El minotauro anda suelto

Si el cambio real traspasa fronteras, todo será más fácil”

“Buscamos una representación real e igualdad social”

“Hay que limpiar cada institución para quitar a los mini Mubarak”

“Noto más acoso en la calle, por culpa de la contrarrevolución”.

Gigi Ibrahim (@Gsquare86) ha sido una de las caras más conocidas de la revolución en Egipto.

Involucrada en el activismo desde el año 2009, participó en la génesis del proceso que terminó derrocando a Mubarak.

Conoce al detalle cómo se organizó y fraguó el levantamiento porque fue una de sus protagonistas desde sus inicios.

Estuvo presente en todos los comités de organización. Narra con auténtica pasión los retos a los que se enfrentaban y las discusiones y debates que éstos generaban a diario.

Debido a su perfecto inglés- vivió varios años en Estados Unidos- fue portavoz habitual de los manifestantes en medios como la BBC, The New York Times o Al Jazeera English.

Gigi Ibrahim en una cafetería del centro de El Cairo, junio 2011. (Olga Rodríguez)

Antes de comenzar la entrevista, (realizada en El Cairo en dos días diferentes) Gigi señala:

“Observamos con atención e interés los movimientos de protestas en España y Grecia; si las protestas y el cambio real se producen a nivel global, si traspasa fronteras, todo será más fácil para Túnez y Egipto. Así que desde aquí enviamos todo nuestro apoyo al 15m”.

Periodismo Humano: ¿Cuáles son los principales obstáculos en esta nueva fase de la llamada revolución egipcia?

Gigi Ibrahim: No son pocos. Yo nunca confié en el Ejército, porque siempre fue gran aliado del régimen. Lamentablemente acerté. Desde la caída de Mubarak se han registrado varios ataques violentos contra manifestantes en los que ha llegado a haber víctimas mortales y decenas de heridos, miles de detenciones arbitrarias, juicios militares a civiles inocentes e incluso casos de tortura y maltrato. Somos conscientes de que esto es algo de largo recorrido.

Buscamos que haya una representación real, que la gente esté representada de verdad,  y un gobierno que trabaje por la igualdad social. De momento tenemos que limpiar cada institución, cada universidad, cada empresa, para quitar a los mini Mubarak que gobiernan en ellas.

La corrupción está en todas partes y es muy difícil desmantelarla. Ahora los trabajadores de los principales sectores se están organizando en sindicatos independientes que están a su vez coordinados con los comités populares. Y nosotros continuamos con las protestas.

Es difícil lograr que la gente se dé cuenta de qué le perjudica y beneficia realmente, de cómo abusan de nosotros, pero una vez que la población toma conciencia, todo estalla. Es lo que pasó en Egipto.

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(Vídeo: Gigi y otros activistas el pasado 6 de junio, protestan contra la represión y rinden homenaje a Khaled Said, asesinado hace un año por la policía. Ministerio del Interior de El Cairo).

PH: A raíz del episodio de los “tests de virginidad” realizados a varias manifestantes, en Europa se ha extendido la creencia de que la situación de la mujer en Egipto ha empeorado tras la llamada revolución, ¿cuál es tu opinión?

Durante los 18 días de las protestas en Tahrir las mujeres fuimos protagonistas indiscutibles, mano a mano con los hombres. Fuimos tratadas con respeto, escuchadas, seguidas. Tras ello muchas seguimos participando. Pero episodios como el ocurrido el 9 de marzo, cuando el Ejército detuvo a manifestantes, golpeó a algunos y sometió a varias mujeres a humillaciones y a “tests de virginidad” sin su consentimiento, han empeorado mucho la situación.

Yo ahora noto más acoso en la calle. Y es un sentimiento generalizado entre las mujeres. Hace poco un tipo me llamó de todo porque iba sola a las once y media de la noche por la calle. ¿Por qué ocurre esto? Quizá porque temen que realmente estemos más cerca de liberarnos. No lo sé. Yo me considero feminista y te digo una cosa:  la revolución no es la culpable. El problema es que hay una contrarevolución, hay represión, y esto perjudica a las mujeres.

Gigi Ibrahim, a la derecha, en la portada de la revista Time tras la caída de Mubarak

GÉNESIS DE UNA “REVOLUCIÓN”

PH:¿Cómo fue la génesis de ese estallido de las protestas?

Llevaba tiempo fraguándose. No habría podido surgir sin las redes y movimientos sociales que empezaron a actuar a partir de 2005 en contra de las desigualdades económicas y sociales, en demanda de salarios dignos, y por supuesto también en contra de la represión.

2008, con el brutal incremento de los precios de los alimentos, fue un año de huelgas y protestas.

2010 también, yo fui a decenas de manifestaciones: El 6 de abril, el 1 de mayo, el día de la Nakba, el día en que fue atacada por Israel la flotilla de la Libertad, el día en que se descubrió el asesinato de Khaled Said, y así hasta enero de 2011, cuando estalla la revolución en Túnez.

Entonces diversos movimientos convocamos una protesta para el 25 de febrero.

Participé en diversas reuniones de coordinación. Allí estaba el movimiento 6 de abril, los Jóvenes por la Justicia y la Libertad, los socialistas, etc. También acudí a reuniones de cristianos coptos, de trabajadores de fábricas… Habíamos organizado otras protestas en el pasado, no éramos conscientes de hasta qué punto ésta iba a ser diferente.

Debatimos durante días. Discutíamos la hora, el lugar, las demandas, todo. Alguien propuso que se organizaran varias marchas desde diferentes barrios de la ciudad y que todas confluyeran en un punto, y votamos que sí. Alguien propuso que ese punto fuera Tahrir, así se acordó y así lo difundimos por la Red.

Nos dividimos en grupos para trabajar en los barrios y repartir en ellos octavillas, pegar carteles, hablar con la gente, porque sabíamos que en las áreas pobres o humildes no se usa facebook ni twitter. Ese trabajo fue clave. Algunos compañeros fueron arrestados mientras realizaban esa labor en los barrios.

Llegó el día 25 de enero. Las marchas partieron de barrios pobres como Shubra e Imbaba pero también de áreas de clase media, como Mohandisin o Giza.

Eran grupos de 50 o 100 personas que al llegar a otra zona se juntaban con otros grupos.

Muchos fueron detenidos o simplemente interceptados y obligados a regresar, así que algunos fuimos a Tahrir individualmente. Cuando llegué a la plaza no me lo podía creer.

Estaba llena de gas lacrimógeno lanzado por las fuerzas armadas, pero allí había miles y miles de personas, era hermoso.

El modelo de protesta desde los barrios al centro había funcionado.

Alrededores de Tahrir, primeros días de las revueltas. Enero 2011. (Gigi Ibrahim)

Ya al atardecer nos reunimos los activistas y dijimos: “Oh, esto es alucinante, la gente está coreando eslóganes que exigen el fin de Mubarak!”.

