El minotauro anda suelto

Más de quinientos días en una celda de aislamiento en una cárcel israelí. Ese es el tiempo que lleva incomunicado Ahmad Saadat, el diputado y Secretario General del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP). Pero su historia no empieza aquí.

Campaña contra el aislamiento de Saadat

Hijo de refugiados palestinos, comenzó a militar tras la Guerra de los Seis Días de 1967, cuando Israel invadió y ocupó los territorios palestinos de Gaza y Cisjordania, así como los Altos del Golán sirios y el Sinaí egipcio.

En 2001 se convirtió en el máximo líder del FPLP al suceder a Abu Ali Mustafa, asesinado por el Ejército israelí en agosto de ese mismo año. Abu Ali Mustafa fue uno de tantos palestinos muertos en asesinatos extrajudiciales cometidos por las Fuerzas Armadas israelíes, sin juicio previo, en un acto fuera de la ley, sin sentencia más allá que la de las balas y las bombas.

El 17 de octubre de 2001 un comando del FPLP asesinó al Ministro de Turismo israelí para vengar la muerte de su líder. Ese mismo día el gobierno israelí inició una operación militar de castigo en Cisjordania.

Poco después la Autoridad Nacional Palestina detuvo a los cuatro presuntos asesinos del ministro de Turismo israelí; y, por presiones israelíes, arrestó al propio Ahmad Saadat. Todos fueron enviados a la cárcel de la Mukata.

En marzo de 2002 Israel puso en marcha otra operación militar de castigo, llamada Muro Protector, en la que mató a más de 500 palestinos. En el marco de la misma, las tropas israelíes entraron en varias ciudades palestinas, entre ellas, Ramala, Nablús, Jenín o Belén. Tomaron sus calles, bombardearon cuarteles generales de las fuerzas de seguridad palestinas, viviendas de civiles y campos de refugiados.

En Ramala, los tanques y soldados israelíes rodearon la residencia presidencial de Yaser Arafat, la Mukata, y para acercarse a ella, se sirvieron de unos cincuenta civiles palestinos que usaron a modo de escudos humanos. Con misiles y excavadoras destrozaron parte del recinto donde permanecían Arafat y sus hombres junto a funcionarios administrativos, sin luz, sin agua y con apenas alimentos.

Israel exigió reiteradamente a Arafat que entregara al ejército israelí a Ahmed Saadat y a los otros cuatro presos palestinos acusados del asesinato del ministro israelí. Arafat se negó.

Los cuatro prisioneros fueron juzgados de manera apresurada ante una corte militar improvisada dentro de la propia Mukata, con los tanques israelíes apuntando, en un proceso lleno de irregularidades y sin garantías que no duró más de dos horas. No hubo ni pruebas ni confesiones. Fueron condenados a penas de entre 1 y 18 años de prisión;  Ahmad Saadat no fue acusado.

Se produjo entonces un acuerdo patrocinado por los gobiernos británico y estadounidense, conocido como el Acuerdo de Ramala. El ministro de Exteriores británico, Jack Straw, informó del mismo ante la Cámara de los Comunes. A través del pacto, el Ejército israelí aceptaba poner fin al asedio a Arafat en la Mukata a cambio de que Ahmad Saadat y los otros cuatro presos palestinos fueran trasladados a una cárcel palestina de mayor seguridad.

El acuerdo contemplaba que fueran custodiados por observadores internacionales, y así se hizo. Fueron trasladados a la cárcel de Jericó, donde debían estar vigilados además de por los policías palestinos de la prisión, por los observadores internacionales.

Poco después El Tribunal Supremo palestino declaró el arresto de Saadat inconstitucional  y ordenó su inmediata puesta en libertad. El ejecutivo palestino optó por mantenerle en prisión “debido a las amenazas israelíes de asesinar a Saadat“.

En concreto, se refería al anuncio del portavoz del gobierno israelí, advirtiendo de que si “Saadat no es llevado ante la justicia, nosotros llevaremos la justicia hasta donde él esté. No se puede dejar en libertad a los asesinos”.

Debido a que no había sido juzgado y no había ni cargos criminales ni pruebas contra él, Amnistía Internacional pidió la libertad de Saadat y garantías para su seguridad. Pero Saadat siguió preso.

Presos palestinos salen de la cárcel de Jericó, 2006 (AP/B. Ratner)

En 2006 Hamás ganó las elecciones legislativas y de inmediato Israel se puso en guardia. No tuvo pudor alguno en organizar un ataque contra la cárcel palestina de Jericó para secuestrar a los prisioneros. Pocos minutos antes del inicio de la operación habían abandonado sus puestos los observadores internacionales -británicos y estadounidenses- conscientes sin duda de lo que iba a acontecer.

El ejército israelí destrozó parte de la prisión con misiles y con excavadoras, en una ofensiva que provocó 3 muertos y decenas de heridos. Los policías palestinos y la mayoría de los prisioneros, obligados por los soldados israelíes, salieron del recinto con las manos en alto. Las televisiones de todo el mundo ofrecieron en sus informativos esas imágenes.

En un principio Ahmed Saadat y sus compañeros se negaron a rendirse; pero finalmente se entregaron y de este modo, secuestrados, fueron conducidos a una cárcel de máxima seguridad israelí. En diciembre de 2008 Ahmed Saadat fue condenado por un tribunal militar israelí a 30 años de prisión.

