraneoliberal económica sentada a la derecha del Maestro en la CEOE, en el Banco de España y en la Moncloa y, pa rematar, con la persona que “explicó” la “caida” por una ventana de Grimau o dio la orden de asesinar a los obreros de Vitoria y Granada, esperando que su partido vuelva a Gobernar.

    Menos mal que todo ocurre en un país imaginario, eh? Ufff, de la que nos hemos librado.

    Besos, Salud y República!!

  5. Laura Navarro

    Comparto el dolor y la indignación, por la herida y por la indiferencia de tantos. Ojalá que despertemos todxs pronto. Gracias Olga por estar ahí.

  6. eml

    “Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas, por donde pasará el hombre libre para construir una sociedad mejor.”….[últimas palabras de Salvador Allende]
    aunque nosotros parece que no lo veremos, tendremos que empujar…

  7. desidia

    Olga, Granaino,
    cómo decís, qué suerte que sea un país imaginario…yo pensaba que hablabais del lugar donde he nacido y vivo y estaba preguntándome qué debería hacer para exiliarme…
    gracias por explicar también lo que otro también pensamos.
    Viva la gente decente!

  8. Socialista

    El socialismo sólo ha repartido miseria, miseria de la que ahora gozamos, vivimos en la mierda gracias por el socialismo
    Si hay que volver a pasar, PASAREMOS!!

  9. Pepecmb

    ¡Vaya! parece que los trolls han llegado hasta aquí también, por lo que exuda el anterior comunicante…
    Gran texto Olga. Que hayan echado a Garzón es, además de un quebranto para los que deseamos una Justicia justa, una derrota temporal. Habrá otras batallas hasta recuperar la moralidad pública en nuestra Historia. Nos han despertado con sus ataques, no nos adormeceran otra vez.

  10. GUADALPE

    Grandioso el articulo.Lastima que esto no llegue a tanta gente como la telebasura que para mi es casi toda.

  11. Beatrice

    gran artículo, Olga, espero que pronto se recitique en los libros de historia, al igual que hicieron las alemanes con su pasado nazi 40 años después dela segunda guerra mundial… Nosotros ya hace más de 40 años, ya es tiempo.
    saludos

  12. [...] Los valores en los que se asienta un país Por OLGA RODRÍGUEZ, miembro de GEA PHOTOWORDS [...]

  13. 4

    Bravo bravísimo, aunque me dejes con un nudo en el estómago y en la garganta y en todo lo demás…

  14. Osnola

    Cortina de Albahaca

    17 MAYO 2010 5 COMENTARIOS

    Silvio envió este artículo hace varios días al diario El País, de España. Según él comentó a Cubadebate, “hoy por la mañana recibí la siguiente respuesta de El País: ‘Recibido. Un saludo’ y después un machón oficial que dice que están en su derecho cambiar y reducir los artículos no solicitados, etc, etc. Yo creo que hice bien en darle otro camino”. Y aquí está.
    Un grupo de artistas y escritores españoles ha lanzado una plataforma para democratizar a Cuba. Y cuando un cubano opina diferente, decretan que sus argumentos son cortinas de humo de la dictadura que padece y lo comparan con los franquistas. Pero los dioses parecen haberles castigado. Porque, precisamente por haberse atrevido a investigar los crímenes del franquismo, el Consejo General del Poder Judicial acaba de suspender al juez Baltasar Garzón de la Audiencia Nacional de España. Esta sentencia es un golpe durísimo a una democracia desde la que se pretende juzgar o mandar a juzgar los supuestos defectos ajenos, pero ojo con quien toque a los propios.

    El veto a Garzón, considerado un héroe, ocurre en el mismo país que hace pocos años dio al mundo una verdadera lección de democracia, al votar contra el partido gobernante que los metió en una guerra injusta, haciendo oídos sordos a enormes manifestaciones populares. Personalmente no me explico cómo estas personalidades han llegado a la conclusión de que la política hacia Cuba debe ser la del aislamiento y el bloqueo. Es como si desconocieran que hace medio siglo esa misma política no ha logrado mover ni un milímetro la determinación de la mayoría de los cubanos.