La gente coreaba: Que el régimen caiga como en Túnez!!!. Y nosotros, ninguno de los movimientos organizadores, habíamos incluido esa demanda. Lo más que pedíamos era que se estableciera un sueldo mínimo digno, que se levantara la ley de emergencia, cosas así. Y de repente teníamos ante nuestros ojos a miles y miles pidiendo el fin del régimen.

“No podemos permitir que se vayan”, dijimos, “tenemos que conseguir comida y mantas para toda esta gente”. Hicimos una colecta entre varios para comprar lo necesario y acordamos escribir un comunicado.

Alguno de los activistas mayores pedían que no nos emocionáramos pidiendo la caída del régimen, que quizá era apuntar demasiado alto, pero concluimos que no podíamos pedir menos de lo que demandaba la gente. Estábamos nerviosos, histéricos, pletóricos. Dos chicos y yo fuimos a mecanografiar el comunicado y a hacer fotocopias. Usamos todos los folios que conseguimos, unos 5.000, los cortamos por la mitad para aprovechar papel.

Decidimos no poner el nombre de ningún movimiento. Simplemente firmamos como “La gente de Tahrir”. Y ya en Tahrir, uno por uno, los repartimos entre los manifestantes. Al momento los eslóganes que habíamos escrito en aquellas octavillas empezaron a ser coreados por miles de personas a la vez.

Y cientos los escribieron en carteles, en cartones, en lo que encontraban. Abajo Mubarak, Abajo el régimen, Dignidad, libertad, etc.

Ya de noche la policía empezó a disparar, dispersaron la protesta, pero la gente se reagrupaba en las calles adyacentes y seguía gritando. A mí esa noche me hirieron con una pelota de goma.

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(Vídeo: Gigi Ibrahim entrevistada por The New York Times a través de skype el 27 de enero, dos días después del inicio de las revueltas).

P.H: Aquél 25 de enero era martes. Tras ello llegó el viernes 28, un día crucial.

Sí. Ese día ya habían tumbado Internet. Terminó el rezo en las mezquitas y empezó la protesta.

Masas de miles de personas salían de no sabías dónde, había gente tan lejos como mi vista podía alcanzar, miles y miles y miles, y empecé a llorar de emoción. Empezamos a ser atacados por el camino. Nos disparaban, la gente se cubría, los heridos pasaban atrás y llegaban refuerzos que se colocaban en primera línea.

Empezó a llegar la gente de los barrios de Imbaba, de Giza…. Era lo más heterogéneo que he visto nunca.

Si hubiéramos previsto todo más, ése habría sido el momento de intentar entrar en el edificio de la televisión estatal para declarar nuestro derecho a tomar la calle, y todo habría acabado. Mubarak se habría ido antes y habríamos tenido un líder de la revolución, quien quiera que hubiera tomado el control. Pero no lo vimos venir, ni siquiera quienes organizamos todo. Nadie podía imaginarlo.

Después Tahrir se vació bastante, porque los matones, la policía secreta, fueron enviados a los barrios y la gente fue a defender sus barrios.

PH: Y el dos de febrero llegó el ya conocido como día de los camellos…

Cuando vimos a lo lejos llegar a todos esos matones montados en caballos y camellos, como si fuera una peli surrealista, pensé que era el final, que nos iban a matar a todos.

Pero los manifestantes empezaron a instalar barricadas, a romper el pavimento para tener piedras para lanzar. Se convirtió en una zona de batalla. Cada vez que arrestábamos a uno encontrábamos en su cartera un carné de la policía estatal o del partido del régimen, eran agentes pagados. A los que apresábamos los metíamos en el metro, para evitar linchamientos.

Logramos liberar la plaza Talat Harb (cerca de Tahrir) y lo celebramos. Aquella noche hubo una gran batalla en torno al museo, con uso de cócteles molotov arrojados desde los edificios, todos tenían heridas, en los ojos, en la cabeza, y nadie podía ser trasladado en ambulancias a hospitales, así que llegaron médicos… Ganó la solidaridad.

Los días siguientes se pasearon por Tahrir muchos curiosos que iban a vernos, querían saber quiénes éramos. Al Jazeera fue cerrada, algunos periodistas arrestados. Necesitábamos un golpe final.

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(Vídeo: Gigi Ibrahim en la BBC un día antes de la caída de Mubarak, 10 de febrero)

PH: ¿Y cuál fue ese golpe final?

Las huelgas de los trabajadores que, como en tantas otras ocasiones anteriores, decidieron hacerse oír. La situación se estaba desinflando, abrieron los bancos, la gente empezó a ir a trabajar, estábamos empezando a perder fuelle.

Y entonces llegó el impulso final, la clave: los obreros iban a sus lugares de trabajo, pero no entraban, se quedaban fuera manifestándose. Miércoles, jueves y viernes hubo huelgas en las fábricas más importantes, en el transporte público, en el sector ferroviario, etc. Y eso fue crucial.

Recuerdo que cuando cayó Mubarak me llamó la BBC, entré en directo llorando, y dije: “Nadie se imagina de dónde viene esto, viene del poder del pueblo, de ese modo hicimos la revolución”,,, bua, bua (Gigi se imita llorando).

También recuerdo que pensé que ahora llegaba la parte más difícil. Y esa es la que estamos afrontando ahora.

PH: ¿Cuándo empezaste a ser activista?

Fue en 2009. Se lo debo a una clase, la de mi profesora Rabab El Mahdi, en el departamento de Políticas de la Universidad Americana de El Cairo. Un día Rabab invitó al periodista y activista Hossam El Hamalawy a dar una charla en clase. Él nos puso un vídeo, titulado “La revolución en Egipto”, en el que se narraba la lucha de los obreros de la fábrica textil de Mahalla, que en 2006 protagonizaron grandes huelgas, y en 2007. Su lucha me resultó reveladora.

Ahora entras en Internet, y escribes revolución y Egipto en google y te aparecen millones de vídeos, pero antes de la revolución solo aparecía un vídeo, solo uno, el de Hossam. Hablaba de tal manera, con tanta convicción, que quise involucrarme. Me reuní con el grupo de Mohamed El Baradei pero no me convenció, finalmente terminé en el Movimiento popular democrático para el cambio, que en realidad era el nombre empleado en la clandestinidad por los socialistas defensores de la revolución.


Una joven de 18 años, nueva víctima de la violencia policial, tras participar en una protesta en memoria de Khaled Said

Human Rights Watch denuncia represión, arrestos arbitrarios y 5.600 juicios militares a civiles desde febrero

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El grito de “Todos somos Khaled Said” ha vuelto a resonar esta semana en El Cairo y Alejandría, durante las manifestaciones celebradas con motivo del primer aniversario del asesinato del joven a manos de las fuerzas de seguridad egipcias, un hecho que incrementó la indignación entre la población y aceleró el proceso hacia las revueltas.

La protesta en la capital tuvo lugar frente al ministerio del Interior, donde se concentraron miles de personas, entre ellas conocidos activistas de lo que se ha llamado la revolución egipcia.

“La dignidad del pueblo egipcio es nuestra línea roja”, corearon.

