El minotauro anda suelto

Hotel Palestine (AP Photo)

Leo el auto del juez Santiago Pedraz -riguroso, profesional, contundente, eficaz- y no puedo evitar, como testigo directo del caso, rememorar lo ocurrido aquél 8 de abril de 2003 en Bagdad, cuando en el plazo de menos de tres horas el Ejército estadounidense atacó las tres sedes de la prensa independiente de Bagdad -el hotel Palestine, la sede de Abu Dhabi tv y la sede de Al Jazeera tv-, matando a 3 periodistas e hiriendo de gravedad a otros tres.

Una de las principales novedades del auto es que, además de los tres militares de EEUU ya procesados con anterioridad, ahora son imputados otros dos militares con cargos superiores y que, dada la cadena de mando, tuvieron que ordenar o al menos estar informados de lo que estaba ocurriendo.

El juez Pedraz durante su investigación en Bagdad (Olga Rodríguez)

Además el juez, basándose en las pruebas y hechos acaecidos, indica que “una de las misiones encomendadas a la citada División era evitar que los medios de comunicación internacionales informaran sobre las operaciones militares en curso en la toma de Bagdad”.

Y así fue. Consiguieron que no informáramos.

No hay imágenes de Bagdad en las horas siguientes a los ataques, porque estábamos atendiendo a nuestros heridos, llorando a nuestros muertos, barajando lugares en los que refugiarnos.

Como señala el juez, “no hubo, ante el miedo provocado, una sola cámara dispuesta a asomarse a las ventanas del hotel”.

Hay más novedades en el auto: la inclusión de las conclusiones efectuadas tras el viaje a Bagdad que el juez Pedraz realizó en enero de este año encabezando la comisión judicial en la que cuatro periodistas viajamos integrados como testigos directos de lo sucedido.

En ese desplazamiento a la capital iraquí Pedraz pudo certificar las localizaciones de las tres sedes periodísticas atacadas, así como del puente desde donde disparó el tanque que mató a Couso y al periodista de Reuters Taras Prosyuk.

También pudo comprobar que no hay ninguna construcción que obstaculice la visión entre el hotel Palestine y el puente Al Jumuriya, así como la gran cercanía entre el puente y las sedes atacadas de Abu Dhabi tv y Al Jazeera tv.

Así mismo, el juez constató que desde el puente se ve con claridad el rótulo identificativo del hotel Palestine.

Y, a través de las pruebas periciales, Pedraz confirmó que con los elementos de visión del tanque se podía ver perfectamente no sólo a las personas que estábamos en los balcones del hotel Palestine, sino incluso los objetos que portábamos.

El auto ofrece argumentos precisos y exhaustivos sobre los hechos acontecidos el 8 de abril de 2003, recuerda que el Pentágono sabía dónde nos alojábamos los periodistas, que el propio gobierno estadounidense se declaró públicamente conocedor de la ubicación del hotel Palestine como sede de la prensa internacional, y explica con detalle -basándose en los Convenios de Ginebra, Protocolos y Convenio de La Haya- cómo no cabe duda de que José Couso, como civil y como periodista, era persona protegida.

Es decir, alguien a quien ningún Ejército puede, por ley, atacar; en caso contrario, el agresor será, por ley, castigado.

Por último, el auto pide a los procesados una fianza de un millón de euros. “No verificándolo a las 24 horas siguientes embárgueseles bienes bastantes a cubrir la indicada suma, acreditándose legalmente, caso de no poseerlos, su insolvencia total o parcial”, señala.

No he podido evitar acordarme de aquellos que en 2003 decían que era inútil iniciar la vía judicial, que lo mejor era dejarlo estar.

Hay cierta tendencia a estigmatizar a los que exigen Justicia. “Olvídalo, hombre, estás obsesionado”, dicen.

O peor aún: “Algo habría ocurrido para que le mataran”. Es lo que en Argentina llaman la “teoría del doble demonio”: la victimización de la víctima.

