El minotauro anda suelto

Entrevista al bloguero y activista egipcio Kareem El-Beherey.


Kareem El-Beherey, bloguero y activista egipcio, está en la plaza Tahrir desde el primer día de la revolución. Hablo por teléfono con él minutos después de que se haya anunciado la posibilidad de que el presidente Mubarak abandone el poder en las próximas horas. Vuelvo a hablar con él cuando Mubarak ya ha dado su discurso y ha mostrado que se aferra al poder.  Se siente, como cientos de miles de egipcios, decepcionado y cabreado.

De fondo se oyen los cánticos y gritos de miles de egipcios que exigen la salida del presidente. Las palabras de Mubarak primero y de Suleiman después han caído como un jarro de agua fría. Miles de manifestantes se trasladan a la sede de la televisión nacional para protestar ante ella. Algunos llegan a los alrededores del palacio presidencial.

No queremos un cambio para que nada cambie, queremos un cambio real que ceda el poder al pueblo egipcio”, me dice Kareem.

Kareem El-Beherey

Días antes de que estallara la revolución egipcia el pasado 25 de enero, Kareem aseguraba que esta vez sí sería la definitiva; que esta vez sí iba a llegar el cambio. Hablaba de “esta vez” porque ya antes habían surgido otros intentos. Él mismo participó en las huelgas de 2006 y 2007 en la fábrica estatal textil de Mahalla en la que ha trabajado años.

Lo conocí en El Cairo por aquellas fechas. Su blog era, junto con el de Hossam el Homalawy, uno de los más leído por los jóvenes hartos de la represión.

En 2008 fue encarcelado durante 73 días y torturado por manifestarse y escribir en contra del régimen de Mubarak.

El pasado 25 de enero se plantó en la plaza de Tahrir junto con otros compañeros blogueros y activistas y no se ha movido de allí desde entonces. Este viernes participará en un juicio civil y simbólico contra Mubarak, organizado por el movimiento Jóvenes de 25 de enero. Confían en que en el futuro se celebre un juicio real.

– ¿Cómo percibes las últimas noticias?

Estamos viviendo uno de los momentos más importantes de nuestras vidas. El ambiente aquí es emocionante. Pero tenemos que esperar a ver cómo evolucionan los acontecimientos. Desde luego el pueblo egipcio no quiere al vicepresidente Suleiman, si él toma el poder todo quedará igual y no lo aceptaremos.

Se habla también de que el Ejército tomará el poder y creará comités para organizar las futuras elecciones. Habrá que ver qué tipo de control ejercen los militares. El poder debe recaer en el pueblo y no en las Fuerzas Armadas.

No aceptaremos un golpe de Estado en el que los militares tomen las riendas. No aceptaremos a Suleiman

– ¿Cuáles son las causas de esta revolución?

Habíamos llegado a una situación límite. La corrupción gubernamental, el paro y la pobreza crecían imparables. La riqueza está concentrada en unos pocos, en los dirigentes del régimen. No hay libertad de expresión, los activistas y sindicalistas somos perseguidos, encarcelados, torturados.

También ha indignado la guerra sectaria impulsada con el atentado contra la iglesia cristiana de Alexandría. Se han publicado informes en la prensa extranjera indicando que el ex ministro del interior fomentó ese ataque con la intención de culpar a los islamistas y asegurarse así el incremento del apoyo occidental.

-Mubarak ha intentado resistir con el objetivo de provocar el cansancio de los manifestantes. ¿Habéis temido en algún momento que las protestas fueran cada vez menores y que finalmente la gente se fuera a sus casas?

No, todo lo contrario. El empeño de Mubarak de no escuchar al pueblo ha provocado que reaccionemos más aún. Por eso hemos ido añadiendo nuevas exigencias, como que Mubarak y los suyos sean juzgados y que devuelvan las riquezas que han robado al pueblo egipcio.