En marzo de 2009 fue  internado en régimen de aislamiento en la prisión de Asqelan. En agosto de ese mismo año fue trasladado a otra celda de aislamiento en la cárcel Ramon en el desierto del Naqab. Ahora, una vez más, diversos grupos palestinos e internacionales en defensa de los derechos humanos han lanzado una campaña para exigir justicia y libertad para Saadat y el fin de su aislamiento.

Saadat no es el único importante líder político palestino que se encuentra en la cárcel. En 2006, tras la victoria electoral de Hamás, Israel arrestó a varios ministros del gobierno palestino y más de una veintena de diputados.

Ya durante la campaña electoral de las legislativas palestinas de 2006, 21 de los más de 300 aspirantes a diputado estaban presos. Entre ellos, el número uno de las listas de Fatah, el popular Marwan Barguti, encarcelado desde 2002.

Tanto Saadat como Barguti forman parte del ideario colectivo del pueblo palestino como símbolos de la resistencia. Ambos están en la lista que Hamás ha presentado con los nombres de los palestinos que deben ser puestos en libertad por Israel para que, a cambio, se produzca la entrega del soldado israelí Gilad Shalit, detenido por tres milicias palestinas en Gaza en junio de 2006.


Rami Elhanan

En Israel hay familias cuya historia contiene buen parte de la historia reciente de esa tierra. Una de ellas  es la de Rami Elhanan (1). Su padre, Isaac Elhanan, un judío húngaro, perdió a sus padres, a ocho de sus diez hermanos y a sus tíos en la Segunda Guerra Mundial.

Murieron en el campo de concentración de Auschwitz, donde el propio Isaac estuvo hasta su liberación en 1945. Ese mismo año decidió probar suerte en Palestina y para ello contó con la ayuda de la Hagana, organización judía encargada de promover la inmigración judía a Palestina y embrión del futuro Ejército israelí.

Isaac, como muchos otros judíos, recibió una identidad falsa –con un pasaporte falso- cedida por un soldado judío nacido en Palestina que había servido en el Ejército británico en la Segunda Guerra Mundial. De ese modo pudo esquivar los controles fronterizos y entrar Palestina. Allí se encontró con una sociedad en ebullición.

Tras la II Guerra Mundial, y a pesar de las restricciones a la inmigración promovidas por el protectorado británico, cada semana llegaban grupos de judíos procedentes fundamentalmente de Europa con la intención de quedarse y levantar un Estado judío en un lugar del que, tan ciegamente, muchos –como la propia futura primera ministra Golda Meir- llegaron a decir que era una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra. Nada más lejos de la realidad: En la Palestina de 1947  vivían 1.300.000 palestinos y 600.000 judíos.

Palestinos expulsados de Galilea en 1948 (AP)

Pero  Isaac, como tantos otros, quería creer en el sueño de su pueblo convertido en realidad.

Se alistó en la Hagana, combatió en la guerra de 1948 en Jerusalén, resultó herido y en el hospital donde permaneció semanas conoció a una enfermera que se convertiría en su esposa y en la madre de Rami.

Rami creció, se especializó en diseño gráfico y se casó con Nurit Peled (ver entrevista con ella aquí), profesora universitaria y declarada activista por los derechos de los palestinos.

Nurit es hija de Mattiyahu Peled, un general israelí que llegó a defender la invasión de los territorios palestinos en 1967 pero que posteriormente se arrepentiría de sus posturas hasta abrazar el pacifismo y la defensa a ultranza del diálogo y de  los derechos de los palestinos.

Rami y Nurit tuvieron cuatro hijos, tres varones y una niña, llamada Smadar. En 1997 dos palestinos de Hamás hicieron explotar una bomba en uno de los lugares más céntricos de Jerusalén. Murieron varias personas, entre ellas, una niña de 14 años. Rami lo escuchó por la radio y le dio un vuelco al corazón. Horas después comprobó que sus temores se confirmaban. La niña de 14 años era Smadar.

Rami Elhanan con su hija Smadar cuando ésta cumplió cuatro años (foto cedida por R. Elhanan)

Los meses siguientes al asesinato de Smadar fueron terriblemente dolorosos. Rami empezó a pensar en el pasado, repasó mentalmente sus decepciones políticas y se atrevió a cuestionar aspectos de Israel.

Concluyó que si su hija había sido asesinada es porque allí había otro pueblo que llevaba décadas sometido, aislado, humillado. Ya era hora de dejar de ignorarlo. Decidió encauzar su sufrimiento y hacer de él algo útil.

Y así fue como Rami empezó a formar parte de Parent´s Circle, una asociación que integra a familias israelíes y palestinas que han perdido a algún miembro a causa del conflicto.

A través de ella Rami ofrece charlas por todo el mundo sobre su apuesta por la paz. Suele ir acompañado de palestinos integrantes de dicha asociación, como el doctor Omar Allaloul, cuyo padre y uno de sus hermanos fueron asesinados por el Ejército israelí.

“Hay mucha gente que me apoya y me da ánimos, que reflexiona mucho -me decía Rami hace un par de años- Pero en mi país también hay mucha gente loca. Una vez me dijeron que ojalá mi esposa Nurit y yo nos hubiéramos muerto en el atentado que mató a Smadar.

“Hay personas que han llegado a decir a los chavales de los institutos que no me escuchen cuando vaya a hablarles. Me ven como una amenaza, creen que debilito la lucha del pueblo judío por la libertad.

No se dan cuenta de que estamos regresando al gueto. Están creando su propio gueto y eso es terrible.

Smadar murió porque hay una ocupación, porque todo un pueblo vive oprimido y humillado.