Lo saben bien las madres y abuelas de plaza de Mayo, a las que algunos llamaron locas por manifestarse todos los jueves pidiendo Justicia, un concepto que, cuando ellas iniciaron su lucha, parecía casi inalcanzable. Y ahí están ahora, presenciando, las que aún viven, los juicios contra algunos de los criminales de la dictadura.

Argentina es criticable en muchas cosas, pero reconozcamos que en materia de derechos humanos llevan la delantera. Lo saben en Egipto, donde estos meses decenas de activistas que piden Justicia -contra Mubarak y todos los mini-Mubarak- han mencionado el caso argentino como ejemplo a seguir.

En fin.

Aquí la familia Couso ha estado muy acompañada en sus triunfos y quizá demasiado sola cuando el caso se estancaba. No se han amedrantado por ello.

Los tres militares acusados.

Javier, David, Maribel, Sabela, Bárbara y el resto de la familia saben bien que hay luchas que hay que emprender aunque parezcan abocadas al fracaso. Lamentablemente esto es algo difícil de entender en estas sociedades en las que el triunfo, incluso el más corrupto, es un valor al alza.

Puede que el caso vuelva a estancarse, puede que no; quizá los militares estadounidenses nunca sean juzgados o quizá sí, quién sabe las vueltas que dan las cosas en este siglo XXI en el que la Historia circula a más velocidad que nunca.

De lo que no cabe duda es de que esta batalla no merecía ni olvido, ni desprecio, ni oportunismo. Solo defensa.

La Justicia no es sinónimo de deseo de venganza. Es un pilar básico de las sociedades libres y democráticas. Tiene como objetivo ofrecer reparo a las víctimas y ejemplo a los verdugos. Sin ella la impunidad se perpetúa. Lo sabemos bien en este país, que tiene más de 100.000 cadáveres en cunetas y descampados. Quizá por ello pedir Justicia sea interpretado aún por algunos como un gesto políticamente incorrecto o incluso anti-sistema.

Con un sistema judicial dispuesto a hacer frente a los crímenes de guerra es posible que los ejércitos de todo el mundo se lo pensaran dos veces antes de incumplir la ley, de atacar a civiles, periodistas, inocentes.

El caso Couso no es el caso de un periodista, sin más.

José Couso

El caso Couso es la defensa de la Justicia universal, del cumplimiento de la ley y de la libertad de la información.

Es el caso de los millones de civiles que mueren en las guerras a manos de ejércitos impunes.

Por cierto, hoy José Couso habría cumplido 46 años.


Con la última publicación de los papeles de Wikileaks se confirma lo que muchos ya imaginaban: que Estados Unidos presiona a los gobiernos y a los poderes judiciales en defensa de sus intereses.

Washington sabe que si el caso Couso prosperara se abriría la caja de los truenos. Si los tres militares acusados fueran juzgados se crearía un precedente que podría sentar jurisprudencia y, de ese modo, otros soldados estadounidenses podrían ser juzgados por casos similares. Así que Estados Unidos tiene claro que estas cosas hay que detenerlas cuanto antes.

Hasta aquí, lo sospechado e imaginado hasta ahora.

El fiscal general del Estado Cándido Conde-Pumpido

LOS FISCALES

Lo que nadie podía pensar es que algunos miembros del ministerio fiscal español estuvieran más que dispuestos a privilegiar a una de las dos partes implicadas en el caso. Así ha sido, sin embargo.

En 2007 el fiscal general Cándido Conde-Pumpido se reunió con el embajador estadounidense para asegurarle que los fiscales “seguirían oponiéndose” a la orden de detención dictada contra los tres militares estadounidenses implicados en la causa. La orden de detención había sido dictada tres días antes por el juez Santiago Pedraz.

Cándido Conde-Pumpido se reunió con el embajador estadounidense, pero no lo hizo ni con la madre de José Couso, ni con la esposa de José Couso, ni con los hermanos de José Couso, ni con el abogado de José Couso para garantizarles la buena marcha de la causa, ni para nada. He aquí la primera diferencia de trato hacia una de las dos partes implicadas.