    Por otra parte, los cubanos también queremos cambios, pero consensuados por nosotros. Esas transformaciones ocurrirán más temprano o más tarde y la única política capaz de acelerarlas es el fin del bloqueo. Todo lo que se nos haga con asedio y presiones no podremos considerarlo a nuestro favor, sino como un insulto a nuestra autodeterminación, una injerencia inadmisible en nuestras vidas. Tantas agresiones y amenazas nos han enseñado que la supervivencia pasa por una sociedad orgánica, íntegra, indivisible. Así hemos salido airosos de embates artificiales y naturales. Pero sabemos que somos el resultado de un apremio, por vivir acosados. No creemos en un gobierno centralizado para siempre. Más bien solemos verlo como un concepto de emergencia, un mal necesario que el camino de la emancipación nacional nos ha impuesto para sobrevivir. El fin del bloqueo nos despejará profundamente, creando condiciones para que avancemos también en el concepto democrático. Subrayo que no quiero decir que sólo sin el bloqueo seremos más democráticos, sino que estoy seguro de que así lo conseguiremos más pronto.

    La flamante plataforma propone aislar aún más a Cuba y agravar nuestra ya precaria economía. Pretende convencer al mundo de que la asfixia resolverá nuestros problemas. Su hipotético éxito significaría mucho más sufrimiento para nuestro pueblo, que lleva medio siglo enfrentando todo tipo de dificultades. Nuestra larga experiencia en “propuestas” foráneas nos dice que esta acción no es más que un nuevo artilugio para obligarnos a hacer lo que otros consideran que debemos hacer. Partiendo de que se trata de personas bien intencionadas, no sé cómo no entienden la ofensa de pretender que nos volvamos como ellos, con las reservas que despiertan esas democracias de banqueros ladrones y ejércitos ocupantes. Para colmo, cuando respondemos que no estamos de acuerdo, pretenden negarnos el derecho a que se nos escuche, porque todo lo que no razone como ellos -dicen- viene contaminado de dictadura.

    Capitaneados por un gran escritor peruano con un largo historial reaccionario, ciertos intelectuales españoles han decidido gastar más horas elucubrando cómo hacernos daño que investigando hasta qué punto viven en una democracia. Algunos parecen más preocupados por Orlando Zapata -un hombre que tuvo el valor de escoger su propia muerte y enfrentarla-, que de los más de cien mil españoles asesinados en la era de Franco. Es triste ver lo poco que les interesa profundizar en la realidad cubana, cuando sus conclusiones son las mismas que las de los peores enemigos de nuestra dignidad. Por eso acabo admitiendo que esta página efectivamente es una cortina, no de humo pero sí de albahaca, contra la fetidez de su pretendida salvación.

    Silvio Rodríguez Domínguez,

    La Habana, 15 de mayo, 2010.

  15. Es muy doloroso que la Guerra Civil aún no haya acabado tras 80 años. Y como no lo ha hecho, la lucha debe continuar. Nuestra mejor arma es la memoria, el recuerdo y la palabra escrita escuecen más las balas en la puerta de un cementerio.

    Que ya no seamos tan imbéciles como para matarnos entre nosotros, no significa que no podamos luchar en el campo de la historia.

  16. Ruso

    Iros a la Rusia de Stalin, ahí sí que había democracia!! que no eres como yo, pues te quemo vivo.

    Por favor, dense cuenta de una cosa, Garzón ha aceptado dinero a cambio de archivar una querella contra el Santander, ha ordenado escuchas ilegales y se ha atribuido competencias que no tiene. Eso, en el Código Penal es PREVARICACIÓN y por eso ha sido apartado.

  17. jehanne van woerkom

    Gracias Olga por tu comentario sobre el escandalo de las fosas comunes,de la suspencion del juez Garzon (que es el unico que nos ayuda, como dicen los familiares cada jueves en la Plaza del Sol a Madrid, pidiendo justicia.)
    Sigue por favor dedicando atencion a este escandalo desarollanose en un pais tan vecino al mio, Holanda!
    Jehanne

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