“La solución es muy sencilla. Hay un acuerdo encima de la mesa esperando a ser firmado. Puede ser el de Ginebra o cualquier otro. Si se firma, la paz llegará mañana mismo. Si se firma y se cumple, claro. Pero de momento no hay voluntad. Israel solo aceptará suscribir un pacto así cuando se dé cuenta de que el precio de no tener paz es más alto que el de tenerla.”

Rami Elhanan ha sido uno de los integrantes del grupo de pacifistas que la pasada semana emprendió en el barco Irene rumbo a Gaza, con la intención de romper el cerco militar israelí y el embargo económico que sufre el millón y medio de palestinos que vive en esa cárcel a cielo abierto llamada Franja de Gaza.  No llegaron a su destino final, fueron bloqueados y arrestados antes por las Fuerzas Armadas israelíes.

Pero su mensaje ha quedado claro. Como judíos o como israelíes, no quieren que se lleve a cabo una ocupación y un asedio de población inocente en su nombre.

“Embarcarme en el Irene es para mí un deber moral, porque es un deber moral como israelí decir basta a la ocupación y a los crímenes”, explicaba Rami hace unos días.

(1) En el libro “El hombre mojado no teme la lluvia” se encuentra el relato completo de la historia de la familia de Rami Elhanan.


El primer enviado oficial de la historia de Naciones Unidas fue el conde sueco Folke Bernadotte. Su destino: el recién proclamado Estado de Israel, en el verano de 1948. Su objetivo: alcanzar un acuerdo de paz entre Israel y los países árabes vecinos.

Bernadotte planteó el regreso de los refugiados palestinos que habían huido a causa de los ataques terroristas judíos previos al estallido de la guerra o durante las primeras semanas de la misma. Su plan no fue aceptado por los líderes israelíes y el grupo paramilitar Lehi, liderado por el futuro primer ministro Isaac Shamir, le colocó en su punto de mira.

Bernadotte fue asesinado por integrantes de Lehi en septiembre de 1948. También murió un ayudante francés del diplomático. Israel nunca arrestó a los asesinos y, al término de la guerra, decretó un indulto para ellos.

Folke Bernadotte, primer enviado oficial de Naciones Unidas

Así comienza la relación de Israel con Naciones Unidas. Desde entonces Israel ha incumplido todas las resoluciones de la ONU que exigen la retirada de Israel de los territorios ocupados y contempla el derecho de los refugiados palestinos a regresar a sus hogares o recibir indemnizaciones. Ha bombardeado y atacado cuarteles de Naciones Unidas en varias ocasiones a lo largo de su historia, con la consiguiente muerte de empleados del organismo internacional.

Uno de los ataques que más indignación despertaron en la comunidad internacional fue el lanzado en 1996 contra el cuartel de la ONU en Qaná, en territorio libanés, donde murieron más de 100 civiles y hubo más de 150 heridos, entre ellos varios cascos azules de la ONU. La acción se enmarcó dentro de la operación Uvas de la ira.

Otras de las acciones militares israelíes contra objetivos de Naciones Unidas tuvo lugar en las navidades de 2008-2009, durante los bombardeos continuados contra toda la Franja de Gaza que causaron más de 1400 víctimas mortales, más de 400 de ellas niños. En aquellos días las Fuerzas Armadas israelíes atacaron sedes de Naciones Unidas en al menos cuatro ocasiones y causaron varios muertos.

No hay nada más eficaz que la Historia para poder obtener conclusiones: no es difícil deducir la impunidad con la que actúa Israel, ya que desde su creación no solo ha hecho caso omiso a las exigencias de Naciones Unidas, sino que ha repetido acciones militares violentas contra sedes de dicho organismo internacional. Nunca ha sido castigado por ello. Por eso en más de una ocasión he defendido que se expulse a Israel de la ONU. En vista del poco respeto que muestra hacia esta organización, no creo que debiera importarle demasiado.

Este breve recorrido por los encontronazos de Israel con Naciones Unidas puede ayudarnos a recordar cuántas investigaciones sobre presuntos crímenes cometidos por el Ejército israelí han sido llevadas a cabo de manera independiente, cuántas han culpado a Tel Aviv, y cuántas veces Israel ha sido castigado.

Y así podemos repasar algunas de las matanzas más conocidas: Sabra y Shatila, donde los israelíes participaron en la masacre de 1.700 civiles, Qaná en 1996, la operación Muro Protector, en la que mataron a más de 500 palestinos, la operación Lluvia de verano, con la muerte de más de 400 personas en Gaza, de nuevo Qaná en 2006, con 27 muertos, la mayoría menores de edad, la operación Plomo Fundido en Gaza 2008-2009,etc.

Madre que perdió a sus cuatro hijos en el ataque israelí de 2006 a Qana, en el que murieron veintisiete personas, entre ellas, diecisiete menores. (Javier Bauluz/ Periodismohumano)

Detengámonos en esta última, con más de 1.400 muertos. La ONU nombró una comisión encargada de investigar los detalles. De esa comisión salió el informe Goldstone. Dicho
informe acusa a Israel de llevar a cabo “un ataque deliberadamente desproporcionado, diseñado para castigar, humillar y aterrar a la población civil, para disminuir radicalmente su capacidad económica tanto de trabajar como de sustento, y para imponer una creciente sensación de dependencia y vulnerabilidad”.