Medio año después, Conde-Pumpido dijo al embajador estadounidense que él deseaba el archivo del caso.

Los abogados de la familia Couso no descartan que el fiscal hubiera adelantado a Estados Unidos información no hecha pública aún.

De momento lo que es ya evidente es que la Fiscalía tuvo más interés en contentar a Estados Unidos. La soberanía nacional no tiene valor para el señor Conde-Pumpido y sus amigos.

EL GOBIERNO

El 30 de abril de 2007 el embajador estadounidense se vio con la vicepresidenta Fernández de la Vega, quien aseguró “estar muy implicada en el seguimiento del caso [Couso], al que prestan atención los más altos cargos del Gobierno español”, y señaló que “una de las opciones que se estaba sopesando era la de presentar un recurso”.

Ese recurso no tardó en llegar.

El 14 de mayo de 2007 el fiscal jefe de la Audiencia Nacional Javier Zaragoza anunció al consejero político estadounidense que se había opuesto al procesamiento de los tres militares estadounidenses acusados de la muerte de Couso y dictado dos semanas antes por el juez Pedraz.

Sin embargo, la noticia de tal recurso no aparece publicada hasta el 19 de mayo en varios periódicos, que coincidieron en señalar que tal apelación la había presentado el fiscal Alonso el día anterior.

Este juego de fechas deja por tanto abiertas algunas incógnitas que pueden cuestionar la actuación de la Fiscalía, ya que ésta informó antes a Estados Unidos que a la familia Couso de la presentación de dicho recurso.

Por otro lado, es llamativa la cadena de funcionamiento: Estados Unidos habla con Fernández de la Vega, ésta afirma que se está barajando presentar recurso, catorce días después la fiscalía presenta el recurso.

Por cierto, dos semanas después de ese recurso llegaba a España, de visita oficial, la Secretaria de Estado estadounidense Condoleeza Rice.

“NOS HAN UTILIZADO”

En un documento confidencial de 2009 se indica que: “El adjunto al director general de Política de Defensa comunicó la semana anterior a la embajada que su ministerio apoya totalmente la posición oficial norteamericana”.

Es decir, desde el Ministerio de Defensa español se apoya totalmente la posición oficial estadounidense. Y sin embargo, el partido que gobierna siempre ha mostrado en público una postura diferente: ha defendido la investigación de la muerte de José Couso, una defensa que sin embargo abandona en privado ante Washington.

“Nos han utilizado”, me dijo ayer Maribel Permuy, la madre de José Couso, al leer la información.

La familia Couso Permuy no descarta emprender acciones legales contra algunos de los implicados en esta trama ante la que es lícito preguntarse si hay una separación real de los poderes político y judicial.

De momento, estudian con sus abogados toda la información publicada. Y  esperan nuevos datos que puedan llegar. (Añadido esta mañana: esos datos ya han llegado. Indican cómo algunos ministros del gobierno español se han involucrado para que “no prosperen las órdenes de detención” de los militares implicados en el caso Couso. Se menciona a Fernández de la Vega, Moratinos, López Aguilar. Definitivamente, la separación del poder político y judicial, en entredicho. ).

CLINTON

Cuando el Ejército estadounidense ha matado inocentes, ha torturado o hecho desaparecer a personas, Washington se ha justificado diciendo que se trata de errores, daños colaterales o consecuencias lógicas de la guerra contra el terror.

Sin embargo, cuando unos periodistas en el ejercicio de su profesión publican información de interés general, Estados Unidos se ofende y condena, pisoteando con ello la libertad de información, base de las sociedades democráticas.

Resultan paradójicas e incluso indignantes las palabras de la Secretaria de Estado Hillary Clinton : “Esta revelación [la última publicación de Wikileaks] es un ataque a la comunidad internacional”.

