El minotauro anda suelto

Encierro simbólico para reivindicar el derecho a juzgar el franquismo

Se recogerán testimonios de familiares de las víctimas de la dictadura

Pedro Almodóvar, José Sacristán, Pilar Bardem y Emilio Silva en la presentación del encierro de apoyo a Garzón

La Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica y la Fundación Contamíname, con el apoyo de artistas, profesores y otros sectores de la sociedad civil, lideran este encierro simbólico que comienza hoy y durará hasta el día 22, día en que se prevé que el Consejo General del Poder Judicial se pronuncie sobre la suspensión del juez Baltasar Garzón. La sede del encierro es la Facultad de Relaciones Laborales de la Universidad Complutense, situada en la calle San Bernardo número 49 de Madrid.

A lo largo de los próximos días -de lunes a viernes de 10:00 de la mañana a 20:00 de la tarde- habrá diversas actividades en las que están invitados a participar “todos los que piensen que nuestra democracia está siendo agraviada”, en palabras de Carlos Agüero, de la Asociación por la Recuperación por la Memoria Histórica.

Se proyectarán documentales sobre la guerra civil y el franquismo, habrá exposiciones fotográficas, conciertos y conferencias sobre los Derechos Humanos y la Ley de Partidos, así como una lectura pública del sumario de Garzón en la que podrá participar todo el que lo desee.

Además un grupo de personas se encargará de recoger las historias, fotos y documentos que les vayan llegando de los familiares de las víctimas del franquismo. Ayer tarde ya se presentaron varios jóvenes como voluntarios para tomar nota de esos testimonios que prevén recibir en los próximos días.

“Hola, quiero ayudar en lo que necesitéis”, decía una chica emocionada, “Los restos de mi abuelo fusilado fueron exhumados el año pasado y esto es muy importante para mí.”

“Estupendo, cualquier ayuda es bienvenida porque no damos abasto”, contestaba un organizador.

“El mensaje es ven y cuéntanos, tu memoria es nuestra historia” -indicaron los organizadores del encierro en un acto de presentación ayer tarde- “Invitamos a los familiares de los represaliados a que vengan a contar su historia y donar su memoria, sus testimonios son fundamentales”.

Al acto acudieron, entre otros, el director de cine Pedro Almodóvar, los actores José Sacristán, Pilar Bardem, Juan Diego Botto, Pepe Viyuela y Nieve de Medina, los escritores Almudena Grandes y Luis García Montero y el cantante Ismael Serrano, para mostrar su apoyo a la iniciativa.

Pedro Almodóvar, José Sacristán, Pilar Bardem y Emilio Silva en la presentación del encierro de apoyo a Garzón

“Este encierro simbólico está abierto a todos los que quieren defender la democracia en este país”, explicó Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Memoria Histórica.

El actor José Sacristán tomó la palabra para decir con contundencia, que “ha llegado el momento de salir a la calle y decir: ¡Basta!”.

“La extrema derecha española no puede sentar en el banquillo a ciudadanos democráticos. Si esto ocurre la degradación de nuestra democracia será grave”, señaló el escritor Luis García Montero.

“El honor de nuestros abuelos no puede ser juzgado en base a un tecnicismo jurídico”, apuntó Almudena Grandes, y añadió: “Ha llegado el momento de mirar a nuestro pasado y asumir que la transición fue un éxito desde el punto de vista de las instituciones porque trajo el periodo democrático más solido de nuestro país, pero desde el punto de vista moral no fue un éxito, porque una generación después los españoles no podemos aceptar el saldo de ese proceso”.

“Los que hemos tenido la mala fortuna de saber qué es perder a un ser querido -dijo Juan Diego Botto en referencia a su padre, desaparecido en la dictadura argentina- sabemos lo duro que es esto. ¿Cómo vamos a confiar en una justicia que persigue un robo, pero no cientos de robos de bebés; que persigue un asesinato pero no un genocidio; que persigue la desaparición de una niña, pero no la de 113.000 personas?”, añadió.

Pedro Almodóvar también fue contundente: “La sociedad española tiene una deuda moral con los que perdieron la guerra y con las familias de esos 113.000 cadáveres que yacen en las cunetas. Es una cuenta pendiente sin la cual la democracia no dejará de ser frágil. Si Falange sienta en el banquillo a Garzón es como si Franco hubiese vuelto a ganar y eso es muy difícil de digerir”. El director manchego hizo referencia a Marcos Ana, el preso de la dictadura franquista que más años pasó en la cárcel -y cuya vida será llevada a la gran pantalla por Almodovar- para decir que “en Marcos Ana no hay revancha, en su libro no cita el nombre de sus verdugos aunque lo sabe; pedir reparación para las víctimas no es revanchismo. No es abrir heridas, sino cerrarlas.”