Además califica el prolongado bloqueo económico impuesto por Israel contra Gaza de “castigo colectivo” contra la población. En ese sentido, menciona varios ataques contra objetivos civiles “injustificables” desde el punto de vista militar. También atribuye crímenes a Hamás. El informe se basa en información obtenida en dos visitas a Gaza, casi 200 entrevistas y la revisión de miles de documentos, fotos y grabaciones de vídeo.

Goldstone, reconocido jurista internacional, judío y sionista, recomendó pasar el informe a la Corte Penal Internacional contra crímenes de guerra y actos de genocidio para que determinara eventuales acusaciones. Pero Estados Unidos frenó en seco dicho informe. Las recomendaciones no se han cumplido.

La respuesta a la pregunta que antes formulaba es sencilla: Israel nunca ha sido castigado por los crímenes que ha cometido.

Tras el apresamiento de la Flotilla de la Libertad nuestros gobernantes quieren hacernos creer que ahora será diferente. En un texto publicado hace unos días por el diario Público -plagado de eufemismos y expresiones dignos de analizar- el ministro Moratinos junto con sus homólogos francés e italiano, defendía una investigación “imparcial, transparente y conforme a las normas internacionales”.

Decía así:

Debemos estar atentos para no repetir los errores cometidos tras la entrega del informe Goldstone, cuyo seguimiento fue instrumentalizado por el Consejo de Derechos Humanos y que dedica lamentablemente la mitad de sus resoluciones a condenar a Israel.”

(La negrita en la palabra lamentablemente no estaba en el texto original, la he añadido yo: No me queda claro si lamentan que la mitad de las resoluciones condenen a Israel o que Israel se haya portado mal, con lo buen amigo que es.)

Y proseguía: “Ciudadanos turcos y estadounidenses han sido víctimas de esta operación; la investigación tendrá por tanto, obligatoriamente, un componente internacional, como ya lo ha propuesto el secretario general de las Naciones Unidas. Apoyamos estos esfuerzos.

Para que una investigación pueda ser independiente no debe estar dirigida por Israel. Sin embargo, ya se ha anunciado que el presidente de la comisión de investigación será el ex presidente del Supremo israelí. El resto de sus integrantes también serán israelíes. Habrá dos observadores internacionales.

Para que la investigación pudiera ser realmente independiente la comisión debería estar integrada por una mayoría de personas desvinculadas de los intereses de Israel. Deberá centrarse en los testimonios de los testigos, de los más de setecientos activistas del Marmara y de los soldados israelíes que participaron en la operación. Y, lo más importante, debería tener acceso al mayor número de pruebas.

Sin embargo, la mayor parte de las grabaciones de audio y vídeo, así como el material fotográfico obtenido por los pasajeros de la flotilla fue incautado y requisado por el Ejército israelí. Iara Lee es una de las pocas pasajeras que, a pesar de los registros israelíes, logró quedarse con algunas de sus filmaciones. El resultado puede verse en este vídeo:

Los soldados israelíes no solo cometieron un acto de piratería al abordar una flotilla de barcos en aguas internacionales; no solo mataron a nueve personas e hirieron a decenas más en el marco de una operación ilegal; no solo secuestraron a las más de setecientas personas que viajaban en esa flotilla y las trasladaron a comisarías y cárceles israelíes, sino que además robaron a estas personas buena parte de sus pertenencias: laptops, cámaras, cintas de vídeo, tarjetas de memoria, etcétera.

Si la comunidad internacional desea que se lleve a cabo una verdadera investigación independiente sobre lo sucedido aquél fatídico día debería empezar por exigir públicamente a Israel que devuelva el material robado a las víctimas del asalto ilegal, ya que es ese material el que puede mostrar hechos que evidentemente el gobierno israelí tiene interés en ocultar.

Si no presiona, sumaremos una raya más en un calendario marcado por décadas de impunidad. Y ya se sabe que la impunidad abre el camino a futuros crímenes o ilegalidades.

PD: Hay una prisión a cielo abierto llamada Gaza, donde viven un millón y medio de personas. Sus carceleros a veces tienen tan buen corazón que abren las puertas para dejar pasar galletas y refrescos.


El Estado israelí es experto en propaganda, en la creación de terminologías adaptadas a sus intereses, en eufemismos.

Así, habla de asesinatos selectivos para referirse a crímenes de Estado; de respuesta militar para nombrar masacres como la de Gaza, en la que murieron 1.400 personas; de daños colaterales para señalar a las víctimas palestinas asesinadas por fuego israelí; de defensa propia para mencionar la ocupación ilegal de un barco y el asesinato de diez personas; de arrestos para referirse a secuestros.

Ahora habla también de deportaciones. Según la ley, para que alguien pueda ser deportado antes ha tenido que entrar de manera ilegal en un país, sin papeles, sin permiso. Pero los casi 700 activistas que viajaban en la flotilla de la libertad no accedieron a Israel por voluntad propia, no son inmigrantes sin papeles, a pesar de que Tel Aviv los trata como tales. Entraron en territorio israelí obligados, secuestrados a punta de pistola por el Ejército hebreo.

Hace unas horas el ministro de Exteriores israelí, Avigdor Lieberman, conocido por sus comentarios racistas sobre los palestinos -”ahogaremos a los palestinos en el mar”, es una de sus célebres frases- y por su defensa a ultranza de la ocupación de los territorios palestinos, decía que la comunidad internacional, al condenar la acción de Israel, está mostrando que “tiene dos caras“. Quién me iba a decir a mí que por una vez iba a estar de acuerdo con este señor.

