El minotauro anda suelto

Quizá por casualidad, quizá no, la prensa occidental ha llamado desde el primer día mercenarios a los mercenarios negros que operan en Libia al servicio del gobierno de Gadaffi. Lo son, así que, ¿por qué llamarlos de otro modo?

Esta claridad de términos contrasta sin embargo con la ambigüedad empleada por cierta prensa europea y estadounidenses para referirse a las decenas de miles de mercenarios que han campado o campan a sus anchas en países como Afganistán o Irak.

Blackwater en Irak

A los mercenarios que trabajan en estos países se les llama contratistas o personal armado privado, quizá porque muchos son blancos, tienen uniformes sofisticados, gafas de sol último modelo, armamento muy cualificado y están contratados por empresas occidentales o por el propio ejército estadounidense, que cuenta con algunos departamentos ya cuasi privatizados.

En Afganistán 19.000 mercenarios trabajan al servicio del Ejército estadounidense. En Irak, son 7.000 los contratados directamente por Washington. En ambos países hay miles de mercenarios más contratados por empresas privadas occidentales.

En Irak llegaron a operar más de 170.000 mercenarios, un número que superaba a las tropas estadounidenses, que sumaban por entonces 160.000.

"Contratista" de Blackwater, Irak, 2004 (AP)

Algunas de las compañías que se dedican a proporcionar personal armado privado son: ArmorGroup, Blackwater (ahora llamada Xe), Control Risk, Erinys, DynCorp, Triple Canopy, o Aegis Defence Services. Han operado en países como Irak, Afganistán, Bosnia, Sudán, Bahrein, Kenia, Nigeria, Congo, Bolivia, Somalia, Angola, Haití, Colombia, Kosovo, Kuwait, Venezuela, Yemen, Ecuador o Israel.

Los contratistas han matado a civiles, han aterrorizado a poblaciones enteras. Pero se les llama contratistas.

Contratista, según la RAE, es la persona que por contrata ejecuta una obra material o está encargada de un servicio para el Gobierno, para una corporación o para un particular. Pocos eufemismos tan claros como éste.

Supervivientes de la matanza de 17 civiles llevada a cabo por Blackwater en Irak en 2007 (AP)

Han tenido que venir los mercenarios negros para que en nuestras sociedades nos animemos al fin, sin temor, sin rodeos, directos al grano, a llamar a los mercenarios lo que son. Mercenarios.

Confiemos en que ahora que estamos al fin familiarizados con el término, no lo vayamos a olvidar en algún inocente cajón del vocabulario cuando de nuevo alguno de nuestros gobiernos blancos echen mano de uno de estos ejércitos privados de hombres armados para sembrar el terror, asegurar la exportación de ciertas materias primas en determinados países, o proteger los intereses que tenemos diseminados por este planeta, en el que solo hay fronteras para los pobres.

(6) Comentarios

  1. Hacerse con pequeñas fortunas por matar a inocentes civiles. Este es y ha sido el negocio. Adictos a la violencia y las armas. ¡Mercenarios!.
    No les faltarán personal sin escrúpulos
    ¿Hasta cúando viviremos en esta sumisión voluntaria que nos paraliza todo suceso que se salga del mapa de nuestros intereses?

  2. [...] Mercenario negro, contratista blanco minotauro.periodismohumano.com/2011/03/17/mercenario-negr…  por Atrida hace 2 segundos [...]

  3. Pues yo creo que sí hay una pequeña diferencia entre alguien contratado para escoltar diplomáticos por la Irish Route entre BIAP y la Green Zone o para entrenar a los miembros de la agencia afgana antidroga frente a alguien contratado para reprimir a tiros una revuelta popular.

  4. Celia

    Olga gracias por contar una cosa que ni me imaginaba. Y sin embargo, es verdad,cuantas veces me ha llamado la atención lo de “contratistas” cuando se hablaba de Irak.Ah,y lo de las fronteras solo para los pobres¡.
    El Reino Unido ¡sin complejos! acaba de anunciar que dará enseguida el permiso de residencia a aquellos árabes millonarios que al parecer en las últimas semanas han solicitado establecerse en ese país. Según he oído en TVE, entre más dinero depositen en los bancos londinenses menos tardarán en recibir el permiso de residencia.

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