LAS PREGUNTAS

Si Estados Unidos no hubiera puesto tantos obstáculos para que el caso Couso prosperara, ahora se estaría celebrando un juicio en el que se investigarían las respuestas a estas preguntas:

-¿Por qué en la mañana del 8 de abril de 2003, en el plazo de menos de tres horas, las Fuerzas Armadas estadounidenses atacaron en Bagdad las tres sedes independientes de la prensa internacional – Al Jazeera, Abu Dhabi tv y el hotel Palestine- matando a tres periodistas -entre ellos José Couso- e hiriendo a varios más?

-¿Fueron aquellos tres ataques a la prensa fruto de la casualidad o medida de prevención contra una información libre, no empotrada, en el día en el que las tropas estadounidenses iniciaban la toma de Bagdad?

-¿Fue casualidad que en el Hotel Palestine dispararan contra el balcón quince, en el que grababa un cámara de Reuters, agencia que enviaba de manera casi simultánea las imágenes a su sede central para distribuirlas por todos los medios de comunicación del mundo?

-¿Querían las Fuerzas Armadas evitar ser filmadas en un día en el que no sabían con qué se iban a encontrar ni cómo iban a reaccionar?

Marines atravesando un puente de Bagdad. En el suelo, el cuerpo de un iraquí. Abril 2003. (Kuni Takahashi /AP)

-¿Cómo fue posible que el tanque que disparó contra el hotel Palestine no supiera lo que todo el planeta sabía: que aquél era el lugar de residencia de los periodistas europeos y estadounidenses?

-¿Cómo fue posible que desde el puente en que se encontraba no viera el cartel en inglés del Hotel Palestine, cuando éste se veía con unos simples prismáticos, no digamos ya con los potentes visores de un carro de combate?

-¿Cómo fue posible que, a pesar de que el Pentágono tenía las coordenadas del hotel y sabía que ésa era la residencia de los periodistas, esta información no fuera trasladada a los militares del tanque que disparó? ¿Realmente no fue trasladada?

-Los periodistas que estábamos en el hotel Palestine habíamos visto ya tropas estadounidenses desde nuestros balcones 24 horas antes; y el tanque que disparó llevaba apostado en un puente del río Tigris, junto con otros carros de combate, varias horas antes de disparar.

Si nosotros podíamos verlos a simple vista, es obvio que ellos nos veían a nosotros, teniendo en cuenta que lo primero que debe hacer un militar cuando llega a un lugar es inspeccionar el área e identificar las posibles amenazas.

Si 24 horas antes no nos habían considerado una amenaza, ¿por qué decidieron que lo éramos 24 horas después?

-¿No les importó saber que allí solo había civiles, más de doscientos periodistas, protegidos por la ley internacional? ¿No les quedó claro que éramos periodistas al ver nuestras identificaciones con letras enormes -PRESS- en nuestros chalecos antibalas?

-¿Por qué el tanque apunta con su cañón al hotel y espera diez minutos para disparar? ¿Qué pasó en esos diez minutos? ¿No prueba esa espera que no había amenaza alguna que justificara el disparo?

Hotel Palestine, abril 2003 (AP)

-¿Por qué el Pentágono cambió en varias ocasiones el contenido y enfoque de sus justificaciones del ataque? ¿Por qué en un primer momento defendió su actuación asegurando que había francotiradores en el hall del hotel?

-¿Por qué posteriormente -después de que se les preguntara por qué habían atacado el piso 14, 15, y 16 cuando la presunta amenaza se encontraba en el hall- afirmaron que los hombres armados estaban en la azotea?

-¿Por qué finalmente, tras las protestas de los más de 200 periodistas de todas las nacionalidades que allí estábamos y que aseguramos que del hotel no había salido ni un solo disparo, el Pentágono optó por concluir que no había ningún hombre armado, sino simplemente alguien con unos prismáticos, un “ojeador” lo llamaron, que estaría indicando al enemigo las posiciones de los militares estadounidenses?

-¿Justificaba la existencia de ese ojeador – si es que realmente existió- un ataque y la muerte de dos periodistas? ¿Era realmente una amenaza que otros conocieran las posiciones de los militares estadounidenses, cuando éstos se encontraban sobre el puente Al Jumiriya, visibles desde diversos puntos del centro de la ciudad?