Desde el primer momento hemos tenido claro que esta revolución no es solo egipcia, sino internacional, contra todos los gobernantes corruptos del mundo.

Esta revolución busca que Oriente Medio sea libre y por lo tanto fuerte.

– ¿Has adoptado alguna medida para evitar ser arrestado?

No, ni yo ni el resto de los participantes en esta revolución. Sí tenemos patrullas organizadas que protegen todas las entradas a la plaza para evitar la entrada de armas. Pero es curioso, porque no hemos tenido miedo, nadie tiene miedo ya.

No me importa que me detengan o me apaleen, lo único que me importa es estar con mis compañeros para lograr que esta revolución triunfe. Y si muero por ello, moriré.

– ¿Algunos de tus compañeros han sido detenidos?

Todo egipcio que haya sido asesinado, torturado o arrestado es mi amigo. Todos somos compañeros. Esta revolución me ha enseñado que el pueblo egipcio tiene una gran humanidad en sus relaciones. Todos estamos unidos, es hermoso.

– ¿Quiénes son los participantes en las protestas?

Algunos somos activistas que llevamos tiempo manifestándonos en contra del régimen. Hay grupos de izquierdas, nacionalistas, liberales.

Pero lo maravilloso es que por primera vez han salido a la calle miles de egipcios que nunca antes lo habían hecho y que no militan en ningún movimiento político. Ellos son los protagonistas, porque ellos son el pueblo egipcio.

– ¿Qué papel tienen los Hermanos Musulmanes en las protestas?

A pesar de lo que dicen algunos medios de comunicación occidentales, los Hermanos Musulmanes no son los protagonistas de estas movilizaciones. De hecho, al igual que en protestas anteriores, en un primer momento no querían participar. Se unieron posteriormente.

Hay que elogiar que los Hermanos estén concediendo entrevistas a medios occidentales para decir que no son los líderes de esta revolución.

– ¿Crees posible que la revolución pueda llevar el poder a los islamistas?

Eso intentan hacer creer algunos medios occidentales, sobre todo estadounidenses e israelíes. Son sectores que no desean un gobierno egipcio fuerte e independiente capaz de rechazar la injerencia de EE.UU. o de Israel. Por eso hablan del fantasma del islamismo, para asustar a los egipcios y frustrar su revolución.

Pero esta revolución es del pueblo. Jamás permitiremos que Egipto se convierta en un Estado islámico.

Lo que queremos es un Estado libre y laico.

¿Qué opinas de la postura estadounidense ante esta revolución?

El futuro tiene que estar solo en nuestras manos. A EEUU le gustaría que el próximo presidente egipcio fuera alguien dispuesto a acatar las órdenes de Washington y de Israel. Pero un Egipto libre sería totalmente independiente.

Un Egipto libre y democrático no seguiría los dictados de nadie y eso amenazaría los intereses de EEUU y de Tel Aviv.

Un Egipto libre daría la espalda a las políticas sionistas, abrazaría al pueblo palestino contra los ocupantes. Seríamos libres para tomar nuestras propias decisiones y eso amenazaría los intereses de EE.UU y de Israel, hay que tener en cuenta que un 40% del gas que consume Israel procede actualmente de Egipto.

– ¿Qué pedís a la comunidad internacional?

Pedimos a la comunidad internacional que esté del lado del pueblo egipcio y congele la exportación de armas a El Cairo.

España ha sufrido un régimen dictatorial como el de Mubarak. Por eso deseamos que el pueblo español y el europeo se manifiesten a favor de la revolución egipcia, que protesten ante las embajadas de Egipto.

Gobiernos como el español han vendido armas al régimen de Mubarak. Debería congelar esas exportaciones, como lo han hecho ya Francia o Alemania. Pedimos a los dirigentes europeos que presionen y amenacen con cortar las relaciones con el ejecutivo egipcio si éste no acepta las reivindicaciones del pueblo.