Carlos Agüero, Almudena Grandes y Juan Diego Botto

También estuvo presente en el acto Gervasio Puerta, presidente de la Asociación de Ex presos y Represaliados Políticos Antifranquistas, quien recordó que ellos siempre han querido diálogo, y no odio ni venganza. “Lo que está pasando con Garzón es indignante y doloroso”, señaló.

Al final del acto, ya en pasillos, organizadores y simpatizantes intercambiaban ideas:

“Estaría bien que fuéramos colgando las fotos de los desaparecidos que nos traigan los familiares”, decía alguien.

“Necesitamos un monitor o monitora que cuide a los niños que vengan a los actos”, indicaba otro.

“Yo puedo encargarme de eso”, contestaba una voluntaria.

Otras de las iniciativas que barajan las asociaciones por la memoria son la recogida de firmas de apoyo y la repetición de iniciativas similares a este encierro simbólico en otras universidades de España. Además, están organizando una manifestación en Madrid para el próximo día 24 de abril. En la página web de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica irán anunciando todas las actividades y convocatorias.


  • Entrevista a Carlos Slepoy, abogado de familiares de víctimas del franquismo
  • Premio Internacional de la Asociación Pro Derechos Humanos de España
  • Este miércoles presentará una querella ante la Justicia argentina

Carlos Slepoy

Carlos Slepoy sabe de la naturaleza de los regímenes represores. No solo porque es abogado especializado en estos asuntos, sino porque él mismo fue víctima de la dictadura argentina. Fue encarcelado dos semanas antes del golpe de Estado argentino, en marzo de 1976. Pasó por varias prisiones y centros de torturas antes de ser condenado al exilio en noviembre de 1977, cuando se instaló en España.

Veinte años después actuó como abogado de la acusación popular en los juicios que instruyó el juez Baltasar Garzón contra el dictador Videla y otros miembros de la dictadura argentina. De ese modo jugó un papel fundamental en el juicio contra el ex militar argentino Adolfo Scilingo, a quien la justicia española condenó en 2007 a 1.084 años de prisión por crímenes de la dictadura argentina.

También ha participado en el proceso contra el ex capitán Ricardo Cavallo, extraditado desde México a España y desde allí a Buenos Aires, acusado de secuestros, torturas y asesinatos cometidos en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada, la mayor cárcel ilegal de la dictadura argentina.

Ahora las paradojas de la vida llevan a Slepoy a recorrer el camino inverso: De Madrid a Buenos Aires. Será en esta ciudad donde este miércoles 14 de abril -día de la República española- presente con diversas organizaciones una querella para que se juzguen los crímenes de la guerra civil y la dictadura españolas. Entre los demandantes hay varias asociaciones de derechos humanos y por la memoria histórica.

-“Presentamos la querella como consecuencia de la escandalosa paralización de los procedimientos judiciales en España” -nos cuenta Slepoy por teléfono desde Buenos Aires.

LA QUERELLA

¿En qué se basa la querella que van a presentar?

Se fundamenta en los principios de jurisdicción universal, los mismos en los que se basó Garzón para abrir diligencias por crímenes de las dictaduras de Chile y Argentina, los mismos en la que se basó la justicia española para condenar a Adolfo Scilingo, los mismos que permitieron la extradición de Ricardo Cavallo o la apertura del caso por genocidio en Guatemala. Es decir, se fundamenta en una idea completamente asentada en la comunidad internacional por la que las leyes de amnistía o punto final no tienen validez ante crímenes contra la humanidad o genocidio.

DELITOS DE GENOCIDIO

¿Cómo califican entonces los delitos cometidos durante la guerra civil y el franquismo?

Son delitos que formaron parte de un genocidio. Así lo recoge Garzón en la causa que inició, y nuestra querella se basa en buena parte en esa causa, fundamentada a su vez en multitud de pruebas, hay incluso documentos y manifestaciones de todo tipo hechas por dirigentes del alzamiento nacional que así lo muestran. En ella se determina que hubo 113.000 desaparecidos y más de 30.000 niños secuestrados y privados de su identidad.

Y, ¿cuál es la definición de genocidio?

En España hubo una planificación estudiada y meditada para perseguir y erradicar a determinados grupos y colectivos con el objetivo de dar origen a otra nación diferente, algo que se logró en gran medida. Eso es un genocidio. Al igual que el nazismo o que la dictadura argentina, los participantes del golpe de estado y la dictadura española buscaban eliminar elementos de una sociedad para crear una sociedad diferente.