-¿No sería quizá ese ojeador en realidad un periodista, o quizá el concepto ojeador abarca una idea abstracta referida a las miles de personas -periodistas extranjeros y bagdadíes civiles- que podían ver a los militares estadounidenses desde sus casas? ¿Estarían justificados por tanto ataques mortales a todos los edificios de Bagdad porque desde ellos les estaban viendo iraquíes, a los que quizá el Pentágono también decidiera llamar ojeadores?

Los tres militares estadounidenses implicados en el ataque al hotel Palestine

-¿Buscaban las tropas estadounidenses atemorizar a la prensa extranjera como lo hicieron para que ésta dejara de trabajar, de filmar los movimientos militares, y se viera obligada a escapar, a esconderse o a trasladar a sus heridos o muertos, como ocurrió? ¿Sabían que un ataque a la prensa supone, como supuso aquél día, la interrupción del trabajo de los periodistas durante horas?

-¿O fue todo fruto del azar?

Algunas de las respuestas a estas preguntas se pueden obtener a base de lógica. Otras solo podrían contestarse con la celebración de un juicio que obligara a investigar lo ocurrido y a testificar a personas clave del caso Couso. Que avalara la protección a los informadores y de la información.

De momento los papeles de Wikileaks sobre el caso Couso no destapan lo fundamental del mismo. Eso sí, desvelan el manejo de cinismos, hipocresías, dobles raseros y tratos de favor practicados en torno a él. Son la constatación de la pleitesía que se rinde al país más poderoso del mundo.


Soldados de EEUU abandonan Irak (AP)

Parte de la prensa nacional e internacional ha seguido estos días al pie de la letra la propaganda oficial difundida por Washington.

De ese modo, hemos leído titulares en los que se afirma que termina la guerra de Irak, que Estados Unidos se retira del país del Golfo e incluso que Irak es ya un país soberano e independiente, tal y como ha dicho el primer ministro en funciones iraquí y aliado de Washington Nuri Al Maliki.

Pero la realidad es que en Irak van a permanecer 50.000 soldados estadounidenses. Según Estados Unidos, no son de combate. Lo cierto es que cualquier persona armada, ya no digamos un soldado perteneciente a las Fuerzas Armadas de una nación extranjera, es susceptible de ser atacada o de atacar.Si los soldados no son de combate, ¿de qué son?

Oficialmente, esos 50.000 militares se quedan para entrenar a las Fuerzas Armadas iraquíes; lo que el gobierno estadounidense no especifica es que, entre otras cosas, tendrán que enseñarles a manejar las armas que Irak está comprando a Estados Unidos: Tanques M1 Abrams, aviones de combate F16.

La industria armamentística estadounidense ha encontrado en Irak un mercado estupendo para dar salida a sus productos.

No hay como invadir países y destrozarlos para hacer negocio. Y luego, ya controlados, las ventas no tienen fin. El bucle de la violencia es ilimitado.

Los 50.000 soldados no serán los únicos estadounidenses en el país. Habrá empresarios, diplomáticos y se aumentará a siete mil el número de mercenarios contratados por el propio ejecutivo de Washington para garantizar la seguridad de su personal en Irak (algún diario español los ha llamado civiles, en vez de mercenarios: ¿amor por los eufemismos?).

A esto hay que sumar miles de mercenarios más contratados por empresas privadas estadounidenses con base en territorio iraquí.

Durante años nadie dudó de que Líbano fuera un país bajo influencia siria porque, entre otras cosas, había 15.000 soldados en territorio libanés (la cifra fue más elevada en épocas anteriores).

Pero según Washington Irak ya será libre e independiente con 50.000 soldados estadounidenses en su territorio (una cifra, por cierto, que supera el número de militares de carrera y de complemento de las Fuerzas Armadas españolas) y 7.000 mercenarios a sueldo del gobierno estadounidense.

