El minotauro anda suelto

Calle Preciados, seis de la tarde. A lo lejos asoma la masa humana que abarrota la Puerta del Sol. Un grupo de chicas se impacienta al verlo y echa a correr hacia la multitud. Resuena un eslogan coreado al unísono por miles de personas:

“Que no, que no, que no nos representan”.

Varios amigos de mediana edad hacen sonar sus cacerolas y se unen al cántico de los jóvenes que están a su lado.

“Esta crisis no la vamos a pagar nosotros”, gritan.


Calle Preciados vista desde la Puerta del Sol. (Olga R.)

Es la hora de las reuniones de algunas comisiones: Arte, Cultura, Acción, Medio Ambiente, Alimentación, Sociedad y Economía.

Esta última se sitúa junto al escaparate de una librería en la calle del Carmen.

En ella personas de todas las edades comparten el entusiasmo por el debate.

Cogen el megáfono para expresarse, para proponer, para enseñar, para sugerir.

“Las preocupaciones que antes compartíamos en soledad, en nuestras casas o con nuestros amigos ahora salen a la luz. Resulta que muchos a la vez estábamos dándonos cuenta de que esto era una estafa”, comenta una mujer de mediana edad.

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Habla un chico por el megáfono:

“Proponemos un mundo en el que el trabajo sea una forma de realización personal y que a través de él dejemos una huella en este mundo”.

Aplausos.

Continúa otro:

“Demandamos someter a referéndum el rescate bancario haciendo un llamamiento a los ciudadanos europeos para que en sus países también exijan un referéndum.

Más aplausos.

En otra asamblea, cerca de las carpas, han decidido hablar durante todo el día en femenino, para que ellos puedan comprobar cómo se sienten.

“Todas nosotras….” comienza un joven de espesa barba ante un foro mayoritariamente masculino.

Cristina, 25 años, sonríe sin cesar. “No puedo evitarlo, es una iniciativa fantástica. Al igual que ésa”, afirman señalando un enorme cartel que cuelga en lo alto de un edificio.

“Sin feminismo no habrá revolución”, se lee en ella.

Subidos a una valla, varios jóvenes repasan el calendario con la fecha de exámenes de su Facultad.

“Hoy me he levantado a las seis para poder estudiar algo”, dice uno.

“Pues yo me he quedado pegada a la almohada tan ricamente”, contesta otra.

En medio de la plaza, bajo la estatua del caballo, un chaval desenvuelto se dirige de vez en cuando, micrófono en mano, a los asistentes:

“Ha llegado el momento, la calle es nuestra, unidos podemos!!!!”

La gente grita emocionada: “El pueblo, unido, jamás será vencido”.

Desde el micro continúa: ” No van a callarnos!!!”.

"La risa es el refugio de los ingobernables". Sol. (O.R.)

“People of Europe, rise up”, reza una enorme pancarta colgada en la fachada de uno de los edificios centrales.

“Claro que sí, que toda Europa se levante contra los rescates, contra los mercados”, grita Manuel, un hombre de mediana edad, maestro, 47 años.

A su lado, su sobrina, 19 años: “Esto es un movimiento global, la gente no sabe lo hartos que estamos de escuchar siempre a los mismos, las mismas cantinelas, las mismas cosas aburridas, con la que está cayendo”.

“Apaga la tele, enciende tu mente”, se lee en un cartel.

“Televisión, manipulación”, corean en el lado oeste.

“Los medios dan voz a los gobernantes y se olvidan del pueblo. Así que de la invisibilidad a la calle, no nos queda otra”, comenta Pablo, habitual del Patio Maravillas, un lugar de encuentro de jóvenes donde el activismo y la solidaridad confluyen con actividades culturales y artísticas.

Bajo las carpas decenas de personas hacen cola para ofrecerse como voluntarias en la organización.

“Hace falta más agua”, grita alguien por megafonía.

Y añade: “Recordamos que algunos vecinos de la zona nos han cedido su wifi, así que hay Internet, también nos han traído mantas, comida, desatornilladores, cinta adhesiva….Un aplauso para ellos por su solidaridad!!”.

“Esto es el kilómetro cero de Madrid y este es el minuto cero del cambio!!!!” grita un chico.