El artista y grafitero Hossam Shukralleh llevó una plantilla de papel recortado con los rasgos de Khaled Said que sirvió para dejar el rostro de la víctima impreso en las paredes del ministerio, ante los aplausos emocionados de los asistentes. (Ver vídeo)

UN NUEVO CASO DE REPRESIÓN

Una de las participantes en la protesta fue la joven Salma Al-Sawy, integrante del Movimiento 6 de abril, clave en el levantamiento popular del pasado enero, y ex integrante de los Hermanos Musulmanes.

Salma Al Sawy abandonó la manifestación al atardecer y emprendió rumbo a su casa.

Según ha denunciado, en el camino fue interceptada por un policía, que le vendó los ojos y la trasladó a un lugar donde fue interrogada.

Salma Al-Sawy

El policía le preguntó por varios activistas del movimiento 6 de abril, entre ellos, Asmaa Mahfouz, una joven que en enero colgó un vídeo en youtube en el que ella misma llamaba a participar en la protesta convocada para el 25 de enero, fecha del inicio de las revueltas.

“El policía me preguntó si Asmaa estaba en el extranjero recabando ayuda económica para financiar movimientos y partidos, para tumbar el Consejo militar que gobierna”, ha explicado Al-Sawy.

“Cuando negué semejante acusación, él me golpeó con un palo en mis manos, en las piernas, y después en la cabeza. Perdí el conocimiento”.

Salma permaneció 6 horas bajo arresto. Finalmente, un policía le dijo que la iba a poner en libertad porque no soportaba escuchar sus sollozos.

Al salir a la calle, comprobó que estaba en una de las sedes de las Fuerzas de Seguridad Nacionales.

Dos días después, la joven se reunió con el primer ministro Esaam Sharaf para denunciar lo sucedido. Sharaf se comprometió a trasladar su queja al ministro del Interior, pero éste ya se ha apresurado a negar las acusaciones.

“Las nuevas fuerzas de seguridad sirven al país sin interferir en las vidas de los ciudadanos y sin violar su derecho a la participación política”, ha indicado.

“Estas afirmaciones [del ministro] no son ciertas; el aparato de la seguridad estatal ha regresado con fuerza”, ha contestado Salma Al-Sawy, que ha recibido el apoyo de numerosos activistas.

El caso de Salma no es un hecho aislado.

En las últimas semanas se han registrado varios casos de detenciones e interrogatorios por parte de la policía militar a conocidos blogueros, artistas,grafiteros y activistas.

Jóvenes manifestantes protestan contra represión, arrestos y juicios militares. Tahrir, El Cairo,3 de junio 2011 (Olga Rodríguez)

DENUNCIA DE HUMAN RIGHTS WATCH

A pesar de que personalidades egipcias, como el prestigioso escritor Alaa Aswany, han depositado públicamente su confianza en el Consejo militar interino, lo cierto es que desde la caída de Mubarak hasta ahora se han registrado numerosos casos de abusos y represión por parte del Ejército.

Esta semana llegaba una nueva denuncia de la mano de la organización internacional Human Rights Watch (HRW).

Según datos de HRW, al menos 5.600 civiles han sido condenados en tribunales militares desde la caída del ex presidente Hosni Mubarak el pasado 11 de febrero.

Kenneth Roth, director ejecutivo de HRW, ha indicado que no está claro el nivel de compromiso del ejecutivo egipcio para investigar y arrestar a todos los miembros de las fuerzas de seguridad implicados en torturas y abusos.

“Para cambiar realmente una institución es necesario ir a por los supervisores que ordenaban las torturas, no solo a por los torturadores; si no, la tortura asomará de nuevo su fea cabeza e infectará la nueva agencia”, ha indicado.

Roth entrevistó a un oficial del Consejo militar egipcio sobre los “tests de virginidad” efectuados a mujeres que se manifestaban en Tahrir el pasado 9 de marzo. Dicho oficial defendió ante Roth la práctica de esos tests (realizados en contra de la voluntad de las mujeres, por lo que sería más adecuado llamarlos abusos sexuales).

HRW ha denunciado estas prácticas que ha calificado de degradantes y humillantes.

También ha pedido al gobierno transitorio egipcio que ponga en libertad a los manifestantes arrestados y que derogue la ley de emergencia, en vigor desde 1981.

Manifestantes granjeros detenidos por la policía. el Cairo, 8 de junio (Nora Shalaby)

PROHIBEN HUELGAS Y PROTESTAS

Diversas agrupaciones impulsoras de las revueltas egipcias han denunciado un parón en el avance hacia la democracia, registrado a partir del 9 de abril, fecha en la que las Fuerzas Armadas desalojaron con violencia a unas 3.000 personas acampadas en Tahrir, entre las que había una veintena de militares que se habían unido a las protestas.

Tal y como esta periodista pudo presenciar aquella madrugada del 9 de abril en El Cairo, el Ejército disparó durante dos horas y media de manera ininterrumpida.

Las cifras oficiales admitieron la muerte de dos manifestantes. Otros 71 resultaron heridos y decenas más fueron detenidos, entre ellos los militares que habían participado en las protestas.

“Tuvieron miedo de que la presencia de militares se interpretara como una escisión en las Fuerzas Armadas y no dudaron en atacar con brutalidad. Esa fecha marca un antes y un después. Ahora las cosas se han estancado”, protestaba esta semana un portavoz del Comité de Jóvenes por la Revolución.

A pesar de las recomendaciones de HRW, la ley de emergencia sigue vigente. Y no solo eso.

Esta semana el gobierno interino ha confirmado la entrada en vigor de otra ley que prohíbe huelgas y manifestaciones “que entorpezcan la productividad”.

En los últimos días han sido disueltas varias protestas de estudiantes, trabajadores del sector automovilístico, granjeros, o empleados de la compañía Petrojet.

Varios manifestantes han sido arrestados, un hecho denunciado por diversos grupos en defensa de los derechos humanos.

También se ha aprobado una ley que eleva hasta 5.000 el número de integrantes necesarios para formar un partido político, algo que obstaculiza el trabajo de las agrupaciones de izquierdas, hasta ahora siempre en la clandestinidad.

Por ello son muchas las voces públicas que denuncian la existencia de una contrarrevolución, con represión intermitente en la calle y un escenario político complicado para las nuevas agrupaciones, protagonistas en la organización de las revueltas.


Un alto mando militar confirma sin pudor que el Ejército egipcio realizó “exámenes de virginidad” a manifestantes en Tahrir, como contamos en abril en periodismohumano.

Las Fuerzas Armadas llaman a declarar a 3 jueces y 5 periodistas por criticar los abusos de los militares.

Mujeres manifestándose en la plaza de Tahrir de El Cairo (Khalil Hamsa/AP)

Lo denunciaron en su día las víctimas y un informe de Amnistía Internacional: Dieciocho mujeres fueron arrestadas el 9 de marzo en Tahrir , El Cairo, durante una manifestación con motivo de la celebración del Día de la Mujer. Las dieciocho sufrieron golpes, descargas eléctricas, humillaciones.