Ya que la comunidad internacional no suspende sus relaciones comerciales con Israel a pesar de que este país vulnera de manera sistemática los derechos humanos, quizá al menos pueda exigir a Israel que llame las cosas por su nombre. ¿O tampoco?


El control de los mensajes

Tras abordar un barco de bandera turca en aguas internacionales Israel ha difundido y enviado a los medios de comunicación un vídeo que ha dado la vuelta al mundo y que muestra las siluetas de varias personas golpeando con palos algo o a alguien. Israel asegura que esas son las siluetas de activistas de la flotilla y que lo que golpeaban eran soldados israelíes.

No podemos saber si ese vídeo se corresponde con la realidad, ya que Israel no ha permitido a los integrantes de la flotilla cargada con ayuda humanitaria comunicarse con el exterior ni durante el asalto ni posteriormente. De este modo solo se difunde, al menos por el momento, el mensaje y las imágenes escogidas por las autoridades israelíes.

Es una táctica habitual: En diciembre de 2008 y enero de 2009, durante los ataques israelíes contra Gaza que provocaron una masacre con más de 1.400 palestinos muertos, Israel no permitió la entrada a la Franja de ningún periodista. Pretendía así que solo se difundiera un mensaje, el enviado desde el lado israelí, y que solo se emitieran unas imágenes, las filmadas en el lado israelí.

La legitimidad de la flotilla

Pero lo cierto es que en el caso de lo ocurrido ayer, aunque aún no tengamos acceso a todas las versiones, sí disponemos de herramientas suficientes para concluir que la acción llevada a cabo por el Ejército israelí fue ilegal. Abordó un barco de bandera turca en aguas internacionales, una acción definida como acto de piratería por Naciones Unidas, mató a al menos diez personas e hirió a 30 más. Que los activistas de la flotilla hubieran mostrado resistencia no justificaría la acción israelí, ya que, tal y como establece la ley, es legítimo defenderse de los ocupantes armados que toman un barco.

Es legítimo también el objetivo de la flotilla de llevar ayuda humanitaria a Gaza y romper el bloqueo israelí en la Franja. Gaza sufre una crisis humanitaria: sus habitantes no disponen de productos básicos, faltan alimentos, medicinas, equipamiento para fábricas. Solo funcionan cien de las casi cuatro mil empresas que operaban antes del bloqueo, los cortes de luz son muy frecuentes y escasea combustible incluso para mantener en funcionamiento las máquinas de ventilación asistida de los hospitales. Recuerdo que la última ve que estuve en Gaza, hace un par de años, muchos palestinos llenaban el depósito de sus coches con el aceite que sobraba de cocinar y freír falafel. El olor impregnaba calles enteras.

La impunidad de Israel

Turquía -turco era el barco atacado- es miembro de la OTAN. El artículo quinto de este organismo internacional contempla la posibilidad de que sus países miembros respondan militarmente a la agresión contra uno o más integrantes de la Alianza Atlántica. Este artículo tan solo se ha aplicado en una ocasión: tras los atentados del 11-S.

Es altamente improbable (imposible) que la OTAN invoque ahora dicho artículo como reacción al abordaje israelí del barco turco y desde luego es deseable que no lo haga. Pero la naturaleza provocadora de esta acción de Israel sí nos lleva a preguntarnos si el gobierno de Tel Aviv busca afianzar la impunidad de sus acciones o si quizá se guía por la premisa de “cuanto peor, mejor”, ya que precisamente los periodos de mayor conflicto han servido a Israel para anexionarse más territorio y hacerse fuerte gracias a su supremacía militar, que al fin y al cabo, en la realidad actual, es la que manda frente a la supremacía moral o a la legitimidad.

Cuando nunca pasa nada

Israel lleva décadas actuando de manera ilegal. Piensa que la comunidad internacional nunca va a tomar represalias suficientemente efectivas que le obliguen a frenar su política basada en el terror y la mano dura. Lo piensa porque ni Europa ni Estados Unidos han adoptado medidas ante el incumplimiento continuado por parte de Israel de las resoluciones de Naciones Unidas.

Lo cree porque no hubo consecuencias cuando mató a mil cuatrocientas personas en Gaza en las navidades 2008-2009. Ni hubo represalias cuando en 2006 acabó con la vida de más de 400 personas en Gaza durante la Operación Lluvia de Verano; ni cuando en 2002 asedió varias ciudades cisjordanas, aisló a Arafat en la Mukata y mató a más de 500 palestinos; ni cuando participó en el asesinato de 1.700 civiles palestinos en los campos de refugiados de Sabra y Chatila en 1982.

Tampoco ocurrió nada cuando Israel ocupó de manera ilegal los territorios palestinos, el Sinaí egipcio, los Altos del Golán sirios y Jerusalén Este en 1967. Ni cuando ocupa Jerusalén Este en la actualidad; ni cuando el Estado israelí subvenciona y beca, a modo de incentivo, a quienes ocupan tierras palestinas, para fomentar el crecimiento de territorio anexionado.

No ocurre nada cuando Israel destroza con bombardeos infraestructuras palestinas construidas con dinero europeo. No pasa nada, para eso estamos, para mirar a otro lado, y seguir poniendo dinero. Ah! El dinero. Llegará un momento en el que nos preocupe más el bienestar de nuestras riquezas que el de nuestros hijos. Vamos encaminados a ello.