EL DISCURSO DE OBAMA

En su discurso pronunciado el pasado día 31 de agosto para anunciar la presunta salida de las tropas de combate estadounidenses de Irak, Obama dijo que “Irak es libre de trazar su propio rumbo”, una afirmación ante la que pueden surgir dudas :

¿No llevaban ya un tiempo diciéndonos que Irak y sus elecciones eran libres?

Ahora resulta que no, que es ahora cuando de verdad es libre.

El presidente Barack Obama en su discurso sobre Irak el pasado 31 de agosto (AP)

Aseguró además que Estados Unidos ha pagado un precio enorme con tal de depositar el futuro de Irak en manos de su pueblo”.

Así es que, según estas declaraciones, lo que Bush decía era cierto: Se invadió Irak primero por las armas de destrucción masivas, pero cuando quedó claro que no, en realidad se invadió Irak para depositar su destino en manos de sus habitantes. Para llevar democracia y libertad.

No para abrir mercado a las empresas de armamento estadounidenses, ni para obtener beneficios del petróleo del país; ni para controlar un punto más en un tablero estratégico de Oriente Medio, en un país que comparte frontera con Irán; ni para instalar enormes bases militares permanentes, la embajada estadounidense más grande del mundo (tiene el tamaño de 80 campos de fútbol) y otras construcciones que han dado trabajo a muchas empresas, además de negocios de todo tipo que llenan los bolsillos de algunos hombres de negocios extranjeros.

Obama también indicó que nadie puede poner en duda el apoyo del presidente Bush a nuestras tropas, o su amor a la patria y su compromiso con nuestra seguridad.”

Ante esta afirmación es posible que alguien se pregunte hasta dónde llega el poder en la sombra de los conservadores y neocon estadounidenses. La corriente de islamofobia que hay en Estados Unidos y la cercanía de las elecciones de medio término en Estados Unidos, están generando auténticos giros de contenido en los discursos de algunos integrantes del Partido Demócrata, temerosos de perder votos.

Y por último, otra frase gloriosa: “Hemos perseverado porque compartimos con el pueblo iraquí la creencia que de las cenizas de la guerra podía generarse un nuevo comienzo en esa cuna de la civilización”.

Si, no hay como hacer pedazos un país para generar un nuevo comienzo. Realmente si se destroza todo, lo que viene después de esa destrucción realmente es nuevo. Visto así, tiene sentido.

Quizá por eso Estados Unidos ha denominado a la presunta salida de sus tropas de Irak Operación Nuevo Amanecer.

OPERACIÓN AMANECER

En Irak, todos los días, amanecer amanece. Otra cosa es cómo.

Estatua de Sadam Hussein a punto de ser derribada el 9 de abril de 2003 (Olga Rodríguez)

En Irak amanece con ocupación militar; sin soberanía ni independencia; con un millón de muertos desde el inicio de la invasión; con la casi desaparición del tejido social del país; con inseguridad, violencia y sectarismo, favorecido por la política de los ocupantes; con el 23% de la población por debajo del umbral de la pobreza.

Con la experiencia cercana de cárceles secretas -centros de tortura- controladas por estadounidenses o por los aliados iraquíes de los estadounidenses; con cinco millones de exiliados y desplazados tras la invasión (el país tenía 26 millones de habitantes).

Sin agua potable en numerosos puntos del país; con cortes diarios en el suministro eléctrico. Con una ley del petróleo pendiente de aprobarse y todas las petroleras esperando a que se dé el pistoletazo de salida para hacerse con un trozo del pastel.

No hace falta tener mucha imaginación para entender cómo se siente una población si es bombardeada, torturada, amordazada, condenada al miedo, a la pérdida de algún ser querido, a la interrupción abrupta de sus estudios, de sus trabajos, de sus vidas. Lo que es, en definitiva, una ocupación militar que el gobierno de Washington sigue sin condenar.

El nuevo amanecer nos trae nuevos eufemismos, nuevos cinismos, y la supeditación del poder político al poder financiero y económico. Pero amanece, que no es poco.

Y además amanece bien, porque es un nuevo amanecer. Demos humildes gracias a los gobernantes de las potencias mundiales por ello.