Fueron sometidas a registros exhaustivos, desnudas, mientras varios soldados las fotografiaban. Y, bajo amenaza de ser acusadas de prostitución, algunas fueron forzadas a someterse a exámenes de virginidad, una expresión eufemística que ya de por sí da que pensar.

Es la terminología que emplearon los militares ante sus víctimas para referirse a un abuso sexual, con la intención de infligir un castigo aleccionador vinculado a una moral represora de la sexualidad femenina.

En esos abusos sexuales un médico militar inspeccionó la vagina de las mujeres, en contra de su voluntad, para constatar que estuviera intacto su himen y con la presencia de varios militares más en la sala que fotografiaron a las mujeres desnudas.

El presidente Hosni Mubarak había abandonado el poder casi un mes antes, el 11 de febrero, pero seguían -y siguen- registrándose ataques contra manifestantes, torturas, detenciones y episodios de represión.

Ahora un general egipcio, alto mando del Ejército, ha confirmado -y defendido- la práctica de esos exámenes vaginales a las manifestantes arrestadas aquél 9 de marzo, a pesar de que hasta hoy las Fuerzas Armadas lo habían negado.

“Las chicas detenidas no eran como tu hija o la mía”, ha declarado el general egipcio.

“Estas eran chicas que estaban acampadas en tiendas con los hombres en la plaza de Tahrir, y nosotros encontramos en esas tiendas cócteles Molotov y drogas”, ha continuado en declaraciones exclusivas a la CNN. Su nombre, general Amr Iman, ha sido desvelado por la televisión estadounidense CBS.

“No queríamos que dijeran que habían sido violadas o maltratadas con abusos sexuales, así que quisimos probar antes que nada que no eran vírgenes. Y ninguna lo era”, ha añadido en una clara intención de estigmatizar a las víctimas, en una sociedad en la que aún se espera que las jóvenes mantengan su virginidad hasta el matrimonio y donde las mujeres pueden ser repudiadas o incluso, en algunas áreas, asesinadas por su propia familia si se descubre que han mantenido relaciones sexuales prematrimoniales.

Salwa Hosseini

“Querían darnos una lección, querían hacernos sentir que no tenemos dignidad”, ha explicado Salwa Hosseini, peluquera de 20 años y una de las víctimas de los abusos sexuales.

El general Amr Iman ha señalado que en total aquél 9 de marzo 149 personas fueron detenidas y juzgadas en tribunales militares -es decir, con restringido derecho de apelación-, con penas de un año de cárcel en la mayoría de los casos.

Días después las autoridades revocaron las sentencias “cuando descubrieron que algunos detenidos tenían licenciaturas universitarias, así que decidimos darles una segunda oportunidad”, ha indicado.

Ese mismo mes visitó Egipto el secretario de Defensa estadounidense Robert Gates, que no hizo mención alguna al ataque contra las mujeres, a pesar de que el informe de Amnistía Internacional ya había sido publicado. Gates se reunió con el máximo líder del consejo militar -el general Tantawi- para asegurarle el mantenimiento de la ayuda económica estadounidense a Egipto.

Amnistía Internacional exigió a las autoridades egipcias una investigación oficial de lo sucedido y manifestó que “obligar a las mujeres a someterse a “pruebas de virginidad” es una forma de tortura absolutamente inaceptable. Su finalidad es degradar a las mujeres por el hecho de ser mujeres. Todos los miembros de la profesión médica deben negarse a participar en estas supuestas pruebas”.

INTIMIDACIONES A LA PRENSA

Precisamente este martes saltaban las alarmas entre los activistas y defensores de la libertad de expresión al conocerse que la popular presentadora de televisión Reem Maged y el periodista y bloguero Hossam El-Hamalawy, al que entrevistábamos recientemente en El Cairo, habían sido citados por el Ejército para ser interrogados.

¿La razón?:

El pasado jueves, en el programa “Baladna bel masry”, presentado por Reem Maged, El-Hamalawy afirmó que la policía militar debía ser investigada por los casos de las violaciones a manifestantes detenidas y que el general Hamdy Badin, al frente de la policía militar, era responsable de esas violaciones.

Los periodistas El-Hamalawy y Reem Maged, durante el programa de televisión en el que se habló de los abusos del Ejército egipcio

Varios organismos en defensa de la libertad de expresión y de los derechos humanos publicaron en tiempo récord manifiestos de apoyo a los dos periodistas y a otros seis jueces y periodistas también investigados por el Ejército.

“El Consejo Militar cree, equivocadamente, que tiene derecho a continuar con la supresión de todas las voces que lo critican”, indicó The Arabic Network for Human Rights Information, uno de los centros más importantes de la región en defensa de los derechos humanos.

“El Consejo militar sabe bien que algunas fuerzas militares han torturado a manifestantes, que muchas jóvenes han sido sometidas a exámenes de virginidad, que ha habido injustos juicios en cortes marciales contra miles de civiles.

¿Quiere que estas medidas no sean criticadas? Es imposible. Ninguna violación más de los derechos humanos será ignorada en Egipto tras la revolución del 25 de enero”, añadió el organismo.

Los dos periodistas permanecieron más de tres horas en las instalaciones judiciales militares en las que habían sido citados, acompañados de varios abogados activistas. A la salida fueron recibidos por cientos de personas que se habían congregado a las puertas para mostrarles su apoyo.

La presentadora de televisión Reem Maged, a la salida de su "citación" por autoridades judiciales militares. El Cairo, ayer (Gigi Ibrahim)

“Gracias amigos por todo el apoyo de hoy”, escribió más tarde El-Hamalawy en la red.

Y, a través de varios mensajes más en twitter, añadió:

Estoy seguro de que las protestas y la campaña pública surgida en nuestro apoyo son la única razón por la que hoy estoy fuera.

De nuevo quiero insistir en que los casos que estamos denunciando ya han sido denunciados antes, sin que se hiciera nada.

Para asegurarnos de que estudiarán esos casos, creo con firmeza que deberían ser destacados por los medios de comunicación.

Reem dejó claro que solo el hecho de citar judicialmente a un periodista es un acto de intimidación”.

Ya de noche, El Hamalawy y Reem Maged acudieron a un popular programa de televisión en ON TV, presentado por Yosri Fouda, para hablar de lo sucedido.

La entrevista no duró mucho tiempo y el modo en que fue conducida por Fouda llegó a indignar a algunos activistas, porque en ella apenas hubo referencias a las declaraciones del general egipcio a la CNN sobre los abusos sexuales contra mujeres detenidas en Tahrir el 9 de marzo.
Hossam عمو حسام3arabawy Hossam عمو حسام didn’t get much time at all to make a contribution. I wanted to hammer the army over the virginity test scandal

“No tuve mucho tiempo para hacer una contribución. Quería machacar al Ejército por el escándalo de los test de virginidad”, protestó El Hamalawy en la red al término del programa.
Gigi Ibrahim جييييجGsquare86 Gigi Ibrahim جييييج Why is no one in media addressing the army virginity checks practiced on March 9th?!!it’s part of their JOB to report on it @ontveg

“¿Por qué no hay nadie en los medios hablando de los exámenes de virginidad practicados por el Ejército el pasado 9 de marzo?!!!! Es parte de su TRABAJO informar de ello”, se quejaba anoche en la red la popular activista Gigi Ibrahim.

