El minotauro anda suelto

El conocido bloguero y activista Alaa Abd El Fattah (@Alaa), condenado a 15 días de prisión por un tribunal militar

Otro de los acusados falleció el 9 de octubre, cuando las fuerzas de seguridad atacaron a los manifestantes

La solidaridad con el arrestado se dispara en la Red, a través del hashtag #FreeAlaa

Desde la caída de Mubarak 12.000 civiles han sido juzgados en tribunales militares

Cartel que circula ya por la Red en solidaridad con @Alaa

Alaa Abd El Fattah es probablemente el bloguero más conocido de Egipto, gracias a su página Manalaa, en la que escribe junto con su mujer Manal Hassan.

Hace unos días, cuando daba una charla en Estados Unidos, le comunicaron que un tribunal militar egipcio lo llamaba a declarar.

Este domingo ha acudido a la corte militar, donde ha coincidido con otros acusados, entre ellos Bahaa Saber, con quien ya compartió dificultades en el pasado:

En 2006 los dos fueron acusados y condenados por manifestar su apoyo a activistas y jueces detenidos.

Hoy ambos se han negado a declarar ante el tribunal militar, para dejar claro que no le conceden legitimidad.

De inmediato la corte les ha condenado a 15 días de prisión. Bahaa ha sido puesto en libertad con cargos. Alaa ha sido trasladado a una cárcel cercana.

Solidaridad con @Alaa en la Red, por parte de destacados periodistas.

Tanto a ellos como a otros 28 civiles se les acusa de incitación a la violencia en los sucesos del pasado 9 de octubre, en los que se desencadenaron enfrentamientos entre manifestantes cristianos y musulmanes en un bando, y militares y policías en el otro.

El balance fue uno de los más sangrientos desde la caída de Mubarak: Al menos 26 personas manifestantes murieron, decenas más resultaron heridos.

Las autoridades trataron de presentarlo como un episodio de violencia sectaria, pero la realidad fue tozuda y, con el paso de las horas, se multiplicaron los testimonios de testigos que una y otra vez repetían la misma versión: Las fuerzas de seguridad atacaron a los manifestantes.

Así lo denunciaron también varias organizaciones de derechos humanos.

Human Rights Watch ha advertido de que el Ejército “no puede investigar con credibilidad lo ocurrido”.

Así también lo ha explicado este domingo el abogado Gamal Eid, quien afirma que el Ejército es parte implicada en los sucesos del 9 de octubre y por lo tanto no puede interrogar ni juzgar.

El propio Alaa indicaba esta mañana que “en vez de impulsar una investigación adecuada, están enviando a juicio a los activistas por el simple hecho de decir la verdad, y esa verdad es que el Ejército cometió un crimen a sangre fría”.

Uno de los fallecidos el 9 de octubre a causa de la violencia de las fuerzas de seguridad fue el activista de izquierdas Mina Daniel.

A pesar de estar muerto, el tribunal militar también lo ha incluido entre los acusados. Son las crueles paradojas que se dan en una atmósfera marcada por los abusos y la represión.

Hoy, tras la condena de los blogueros, los activistas egipcios han calentado motores para conseguir una movilización similar a la ya organizada en 2006, cuando Alaa y Baher fueron enviados a prisión.

Campaña por la puesta en libertad de Alaa en 2006

Desde hace meses organizaciones en defensa de los derechos humanos tanto egipcias como extranjeras -entre ellas Human Rights Watch o Amnistía Internacional- denuncian la falta de legitimidad de unos tribunales militares que juzgan a civiles por el simple hecho de manifestarse contra el Consejo Superior militar o por criticar a las autoridades.

Desde la caída de Mubarak hasta hoy han sido juzgados en cortes militares unos 12.000 civiles.

Algunos han denunciado maltrato, torturas e incluso abusos sexuales durante sus arrestos.

Amnistía Internacional ha criticado la celebración de dichos juicios militares, a los que acusa de injustos por carecer de las garantías básicas para los acusados.

“El hecho de que sean los fiscales militares los responsables de investigar casos de violencia -cuando se cree que hay miembros de las Fuerzas Armadas que tienen amplia responsabilidad en esos casos- ha generado serias preguntas sobre la independencia de las investigaciones judiciales”, señala Amnistía.

La represión tras Mubarak sigue estando presente en un Egipto controlado por el Consejo Superior militar, liderado por el mariscal Tantawi, quien ocupó durante tantos años la cartera de Defensa en la dictadura.

Desde hace algo más de tres décadas el Ejército egipcio es el principal aliado e interlocutor de Washington en el país árabe.

Recibe de Estados Unidos 1.500 millones de dólares al año, una inversión solo superada por el presupuesto que la administración estadounidense destina a las Fuerzas de seguridad israelíes.