¿Qué posibilidades tiene de prosperar esta querella?

Nunca se sabe si prosperará o no, pero nosotros confiamos en que sí; yo tengo plena confianza en que esto vaya a prosperar, porque la querella está asentada sólidamente desde el punto de vista jurídico tanto en el derecho argentino como en el derecho internacional.

DESDE 1936 A 1977

¿Hay alguna diferencia en su querella con los autos de Garzón?

Los autos de Garzón contemplan los delitos cometidos hasta 1952. Nosotros ampliamos el ámbito temporal e incluimos todos los cometidos desde el 17 de julio de 1936, un día antes del golpe de estado, porque ya hubo fusilamiento ese día, hasta el 15 de junio de 1977, cuando se celebran las primeras elecciones democráticas. Hay también una ampliación espacial porque se pide que se investigue desde aquí, desde Argentina.

¿Van a solicitar documentación e información a las autoridades españolas?

Sí, tenemos ya un listado de pruebas a solicitar: pedimos que se busque a los responsables de los crímenes, una lista de todos los ministros de Franco con un certificado de que están vivos, un listado de todos los mandos de la Guardia Civil, la policía militar, la policía civil, la Falange. Pedimos los mapas de las fosas comunes, el número de desaparecidos y juzgados. Esperamos contar con la colaboración de las autoridades españolas; si no, todo será más trabajoso pero se podrá hacer igualmente. Además contemplamos que se haga lo mismo en otros países europeos donde hay documentación que serviría para demostrar todos los delitos. Confiamos en que ocurra algo similar a lo que pasó con Pinochet, se dictó su extradición y tras ello otros países solicitaron también su extradición.

¿Partirán de algún caso concreto?

Partimos del caso de Severino Rivas, alcalde socialista fusilado en 1936. Su caso es ejemplo claro de la persecución planeada que hubo contra determinados grupos: representante político, detenido ilegalmente, fusilado sin previo juicio y desaparecido durante décadas. Su hijo vive en Argentina y presentará la querella con nosotros. Pero desde que esto se ha hecho público nos ha llegado una verdadera lluvia de peticiones de personas que quieren personarse como testigos o como querellantes. En las próximas semanas iremos organizando todo esto. Mi impresión es que va a producirse un fenómeno similar al que ocurrió cuando en España empezaron a juzgarse los crímenes de Argentina. Todas las semanas aparecían nuevos testigos, nuevos querellantes.

UN EFECTO BOOMERANG

¿Qué lectura hace de la respuesta internacional que ha surgido frente al intento de inhabilitar a Garzón?

Mi opinión es que el intento de inhabilitar a Garzón se ha convertido en un boomerang. Es tan descabellado que han disparado la indignación general en todo el mundo de los derechos humanos y organizaciones internacionales y ahora hay ya sectores que se plantean juzgar a aquellos que quieren juzgar a Garzón, a los verdaderos prevaricadores, que saben que la ley de amnistía no tiene validez en este caso.

¿Cómo interpreta que la Justicia haya actuado antes en Argentina que en España?

El franquismo duró mucho más tiempo y Franco dejó todo cerrado con la intención de que no se mirara atrás. Pero lo que pasa en España no es una marca exclusivamente española. Aquí en Argentina ocurrió lo mismo, es un patrón común. Siempre se pretende borrar el pasado, se dictan leyes de punto final, como si uno pudiera seguir hacia adelante sin mirar atrás, ignorando lo que ha vivido antes. En todos los casos hay grupos políticos, económicos y sociales que llevan a cabo un esfuerzo para que los crímenes no se conozcan. Es el pacto de la impunidad, todo queda atado y bien atado por aquellos que participaron en el genocidio. Es absurdo que España haya ejercido un papel muy importante en el plano judicial en Chile y Argentina, pero sea incapaz de actuar en lo relacionado con sus propios crímenes.

EL CASO ARGENTINO

¿Cuántos procesados hay ya en Argentina por crímenes durante la dictadura?

En Argentina hay más de cuarenta condenas y seiscientos procesados ya. Aún así hay críticas, no se abren todos los archivos, nada es perfecto, estos procesos nunca terminan de perfeccionarse. Pero desde luego comparativamente con España esto es un sueño porque se ha terminado con la impunidad legal. Yo mismo voy a comparecer como testigo en un juicio que se acaba de abrir en Argentina contra los carceleros de la prisión de La Plata, donde estuve preso durante la dictadura.