Activistas y blogueros han anunciado para hoy un día de protestas por Internet para manifestar su indignación ante los abusos y gestos de intimidación de las Fuerzas Armadas egipcias.

Esta jornada llega después de la manifestación del pasado viernes en Tahrir, en la que decenas de miles de personas convocadas por grupos de izquierdas corearon protestas contra el Consejo militar liderado por el general Tantawi.


Algunas imágenes de #acampadasol, desde el miércoles 17 de mayo hasta el lunes 21 de mayo, como simple aficionada-ciudadana-periodista.

Un grupo de #acampadasol está recopilando fotos de carteles para editar un libro colectivo que se llamará “IndignAcción:un libro de poesía espontánea”.

Techo y trabajo sin ser esclavo (Shelter and job, without being enslaved) Sol. (O.R)

Banca pública sin intereses (Public banking with no interests) Sol. Madrid (O.R)

"When you have nothing, you have nothing to lose" (Cuando no tienes nada, no tienes nada que perder). Sol, Madrid(O.R)

"Resistencia a la dictadura económica científica" (Resist the economic scientific dictatorship) Sol(O.R)

Nada por encima del ser humano. (Nothing above the human beings)Sol (O.R.)

"No rendiros, los padres os seguimos" (Dont´give up, we parents are following you). Sol (O.R)

"Los sueños existen, revolucionemos nuestra cotidianeidad" (Dreams exist, let´s revolutionize our rutine). Sol (O.R)

"Esta es vuestra democracia" ("This is your democracy"). Sol. (O.R)

Nuestros sueños no caben en sus urnas (Our dreams don´t fit in their ballots) Sol, Madriid (O.R)

"We deserved a better bad guys". Sol. Madrid (O.R)

"Clases de amor en la guerra de clases" (Love class in class war) Sol, Madrid (O.R)

Gracias por salvar mi futuro (Thank you for saving my future). Sol. (O.R)

"Si lo llego a saber, en vez de estudiar, me tiro a un famoso". (Had I know this, instead of studying, I would have fucked a celebrity) Sol (O.R)

"La única lucha que se pierde es la que se abandona" (The only fight we lose is the one we abandon). Sol. (O.R)

"Lo hicimos porque no sabíamos que era imposible" (We did it because we didn´t know it was impossible). Sol (O.R)

"No te preocupes, esto es solo el principio" (Don´t worry, this is just the beginning) Sol, Madrid (O.R.)


Para quienes no lo hayan visto aún, un vídeo enviado por un amigo, Hassan Soliman

“Pensamos que este tipo de revoluciones tienen que llevarse a cabo a un nivel global. Sin ese cambio global, el cambio en Egipto no es posible (…) si no, los pueblos no van a conseguir los derechos que merecen”

Diana y Hassan Soliman

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Calle Preciados, seis de la tarde. A lo lejos asoma la masa humana que abarrota la Puerta del Sol. Un grupo de chicas se impacienta al verlo y echa a correr hacia la multitud. Resuena un eslogan coreado al unísono por miles de personas:

“Que no, que no, que no nos representan”.

Varios amigos de mediana edad hacen sonar sus cacerolas y se unen al cántico de los jóvenes que están a su lado.

“Esta crisis no la vamos a pagar nosotros”, gritan.


Calle Preciados vista desde la Puerta del Sol. (Olga R.)

Es la hora de las reuniones de algunas comisiones: Arte, Cultura, Acción, Medio Ambiente, Alimentación, Sociedad y Economía.

Esta última se sitúa junto al escaparate de una librería en la calle del Carmen.

En ella personas de todas las edades comparten el entusiasmo por el debate.

Cogen el megáfono para expresarse, para proponer, para enseñar, para sugerir.

“Las preocupaciones que antes compartíamos en soledad, en nuestras casas o con nuestros amigos ahora salen a la luz. Resulta que muchos a la vez estábamos dándonos cuenta de que esto era una estafa”, comenta una mujer de mediana edad.

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Habla un chico por el megáfono:

“Proponemos un mundo en el que el trabajo sea una forma de realización personal y que a través de él dejemos una huella en este mundo”.

Aplausos.

Continúa otro:

“Demandamos someter a referéndum el rescate bancario haciendo un llamamiento a los ciudadanos europeos para que en sus países también exijan un referéndum.

Más aplausos.

En otra asamblea, cerca de las carpas, han decidido hablar durante todo el día en femenino, para que ellos puedan comprobar cómo se sienten.

“Todas nosotras….” comienza un joven de espesa barba ante un foro mayoritariamente masculino.

Cristina, 25 años, sonríe sin cesar. “No puedo evitarlo, es una iniciativa fantástica. Al igual que ésa”, afirman señalando un enorme cartel que cuelga en lo alto de un edificio.

“Sin feminismo no habrá revolución”, se lee en ella.

Subidos a una valla, varios jóvenes repasan el calendario con la fecha de exámenes de su Facultad.

“Hoy me he levantado a las seis para poder estudiar algo”, dice uno.

“Pues yo me he quedado pegada a la almohada tan ricamente”, contesta otra.

En medio de la plaza, bajo la estatua del caballo, un chaval desenvuelto se dirige de vez en cuando, micrófono en mano, a los asistentes:

“Ha llegado el momento, la calle es nuestra, unidos podemos!!!!”

La gente grita emocionada: “El pueblo, unido, jamás será vencido”.

Desde el micro continúa: ” No van a callarnos!!!”.

"La risa es el refugio de los ingobernables". Sol. (O.R.)

“People of Europe, rise up”, reza una enorme pancarta colgada en la fachada de uno de los edificios centrales.

“Claro que sí, que toda Europa se levante contra los rescates, contra los mercados”, grita Manuel, un hombre de mediana edad, maestro, 47 años.

A su lado, su sobrina, 19 años: “Esto es un movimiento global, la gente no sabe lo hartos que estamos de escuchar siempre a los mismos, las mismas cantinelas, las mismas cosas aburridas, con la que está cayendo”.

“Apaga la tele, enciende tu mente”, se lee en un cartel.

“Televisión, manipulación”, corean en el lado oeste.

“Los medios dan voz a los gobernantes y se olvidan del pueblo. Así que de la invisibilidad a la calle, no nos queda otra”, comenta Pablo, habitual del Patio Maravillas, un lugar de encuentro de jóvenes donde el activismo y la solidaridad confluyen con actividades culturales y artísticas.

Bajo las carpas decenas de personas hacen cola para ofrecerse como voluntarias en la organización.

“Hace falta más agua”, grita alguien por megafonía.