Hace tan solo unos días Israel fue aceptado como miembro de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, que agrupa a los países más avanzados y desarrollados del planeta. Es el llamado club de los países ricos. Dicho organismo exige a sus miembros respetar los derechos humanos y la legislación internacional. Por eso mismo varias organizaciones defensoras de los derechos humanos solicitaron a la OCDE que, siguiendo su propia normativa, no aceptara a Israel como socio. Las protestas fueron en vano.

Las relaciones de la UE y España con Israel

Israel es un socio de primera para la Unión Europea y Estados Unidos. Y para España. En los últimos catorce años nuestro país ha exportado armas y material de doble uso a Israel por un valor que ronda los 35 millones de euros, según un riguroso informe aparecido recientemente sobre las relaciones militares entre España e Israel. Tales exportaciones de material militar a Israel violan los criterios del Código de conducta de Exportación de Armas de la UE, criterios que indican que no se exportará armas a aquellos países que pudieran usarlas con fines de represión interna, para agredir a otro país o para imponer por la fuerza una reivindicación territorial.

Israel es socio preferente en materia comercial de la Unión Europea, a través de un Tratado Preferencial que entró en vigor en el año 2000 y cuyo artículo dos establece la suspensión de dicho tratado en caso de que una de las partes vulnere los derechos humanos y el derecho internacional. En vista de que dicho tratado no se ha suspendido nunca, parece que la UE no ve vulneración de los derechos humanos en ninguna de las matanzas perpetradas por Israel; habrá que deducir que la UE considera que el robo de tierras palestinas, las políticas discriminatorias y las leyes israelíes que permiten que se encarcele a palestinos sin cargos ni juicio están dentro del marco de los derechos humanos.

Si nuestros gobierno no se mueven, movámonos nosotros. Pidamos públicamente la adopción de medidas para frenar la carrera hacia el abismo de Israel. Solicitemos la suspensión de las relaciones comerciales con el Estado israelí. O planteemos su expulsión de la ONU, una propuesta que no debería herir la susceptibilidad de nadie, teniendo en cuenta el desprecio que Israel muestra hacia dicho organismo internacional, cuyas resoluciones incumple de manera sistemática y cuyas sedes en Gaza bombardeó al menos cuatro veces en la última operación militar contra la Franja.

Tarde o temprano llegará la cordura. Y cuando eso ocurra nos gustará pensar que llevábamos tiempo participando de ella…


Entrevista con Nurit Peled. Voces desde Israel.

  • Judía israelí, defensora de los derechos humanos de los palestinos.
  • Profesora de Educación en la Universidad de Tel Aviv.
  • Miembro del Comité de apoyo del Tribunal Russell para Palestina. Premio Sajarov de la Unión Europea

Nurit Peled-Elhanan/EPP-ED Group

Nurit Peled es una mujer muy conocida en la sociedad israelí. Defiende con ahínco los derechos de los palestinos y critica las políticas que practica su país. Sus ideas generan rechazo y perplejidad entre una parte importante de los israelíes, más aún viniendo de alguien como ella, una madre que perdió a su hija en un atentado suicida. Fue en 1997. Su hija, Smadar, tenía catorce años. La acción fue asumida por Hamás.

Benjamin Netanyahu, por entonces -al igual que ahora- primer ministro israelí, telefoneó a Nurit para darle el pésame. Habían sido compañeros en el instituto. Ella le contestó de este modo:

“Ha sido tu política de ocupación la que ha matado a mi hija”.

Nurit y su marido, Rami Elhanan, fueron objeto de la curiosidad entre la clase periodística internacional. Dos padres señalados por la más cruel de las tragedias elevaban su tono contra las políticas de su propio Estado. Por si fuera poco, no eran unos desconocidos.

Nurit es hija de Mattiyahu Peled, un destacado general israelí que, junto con otros como Ariel Sharon, impulsó la invasión de los territorios palestinos en 1967 pero que posteriormente daría un giro absoluto al convertirse en un pacifista y en un luchador contra la ocupación israelí. Un halcón transformado en paloma: llegó a crear un partido político, el Consejo por la Paz -junto con el activista Uri Avnery- desde el que impulsó el diálogo con los palestinos. Fue el primer general israelí que se reunió con Yaser Arafat, todavía en la clandestinidad, ante la indignación de buena parte de la sociedad israelí.

La madre de Nurit era Zika Katznelson, hija de Avraham Katznelson, uno de los 37 firmantes de la declaración de independencia de Israel y fundador del Estado israelí. Por su parte, Rami Elhanan es hijo de un superviviente de Auschwitz. La historia de los Elhanan-Peled contiene buena parte de la Historia de Israel. *

Ahora Nurit Peled vuelve a estar en primera línea. Es una de las defensoras del Tribunal Russell para Palestina, cuyo objetivo es presionar a la comunidad internacional para que ponga fin a la impunidad de Israel.

“El Tribunal Russell es una de las pocas esperanzas para la paz. La comunidad internacional tiene que escuchar sus conclusiones”, me comenta desde su casa en Jerusalén.

EL TRIBUNAL RUSSELL PARA PALESTINA

Cuando en diciembre de 2008 Israel llevó a cabo una auténtica masacre contra Gaza en la que murieron más de 1.400 palestinos, varios intelectuales pensaron que había llegado el momento de reactivar el Tribunal Russell, un tribunal civil creado por primera vez durante la guerra de Vietnam con el objetivo de juzgar aquellos crímenes que estaban quedando impunes. Por entonces sus primeros integrantes fueron personas de la talla de Jean Paul Sartre, Bertrand Russell o Julio Cortázar. El veredicto fue contundente: Estados Unidos era culpable de haber violado numerosas leyes internacionales.