Desde megafonía piden silencio. “Aviso importante”, advierten. Miles de personas contienen el aire a la vez. “No nos van a desalojar, pero podrían imponer multas administrativas. Que nadie firme ningún papel”, recomiendan.

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Atardece. Un grupo de hombres y mujeres agitan unos carteles en los que se lee: “No rendiros, los padres os seguimos!!!”. Algunos jóvenes, al pasar y verlos, les jalean, incluso se detienen a charlar con ellos. No hacen falta presentaciones.

“Aquí se ha instalado una predisposición al buen rollo, la gente hace nuevos amigos”, dice Daniel, ingeniero industrial, 28 años, en paro.

Le acompaña otro joven que va repartiendo papeles con propuestas por una economía más justa y equitativa.

Como él, cada uno en esta plaza busca un modo de expresar sus ideas, su frustración, sus sentimientos.

Lo hacen a través de pancartas, de carteles, eslóganes, canciones, a través de dibujos, de sesudos textos impresos en papel donde repasan los abusos de la política actual, donde ofrecen alternativas estudiadas.

Los asistentes, los acampados, forman un grupo heterogéneo que sin embargo ha hallado un punto de encuentro eficaz en demandas maximalistas, basadas en el deseo real de un cambio profundo.

“Hay propuestas que pueden ser propias de una u otra ideología política, pero preferimos no etiquetarlas. Así cabemos todos”, afirma, casi afónica de cansancio, Montse, una sevillana de 28 años.

Pasadas las nueve anuncian por megafonía el apoyo de la Comisión de jóvenes de la revolución de Egipto al movimiento del 15m en España, cuyo contenido adelantábamos ayer en estas páginas. De nuevo la gente estalla en un prolongado aplauso acompañado de gritos: “Egiptoooo, Egiptoooo”.

Antonio, parado, 60 años, y su hijo Pablo, estudiante. Sol. (O.R.)

Antonio y Pablo, padre e hijo, se abren paso entre la multitud.

“Que por qué estamos aquí? Porque yo tengo 60 años y llevo mucho tiempo en el paro, porque mi hijo comienza este año sus estudios en la Facultad y tal y como están las cosas no tiene futuro”.

Los de al lado lo oyen y comienzan a corear: “Si somos el futuro, por qué nos dais por culo!”

Cae la noche y comienza la cuenta atrás sin que quepa un alma ni en la Puerta del Sol ni en las calles aledañas.

Jóvenes y no tan jóvenes, familias enteras, charlan animadamente, observan, debaten, se fotografían.

De vez en cuando, ante el despliegue de alguna gran pancarta, ante un anuncio de apoyo por megafonía, ante un cántico reivindicativo, un sutil escalofrío recorre la plaza como si fuera un soplo de hermandad y futuro.

Cuando asoma la luna, se carga de sentido uno de los carteles más paseados durante el día: “Ya tenemos Sol, ahora vamos a por la Luna”.

"Sol ya lo tenemos, ahora vamos a por la Luna". (O.R.)

(6) Comentarios

  1. marcelino de Arce

    Soy un señor con una cierta edad y se me han saltado las lágrimas. Gracias jovenes, gracias de verdad

  2. David

    Muchas gracias a Periodismo Humano por la cobertura que le estáis dando a lo que esta pasando desde el primer día cosa que otros medios lo que hacen es subirse al carro que vosotros creasteis, de verdad gracias.
    Muchas gracias tambien a la gente que fue desalojada la primera noche porque despertaron nuestras conciencias, nos abrieron los ojos y nos hicieron ver que es posible.

  3. Emocionada y esperanzada

    Vaya lección magistral de CIUDADANÍA están dando los jóvenes. Gracias desde el corazón a todos.

  4. celia

    Vivirlo para contarlo,Olga.Buena muestra de lo que debe estar pasando. Es verdad aquello de que la vida de da sorpresas,sorpresas te da la vida,Pedro Navaja. Por cierto, él estaría aquí¿no? .Bien por periodismohumano.Animo.

  5. Mohe

    Gracias PH por contarnoslo desde allí a los que estamos fuera. La tele y los periódicos nos lo cuentan desde su redacción. Gracias Olga.

  6. Dídac

    Me he emocionado.

    Gracias Olga , me ha encantado este articulo.

    Mucha fuerza a Plaza del Sol desde Barcelona.

    Haremos história.

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