Y añade: “Recordamos que algunos vecinos de la zona nos han cedido su wifi, así que hay Internet, también nos han traído mantas, comida, desatornilladores, cinta adhesiva….Un aplauso para ellos por su solidaridad!!”.

“Esto es el kilómetro cero de Madrid y este es el minuto cero del cambio!!!!” grita un chico.

Desde megafonía piden silencio. “Aviso importante”, advierten. Miles de personas contienen el aire a la vez. “No nos van a desalojar, pero podrían imponer multas administrativas. Que nadie firme ningún papel”, recomiendan.

Imagen de previsualización de YouTube

Atardece. Un grupo de hombres y mujeres agitan unos carteles en los que se lee: “No rendiros, los padres os seguimos!!!”. Algunos jóvenes, al pasar y verlos, les jalean, incluso se detienen a charlar con ellos. No hacen falta presentaciones.

“Aquí se ha instalado una predisposición al buen rollo, la gente hace nuevos amigos”, dice Daniel, ingeniero industrial, 28 años, en paro.

Le acompaña otro joven que va repartiendo papeles con propuestas por una economía más justa y equitativa.

Como él, cada uno en esta plaza busca un modo de expresar sus ideas, su frustración, sus sentimientos.

Lo hacen a través de pancartas, de carteles, eslóganes, canciones, a través de dibujos, de sesudos textos impresos en papel donde repasan los abusos de la política actual, donde ofrecen alternativas estudiadas.

Los asistentes, los acampados, forman un grupo heterogéneo que sin embargo ha hallado un punto de encuentro eficaz en demandas maximalistas, basadas en el deseo real de un cambio profundo.

“Hay propuestas que pueden ser propias de una u otra ideología política, pero preferimos no etiquetarlas. Así cabemos todos”, afirma, casi afónica de cansancio, Montse, una sevillana de 28 años.

Pasadas las nueve anuncian por megafonía el apoyo de la Comisión de jóvenes de la revolución de Egipto al movimiento del 15m en España, cuyo contenido adelantábamos ayer en estas páginas. De nuevo la gente estalla en un prolongado aplauso acompañado de gritos: “Egiptoooo, Egiptoooo”.

Antonio, parado, 60 años, y su hijo Pablo, estudiante. Sol. (O.R.)

Antonio y Pablo, padre e hijo, se abren paso entre la multitud.

“Que por qué estamos aquí? Porque yo tengo 60 años y llevo mucho tiempo en el paro, porque mi hijo comienza este año sus estudios en la Facultad y tal y como están las cosas no tiene futuro”.

Los de al lado lo oyen y comienzan a corear: “Si somos el futuro, por qué nos dais por culo!”

Cae la noche y comienza la cuenta atrás sin que quepa un alma ni en la Puerta del Sol ni en las calles aledañas.

Jóvenes y no tan jóvenes, familias enteras, charlan animadamente, observan, debaten, se fotografían.

De vez en cuando, ante el despliegue de alguna gran pancarta, ante un anuncio de apoyo por megafonía, ante un cántico reivindicativo, un sutil escalofrío recorre la plaza como si fuera un soplo de hermandad y futuro.

Cuando asoma la luna, se carga de sentido uno de los carteles más paseados durante el día: “Ya tenemos Sol, ahora vamos a por la Luna”.

"Sol ya lo tenemos, ahora vamos a por la Luna". (O.R.)


Hemos tenido acceso al manifiesto de apoyo que la Coalición de jóvenes por la revolución y la Campaña de solidaridad con las revoluciones árabes acaban de enviar desde El Cairo a las acampadas del movimiento 15m.

A continuación, reproducimos un extracto:

Nosotros, como activistas egipcios que protestamos en Tahrir durante muchos días, exigiendo la democracia y la justicia social, enviamos nuestro saludo a vuestra lucha.

Con nuestra unidad en Tahrir entre las diferentes fuerzas y movimientos sociales, entre jóvenes y mayores, uniendo a millones de personas pobres y trabajadoras, derrocamos al dictador Mubarak, y dimos un gran paso adelante en la lucha por un mundo mejor.

Recibimos mensajes de apoyo y solidaridad de todo el mundo, incluido del Estado español.

Estamos muy contento de poder devolver esa solidaridad.

Vosotros, junto con las revoluciones en el sur y el este del Mediterráneo, sois la prueba de que podemos construir un mundo diferente y mejor.

Firmado: Coalición de jóvenes de la revolución egipcia

Campaña egipcia de solidaridad con las revoluciones árabes


Protesta en Sol, 19 de mayo (O. R.)

España tiene casi 5 millones de parados, 17 millones de trabajadores mileuristas -con ingresos brutos mensuales inferiores a los 1.100 euros- y una tasa de paro juvenil del 43,5%, una cifra que triplica la media mundial.

Los jóvenes que sí tienen la fortuna de contar con un empleo cobran un 40% menos de media que los adultos.

El gobierno recorta el gasto público en 15.000 millones de euros, pero aprueba un aval de 9.000 millones de euros para el rescate de una caja de ahorros.

Los ciudadanos apenas tenemos posibilidades de disfrutar de desgravaciones fiscales. Las grandes empresas, sí:

Un informe de Hacienda señala que las grandes empresas tributaron en 2008 a un tipo fiscal medio del 14,5%. Se calcula que desde entonces el tipo fiscal ha bajado más.

La supresión del impuesto de patrimonio y la existencia de sociedades como las sicav privilegia a los que más tienen.

Las sicav -sociedades anónimas cuyo objeto es invertir en activos financieros- tributan al 1% en el impuesto de sociedades.

El pasado año, en plena crisis económica, los altos ejecutivos de las empresas del Ibex 35 cobraron un sueldo medio de 2,2 millones de euros.

250.000 familias han sido ya desahuciadas por no poder pagar su hipoteca. Los bancos no solo se llevan su casa, sino que no les perdonan la deuda restante. Pero para ellos sí hay rescate.

“Cobrar 600 euros es una forma de violencia”, reza una de las pancartas en Sol. Es cierto.

Los abusos y el crecimiento de las desigualdades no son inevitables, aunque aquellos que se están forrando a nuestra costa pergeñen grandes estrategias para que asumamos lo contrario.

Otro modelo es posible. Por eso jóvenes y no tan jóvenes se niegan a quedar relegados como meros espectadores pasivos de los desmanes de una elite política y económica.

El pensamiento dominante ignora la realidad de una gran mayoría a la que el poder pretende excluir, para que no exista más que una vez cada cuatro años.

Es probable que los que mueven los hilos, los que caminan sobre pedestales creyéndose admirados y grandes, no entiendan el movimiento Democracia Real Ya más que como un fenómeno molesto, un incordio protagonizado por una panda de ingenuos. Allá ellos con sus egos.

Puerta del Sol, Madrid, 19 de mayo (O. R.)

Es probable que insistan esas voces que aparecen estos días en cierta prensa diciendo que, como el mayo del 68, las acampadas son un desahogo inútil. Pero lo cierto es que el mayo del 68 cambió mentalidades, legitimó demandas.