El Tribunal Russell volvió a reunirse para juzgar desde la sociedad civil los crímenes cometidos en varios regímenes de América Latina. Y ahora se ha puesto en marcha de nuevo con el fin de frenar las operaciones militares ilegales cometidas por Israel. Nurit Peled encabeza, junto con Ken Coates y Leila Shahid, el comité de apoyo internacional de esta iniciativa.

Hace unas semanas se celebró la primera reunión en Barcelona. Allí se congregaron Premios Nobel, ex ministros, magistrados, activistas, filósofos, profesores universitarios, intelectuales, para recordarnos que aunque los Estados no actúen contra la injusticia, nosotros sí podemos hacerlo. Que la sociedad civil puede movilizarse y decir: “No en mi nombre”.

-¿Cuáles han sido las conclusiones de esta primera sesión del Tribunal Russell?

La Unión Europea exporta armas a Israel -que mantiene desde hace más de cuarenta años una ocupación ilegal-, importa productos de colonias ubicadas en territorios ocupados e ignora violaciones de los derechos humanos, por lo que su conducta ha contribuido significativamente a la configuración de los hechos ilícitos cometidos por Israel. Esa es la principal conclusión. Y por eso el Tribunal pide a los países europeos que impongan las sanciones necesarias a su socio, Israel, mediante medidas diplomáticas, comerciales y culturales con el objetivo de poner fin a la impunidad de la que se beneficia desde hace décadas.

-¿Cuál es el siguiente paso del Tribunal Russell?

La siguiente sesión se celebrará en Londres a finales de este año. Ya hay numerosos juristas, expertos, intelectuales, trabajando en este nuevo paso en el que se exigirá a la Unión Europea que paralice su comercio de armas con Israel, la cooperación en el plano científico y las importaciones de productos procedentes de las colonias ilegales.

-¿Crees que la iniciativa de este Tribunal tendrá algún efecto político?

Tiene que tener efecto, tenemos que creer en la sociedad civil. Este Tribunal está formado por gente como Mairead Corrigan-Maguire, Premio Nobel de la Paz, magistrados como Juan Guzmán o José Antonio Martín Pallín, abogados de prestigio como Michael Mansfield o Gisèle Halimi. Son personas con mucha experiencia y conocimiento que saben que los Estados europeos no pueden ignorar lo que ocurre durante mucho más tiempo, que tienen que empezar a contestar.

-¿Ha habido algún Estado que haya contestado ya al Tribunal?

Es muy pronto para eso. Pero por el momento Reino Unido ha expulsado a un integrante del Mossad en relación con el reciente asesinato de un miembro de Hamás en Dubai. Y cada vez son más las empresas que a título personal se niegan a negociar con las compañías israelíes de los asentamientos. Los Estados europeos saben que el Tribunal está ahí, vigilan nuestra repercusión, están atentos. Y la opinión europea está preparada para este Tribunal. Ha llegado la hora de que Europa frene a Israel, de que la sociedad civil frene a Israel. Si todos presionamos el Tribunal Russell será escuchado, y todos podemos contribuir, hay que boicotear los productos de las colonias judías, protestar contra los crímenes de guerra.

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Este es el discurso pronunciado por Nurit Peled en la primera sesión del Tribunal Russell

LA COMUNIDAD INTERNACIONAL

-¿Por qué crees que la Unión Europea no presiona más a Israel para que cumpla las leyes internacionales y deje de ignorar las resoluciones de Naciones Unidas?

Porque la Unión Europea actúa bajo el dictado de Estados Unidos, depende del dinero estadounidense, de sus relaciones comerciales con Estados Unidos, y Estados Unidos a su vez tiene muy buenas relaciones políticas y comerciales con Israel. Para la Unión Europea también son importantes las relaciones comerciales con Israel. Es un círculo vicioso. El mundo se mueve impulsado por el dinero, el dinero está por encima de todo lo demás. Los gobiernos están pendientes de la industria, los negocios, la producción. Europa no presiona más a Israel porque de Israel le llega mucho dinero y porque siente que tiene una deuda moral con los judíos, que los judíos son víctimas directas de Europa.

-Estos días se habla de una crisis entre Estados Unidos e Israel, ¿crees que es una crisis seria?

Espero que lo sea, que sea muy seria, eso significaría que hay esperanza. Espero que Obama se atreva a levantarse contra el lobby israelí, porque el gobierno de Washington es el único que puede parar a Israel. Si Estados Unidos no da el primer paso, nadie lo dará.

ISRAEL

-¿Crees que la definición de Israel como Estado judío con una mayoría judía es compatible con la democracia?

No hay democracia cuando la mitad de la población vive en una semi esclavitud. Esto es no es una democracia, es una etnocracia, hay un grupo étnico dominante que discrimina al resto. Los árabes no son ciudadanos con plenos derechos, están discriminados por la ley. No tienen derecho a construirse una casa, hay 60.000 personas sin servicios básicos, sin educación, o sin luz, no tienen derecho a casarse con palestinos de Cisjordania, no pueden acceder a una gran variedad de trabajos porque no pueden desplazarse, no tiene derecho ni a respirar…

Esto es como una dictadura militar donde unos gozan de privilegios y otros no. Incluso entre nosotros hay discriminación, hacia los judíos etíopes, hacia los árabes, hacia los judíos orientales. Todo es una mentira. No hay democracia. Y se vive un sionismo racista y fascista.

