El minotauro anda suelto

Soldados de EEUU abandonan Irak (AP)

Parte de la prensa nacional e internacional ha seguido estos días al pie de la letra la propaganda oficial difundida por Washington.

De ese modo, hemos leído titulares en los que se afirma que termina la guerra de Irak, que Estados Unidos se retira del país del Golfo e incluso que Irak es ya un país soberano e independiente, tal y como ha dicho el primer ministro en funciones iraquí y aliado de Washington Nuri Al Maliki.

Pero la realidad es que en Irak van a permanecer 50.000 soldados estadounidenses. Según Estados Unidos, no son de combate. Lo cierto es que cualquier persona armada, ya no digamos un soldado perteneciente a las Fuerzas Armadas de una nación extranjera, es susceptible de ser atacada o de atacar.Si los soldados no son de combate, ¿de qué son?

Oficialmente, esos 50.000 militares se quedan para entrenar a las Fuerzas Armadas iraquíes; lo que el gobierno estadounidense no especifica es que, entre otras cosas, tendrán que enseñarles a manejar las armas que Irak está comprando a Estados Unidos: Tanques M1 Abrams, aviones de combate F16.

La industria armamentística estadounidense ha encontrado en Irak un mercado estupendo para dar salida a sus productos.

No hay como invadir países y destrozarlos para hacer negocio. Y luego, ya controlados, las ventas no tienen fin. El bucle de la violencia es ilimitado.

Los 50.000 soldados no serán los únicos estadounidenses en el país. Habrá empresarios, diplomáticos y se aumentará a siete mil el número de mercenarios contratados por el propio ejecutivo de Washington para garantizar la seguridad de su personal en Irak (algún diario español los ha llamado civiles, en vez de mercenarios: ¿amor por los eufemismos?).

A esto hay que sumar miles de mercenarios más contratados por empresas privadas estadounidenses con base en territorio iraquí.

Durante años nadie dudó de que Líbano fuera un país bajo influencia siria porque, entre otras cosas, había 15.000 soldados en territorio libanés (la cifra fue más elevada en épocas anteriores).

Pero según Washington Irak ya será libre e independiente con 50.000 soldados estadounidenses en su territorio (una cifra, por cierto, que supera el número de militares de carrera y de complemento de las Fuerzas Armadas españolas) y 7.000 mercenarios a sueldo del gobierno estadounidense.

EL DISCURSO DE OBAMA

En su discurso pronunciado el pasado día 31 de agosto para anunciar la presunta salida de las tropas de combate estadounidenses de Irak, Obama dijo que “Irak es libre de trazar su propio rumbo”, una afirmación ante la que pueden surgir dudas :

¿No llevaban ya un tiempo diciéndonos que Irak y sus elecciones eran libres?

Ahora resulta que no, que es ahora cuando de verdad es libre.

El presidente Barack Obama en su discurso sobre Irak el pasado 31 de agosto (AP)

Aseguró además que Estados Unidos ha pagado un precio enorme con tal de depositar el futuro de Irak en manos de su pueblo”.

Así es que, según estas declaraciones, lo que Bush decía era cierto: Se invadió Irak primero por las armas de destrucción masivas, pero cuando quedó claro que no, en realidad se invadió Irak para depositar su destino en manos de sus habitantes. Para llevar democracia y libertad.

No para abrir mercado a las empresas de armamento estadounidenses, ni para obtener beneficios del petróleo del país; ni para controlar un punto más en un tablero estratégico de Oriente Medio, en un país que comparte frontera con Irán; ni para instalar enormes bases militares permanentes, la embajada estadounidense más grande del mundo (tiene el tamaño de 80 campos de fútbol) y otras construcciones que han dado trabajo a muchas empresas, además de negocios de todo tipo que llenan los bolsillos de algunos hombres de negocios extranjeros.

Obama también indicó que nadie puede poner en duda el apoyo del presidente Bush a nuestras tropas, o su amor a la patria y su compromiso con nuestra seguridad.”

Ante esta afirmación es posible que alguien se pregunte hasta dónde llega el poder en la sombra de los conservadores y neocon estadounidenses. La corriente de islamofobia que hay en Estados Unidos y la cercanía de las elecciones de medio término en Estados Unidos, están generando auténticos giros de contenido en los discursos de algunos integrantes del Partido Demócrata, temerosos de perder votos.

Y por último, otra frase gloriosa: “Hemos perseverado porque compartimos con el pueblo iraquí la creencia que de las cenizas de la guerra podía generarse un nuevo comienzo en esa cuna de la civilización”.

Si, no hay como hacer pedazos un país para generar un nuevo comienzo. Realmente si se destroza todo, lo que viene después de esa destrucción realmente es nuevo. Visto así, tiene sentido.

Quizá por eso Estados Unidos ha denominado a la presunta salida de sus tropas de Irak Operación Nuevo Amanecer.

OPERACIÓN AMANECER

En Irak, todos los días, amanecer amanece. Otra cosa es cómo.

Estatua de Sadam Hussein a punto de ser derribada el 9 de abril de 2003 (Olga Rodríguez)

En Irak amanece con ocupación militar; sin soberanía ni independencia; con un millón de muertos desde el inicio de la invasión; con la casi desaparición del tejido social del país; con inseguridad, violencia y sectarismo, favorecido por la política de los ocupantes; con el 23% de la población por debajo del umbral de la pobreza.

Con la experiencia cercana de cárceles secretas -centros de tortura- controladas por estadounidenses o por los aliados iraquíes de los estadounidenses; con cinco millones de exiliados y desplazados tras la invasión (el país tenía 26 millones de habitantes).

Sin agua potable en numerosos puntos del país; con cortes diarios en el suministro eléctrico. Con una ley del petróleo pendiente de aprobarse y todas las petroleras esperando a que se dé el pistoletazo de salida para hacerse con un trozo del pastel.

No hace falta tener mucha imaginación para entender cómo se siente una población si es bombardeada, torturada, amordazada, condenada al miedo, a la pérdida de algún ser querido, a la interrupción abrupta de sus estudios, de sus trabajos, de sus vidas. Lo que es, en definitiva, una ocupación militar que el gobierno de Washington sigue sin condenar.

El nuevo amanecer nos trae nuevos eufemismos, nuevos cinismos, y la supeditación del poder político al poder financiero y económico. Pero amanece, que no es poco.

Y además amanece bien, porque es un nuevo amanecer. Demos humildes gracias a los gobernantes de las potencias mundiales por ello.