Del mismo modo, lo que hasta esta semana era clandestino y subterráneo se ha hecho oficial: Los ciudadanos no tragan con todo, no quieren depositar un voto y darse la vuelta, para que, sin su consentimiento, el poder salve al pez grande mientras asfixia al chico.

Reclaman una representación real, derechos, dignidad, igualdad, que ningún voto valga más que otro.

Exigen una democracia tal y como la define el diccionario de la RAE:Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.”

Los integrantes de la Junta electoral que han decidido prohibir las manifestaciones no han comprendido nada. Como reza una pancarta en Sol, su veredicto ha sido: “Silencio, estamos en democracia”.

Sol, 19 de mayo (O.R.)


 

Uday Al Zaidi habla con los medios durante el juicio a su hermano Montazer, febrero 2009 (AP)

Uday Al Zaidi, de 32 años, es el hermano de Montazer al Zaidi, el periodista que arrojó un zapato a Bush y fue encarcelado por ello.

Pero Uday Al Zaidi es también presidente del Frente Popular para la Liberación de Irak y uno de los organizadores de las protestas contra la ocupación que tienen lugar desde hace varios meses en 16 de las 18 provincias iraquíes.

Periodismo Humano ha charlado con él en Madrid, a donde ha acudido invitado por la Campaña estatal contra la ocupación y por la soberanía de Irak.

Nada más recibirnos nos muestra decenas de fotografías de víctimas de la ocupación militar y de la guerra.

“Mira, matanzas de niños, violaciones de mujeres y hombres, cárceles secretas, humillaciones diarias, familias asesinadas por bombas estadounidenses. Una imagen vale más que mil palabras. Estas fotos muestran qué nos ha traído la ocupación”.

Se detiene para coger aire mientras su dedo sigue pulsando el ratón en busca de más fotografías.

“Desde 2003 hay un millón de muertos y cuatro millones de huérfanos. Y la gran paradoja es que Irak es un país rico, pero su pueblo, nosotros, tenemos que rebuscar en la basura para sobrevivir”.

La esposa y los tres hijos de Uday Al Zaidi viven desde hace dos años en Siria. Su hermano Montazer se encuentra en Líbano, a donde huyó tras ser puesto en libertad.

A mi hermano le han prohibido la entrada a Irak. Le han tachado con una cruz, a él y a todos nosotros. Yo trabajaba como funcionario en el Ministerio de Cultura, pero me despidieron cuando Montazer lanzó el zapato a Bush.

“A partir de ahí toda mi familia empezó a sufrir un acoso insoportable, registraban nuestra casa, nos vigilaban. Así que decidí enviar a mi familia a Siria, por cuestiones de seguridad. Nos vemos una vez al mes. Yo no quiero abandonar la lucha por la independencia de mi país”.

 

Protestas en la plaza Tahrir de Bagdad, 25 de febrero, durante el "Día de la Ira". (Karim Kadim/AP)

PH: ¿Cuándo y por qué comenzaron a organizarse manifestaciones en Irak?

UZ: Llevábamos manifestándonos un tiempo, pero las protestas tomaron fuerza tras el estallido de las revueltas en Túnez y Egipto. Si ellos son capaces de derrocar dictaduras de más de treinta años, nosotros podemos echar a los ocupantes.

Así que convocamos una manifestación el 25 de febrero y nos encontramos con una gran acogida en ciudades como Mosul, Basora, Bagdad o Diwaniya. Participaron suníes, chiíes, kurdos, turcomanos. No son protestas sectarias.

El sectarismo no existe en la población, sino en las mentes de los políticos iraquíes.

Yo, por ejemplo, soy chií, y me manifiesto junto con muchos suníes contra un gobierno dominado por chiíes.

PH ¿Cree posible mantener como hasta ahora la celebración manifestaciones todas las semanas en varias ciudades iraquíes?

Por supuesto, y no solo eso. Es posible que estas manifestaciones aumenten en número de participantes y que se propague un movimiento de desobediencia civil iniciado ya en Mosul, con coordinación y apoyo de colegios de profesionales de médicos, abogados e ingenieros.

PH ¿Se han dado algún plazo?

Sí. El 25 de febrero el primer ministro Al Maliki dijo que se daba un plazo de cien días para cumplir sus promesas y acabar con la corrupción. Ese plazo termina el 5 de junio.

Será el 5 de junio cuando, si nada cambia, daremos un impulso a las protestas y al llamamiento a la desobediencia civil.

PH ¿Cuál es la respuesta del gobierno y las Fuerzas Armadas ante estas protestas?

En algunas ciudades dispersan a los manifestantes con gases lacrimógenos, porras e incluso disparando balas de verdad que han causado al menos 50 muertos y centenares de heridos. Yo mismo fui agredido y arrestado el 25 de febrero.

Estuve cinco días en la cárcel, donde recibí descargas eléctricas, me rompieron la clavícula, me dislocaron una muñeca y me rompieron la pierna izquierda [Uday muestra su pierna, aún escayolada]

Las Fuerzas Armadas estadounidenses están prestando apoyo al Ejército iraquí en esta represión contra los manifestantes pacíficos. De hecho es frecuente que las protestas sean vigiladas por helicópteros estadounidenses que vuelan a baja altura, y desde los que han llegado a arrojarnos basura.

 

Manifestantes tratan de derribar el muro que separa Bagdad de la Zona Verde. Bagdad, 25 de febrero (Hadi Mizban/AP)

PH: ¿Todas sus demandas se centran en el fin de la ocupación militar?

No, aunque mientras haya ocupación es imposible que el resto de nuestras demandas se cumplan.

Reivindicamos que se acabe con el sistema de cuotas comunitarias y sectarias establecido tras la ocupación.

Ese sistema supone, entre otras cosas, que el primer ministro tiene que ser chií, el presidente del Parlamento suní y el presidente del país kurdo.

También exigimos la puesta en libertad de los detenidos inocentes, que son decenas de miles, hombres y mujeres que desconocen de qué se les acusa. Pero nuestra prioridad es vivir con dignidad, con libertad, con independencia. Solo entonces podremos pedir otras cosas, como trabajo, electricidad, el fin de la corrupción, mejoras en el nivel de vida.

 

Uday Al-Zaidi, en Madrid. Mayo 2011 (Olga R.)

PH: ¿Cuentan con algún tipo de apoyo exterior?

No, nuestro único apoyo es el de los miles de manifestantes. Hasta ahora hemos rechazado apoyo de países e incluso de partidos políticos, para que no se nos acuse de que trabajamos al servicio de ellos. Solo trabajamos al servicio del pueblo.

PH: ¿Mantienen contacto con la resistencia armada iraquí?

Sí, por supuesto. Compartimos con la resistencia armada un mismo objetivo: echar al ocupante, pero nosotros resistimos de manera pacífica, a través de protestas. La resistencia apoya esta alternativa pacífica.