-¿Qué opinas del actual gobierno israelí?

Este gobierno es racista, fundamentalista, ignorante y loco. Nos está llevando al abismo y aún no hemos visto todo, porque es capaz de endurecer aún más sus posiciones.

-La sociedad israelí es una sociedad muy heterogénea y compleja. ¿Cuáles son para ti sus rasgos principales?

Es una sociedad que glorifica los eventos mitológicos y religiosos, hay mucha gente que dice estar dispuesta a morir por esta tierra a la que llaman prometida. Hay mucho racismo, mucha ignorancia, mucha mitología peligrosa y mucho estrés postraumático. En las escuelas se educa a los isralíes para que erradiquen la historia y la cultura palestinas, los palestinos no existen en la mentalidad israelí más que como enemigos. Por ejemplo, cada vez que se encuentran restos arqueológicos palestinos los destrozan, los tiran a la basura.

Este es un país en el que todos culpan a los otros, al vecino desconocido, que son los palestinos. Buena parte de los habitantes de esta sociedad son inmigrantes, judíos que llegan de otros lugares huyendo de una situación económica precaria y están dispuestos a aceptar todo tipo de propaganda con tal de encontrar un hueco en este país.

LOS TERRITORIOS PALESTINOS

-¿Crees que es posible la creación de un Estado palestino en un plazo de tiempo relativamente corto?

Creo que para eso tendría que haber un cambio radical. Actualmente es imposible la creación de un Estado palestino porque Israel ha dividido los territorios a través de carreteras y asentamientos ilegales, no hay continuidad territorial alguna, los palestinos viven en islas rodeadas por el Ejército israelí. Mi país ha acabado con los campos verdes. Esta es la tierra del cemento. Cortan los campos, los hacen desaparecer. Los territorios palestinos son la tierra del cemento gris. Lo hacen para erradicar a los palestinos.

-¿Cómo valoras que Mahmud Abbas retirara su apoyo al informe Goldstone -que acusa a Israel de crímenes de guerra en Gaza- cuando iba a ser votado en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra?

Lo que ha publicado algún periódico israelí es que Abbas fue presionado por importantes miembros del gobierno israelí. Como ya dije antes, en todo este asunto hay presiones económicas, todo gira en torno al dinero. Por otro lado, no podemos esperar gran cosa de un gobierno palestino cuyos integrantes no tienen libertad ni para salir de sus casas, están controlados por el Ejército israelí, no tienen permiso para salir de sus ciudades, de sus pueblos, para desplazarse.

-¿Crees que Hamás es un impedimento para la paz?

¿Hamás? No. ¿Por qué iba a serlo? La creación de Hamás fue impulsada por Israel para luchar contra Al Fatah. Aquí el único obstáculo para la paz es Israel. Hamás ha propuesto en varias ocasiones un alto el fuego, ha cumplido treguas, pero nadie prestó atención. Por otro lado Hamás es una organización más débil de lo que se piensa, una organziación tan débil no puede ser un obstáculo para nada. Se le otorga demasiada importancia porque interesa.

LA FAMILIA

-Tu padre fue un hombre muy destacado de la sociedad israelí. ¿Cómo influyeron sus posturas políticas en tu modo de ver la vida?

Mattiyahu Peled junto a Yaser Arafat. Túnez, 1983

Mi padre fue un representante importante del otro Israel, de esa otra sociedad que lucha por la justicia y la paz. Él llegó a tener un partido político; la mayoría de las personas que buscan la paz no lo tienen, militan desde organizaciones civiles, pero trabajan duro y espero que algún día sean mayoría en esta sociedad.

Mis hermanos y yo hemos heredado el espíritu dialogante de mi padre, su obsesión por buscar la paz, por rechazar el racismo, por aprender a escuchar a los otros. Mi padre me enseñó la importancia de la educación y por eso me dedico a educar. La escuela es muy importante, en ella enseñamos buena parte de los valores de nuestra sociedad, aunque lamentablemente en Israel hay otra escuela, el ejército, por la que pasan casi todos los jóvenes.

-Y tus hijos, ¿han heredado la visión de su madre?

Mis dos hijos mayores son objetores y miembros de la organización Combatientes por la paz. El pequeño tiene diecisiete años y medio y está viviendo una lucha interna porque esta sociedad rechaza de manera brutal a los que no van al Ejército, y los encarcela. Él tiene esa idea naif e inocente de que puede ir al Ejército y cambiarlo desde dentro, no dejar que los demás actúen como locos. Le queda un año para tomar la decisión.

La pasada semana Nurit escribió un artículo en el que condenaba las muertes de los últimos menores palestinos a manos del Ejército israelí: Cuatro en tan solo unos días. Número insuficiente para convertirse en noticia en la prensa internacional.

“Solo esos niños muertos -escribió Nurit- solo ellos, que se han unido a mi hija en el reino del subsuelo de los niños sobre el que este país de cemento es continuamente construído, (…) solo ellos saben que los tanques y excavadoras y las leyes silenciadoras y racistas que aparecen a diario no harán desaparecer la sangre de nuestras manos….”.

-La sociedad europea está preparada para el Tribunal Russell -insiste antes de despedirnos- Estados Unidos y Europa no pueden seguir ignorando los crímenes israelíes durante más tiempo. Ha llegado la hora de actuar. Se lo debemos a nuestros hijos.

*Dediqué un amplio capítulo a Rami Elhanan y Nurit Peled en el libro “El hombre mojado no teme la lluvia” (Debate, 2009)