Ese apoyo ha sido usado en nuestra contra por parte del gobierno iraquí, que nos acusa de tener vínculos con terroristas, cuando nosotros somos ciudadanos de a pie sin más armas que nuestra voz. Simplemente somos personas que no queremos quedarnos en casa de brazos cruzados.

PH ¿Qué papel está jugando el vecino Irán en territorio iraquí?

Tras la ocupación de Irak Irán logró hacerse con el control de una parte importante de nuestro país. Yo soy chií, confesión religiosa mayoritaria en Irán. Pero aún así mantengo que el papel que Irán juega en Irak es igual o peor que el de Estados Unidos. Los grupos pro iraníes ejercen una represión sistemática.

Las milicias iraníes han hecho mucho daño a este país y están infiltradas en el propio gobierno iraquí a través de los partidos pro iraníes, como el Consejo Superior para la Revolución Islámica, el partido Al Dawa al que pertenece el primer ministro Nuri Al Maliki o el Movimiento Sader, del clérigo Muqtada Al Sader, cuyo brazo armado es el Ejército del Mahdi. En todas las provincias hay milicias iraníes e incluso cárceles secretas controladas por esas milicias.

PH ¿Cuál es su opinión sobre el papel que han desempeñado las llamadas brigadas del Despertar, integradas por antiguos combatientes de la resistencia armada y financiadas y armadas por Estados Unidos?

Las brigadas del Despertar forman parte de la industria americana. Algunos de sus integrantes han pasado a formar parte de las Fuerzas Armadas iraquíes, pero buena parte de ellos han sido engañados y abandonados. El primer ministro Al Maliki no confía en ellos porque son suníes y no quiere una mayoría suní en el Ejército.

Así que algunos han vuelto a las filas de la resistencia, otros se han ido del país y otros han vuelto a sus casas decepcionados.

Estas brigadas son un ejemplo de la táctica estadounidense, consistente en el divide y vencerás.

La ocupación se aprovechó de la inocencia de la gente, fomentó el sectarismo, manipuló.

Pero desde 2007 los iraquíes son conscientes de esto. Ahora el sectarismo no existe entre la población, solo en la zona verde, donde está el primer ministro y el resto de los gobernantes.


Primer caso de nacionalización de una empresa en Egipto:

Esta semana la Corte Administrativa egipcia ha anulado el acuerdo de venta cerrado en 2006 por el que el 90% de la cadena de tiendas de ropa, muebles y complementos Omar Effendi, hasta entonces estatal, pasó a manos de la compañía saudí Anwal.

El tribunal ha considerado que dicha transacción se realizó de manera corrupta, con una tasación del precio inadecuada.

Es decir, la empresa fue vendida a un precio menor de su coste real en el mercado.

En concreto se vendió por 99 millones de dólares, cuando tan solo el valor del terreno en el que se asientan las 82 tiendas es de 670 millones de dólares, según han desvelado varios medios de comunicación egipcios citando fuentes judiciales.

Una tienda de Omar Effendi en Egipto

Desde entonces Omar Effendi solo ha registrado pérdidas y acumulado deudas.

No es un caso aislado.

Desde la caída del dictador Hosni Mubarak han llegado a los tribunales decenas de demandas de abogados y asociaciones que solicitan la nacionalización y recuperación de empresas y fábricas vendidas -y privatizadas- a multinacionales extranjeras por un precio mucho menor de su valor real.

Buena parte de ellas están siendo desmanteladas por sus nuevos dueños, a pesar de que en los contratos de venta se comprometían a invertir en ellas.

Por alguna de esas privatizaciones están acusadas importantes personalidades, como el ex primer ministro Atef Ebeid, el ex ministro de Sector Público Mokhtar Khattab -que supervisaba el programa de reformas económicas impulsado por el FMI, el Banco Mundial y la Agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional- y Mohamed el-Danaf, presidente de la Compañía Industrias Metalúrgicas.

Los tres están involucrados en la venta irregular de la Compañía estatal de Cementos Assiut -la más grande del país- vendida en 1999 a una empresa mexicana por solo 373 millones de dólares, un precio cuatro veces menor que su valor real, según los demandantes.

Este tipo de transacciones se realizaron en el marco de la reforma económica egipcia iniciada en la década de los años noventa y centrada en la privatización de fábricas y empresas estatales, con el asesoramiento de Washington, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Los demandantes han celebrado el veredicto de los tribunales en el caso Omar Effendi.

El director del Centro egipcio por los Derechos Sociales y Económicos, Khaled Ali, cree que esta sentencia sienta un importante precedente y abre la puerta a un posible proceso de nacionalización de empresas.

Boutros-Ghali, ex ministro de Finanzas en Egipto y presidente del Comité financiero del FMI hasta febrero de este año, junto al nº 1 del FMI, Strauss-Kahn y el nº 2, Lipsky. 2008 (AP)

INVESTIGACIONES PENALES

Hay otras investigaciones penales abiertas en relación con estos procesos de privatización corruptos.

Una de las principales acusaciones que de momento ha prosperado en los tribunales es la dirigida contra el ex ministro de Finanzas Youssef Boutros-Ghali, que supervisó el diseño y la puesta en práctica de los programas de reforma económica en Egipto.

Ghali presidió el Comité Financiero del Fondo Monetario Internacional desde octubre de 2008 hasta febrero de este año, cuando presentó su dimisión tras el estallido de las revueltas.

Ya al inicio de su carrera hace más de tres décadas Ghali había trabajado en el FMI; en los años ochenta regresó a Egipto donde negoció acuerdos con el FMI y el Club de París.

En la actualidad está acusado de defraudar al Estado egipcio por dar un trato preferente a empresarios próximos al régimen de Mubarak.

Se encuentra fuera de Egipto y por tanto fuera del alcance de los veredictos de la Justicia de su país.

El ex ministro de Inversiones egipcio, Mahmoud Mohieldin, Managing Director en el Banco Mundial. En la foto, en la Bolsa de Nueva York (AP)

Uno de los protegidos de Ghali es el ex ministro de Inversiones Mahmoud Mohieldin, a quien prominentes activistas egipcios involucran en la venta irregular de una cadena de hoteles y en la propia venta de Omar Effendi.

Desde octubre de 2010 Mohieldin ocupa una de las tres direcciones generales del Banco Mundial, con sede en Washington DC.

Como ministro de Inversiones impulsó una serie de reformas económicas que fueron objeto de elogio en varios informes del Banco Mundial, como el “Doing Business Report” de 2008, encargado de medir la facilidad para hacer negocios en los países.

En el año 2007 el Banco Mundial señaló a Egipto como el mayor reformista del mundo, algo que evidentemente podía beneficiar a los inversores extranjeros pero no al Estado ni a la sociedad egipcia, a la vista de datos como el último informe publicado por el propio gobierno de El Cairo, que indica un aumento de la pobreza y la desigualdad en los años 2009 y 2010.

A pesar de estos resultados, Mohiledin es, además de Managing Director del Banco Mundial, Director del Programa de Reducción de la Pobreza de dicha institución.