El minotauro anda suelto

Martes, 29 de noviembre. Nueve de la noche. Un bloguero egipcio me cuenta por teléfono que se ha desatado una pelea en Tahrir entre un grupo de personas identificadas con chalecos de color naranja y algunos vendedores ambulantes.

Un cuarto de hora más tarde algunos fotógrafos que se alojan en mi hotel reciben la llamada de las agencias para las que trabajan: La batalla se extiende a los alrededores de la plaza, entre la calle Abdel Moneim y el puente 6 de octubre. Un grupo de periodistas nos dirigimos a la zona.

Desde una distancia prudencial, vemos a varios jóvenes lanzando piedras, hay carreras, un chaval sangra por la cabeza. Media hora más tarde la batalla prosigue. Nadie tiene claro cómo comenzó todo ni quiénes son los atacantes.

No hay policía ni militares, al menos aparentemente. Las fuerzas de seguridad no intervienen, quizá a la espera de la excusa perfecta para desalojar Tahrir. Así ha ocurrido en episodios pasados.

En torno a las once de la noche, ya de nuevo en el hotel, llegan algunos fotógrafos. Uno de ellos ha recibido dos perdigonazos.

Al cierre de este texto, ya de madrugada, la cifra oficial de heridos ascendía a ochenta y ocho. Con esta batalla como telón de fondo comenzaba el recuento de votos de la primera ronda de las elecciones legislativas.

Un manifestante sobrepasado por el gas de la policía 20 de Noviembre de 2001, El Cairo(AP Photo/Tara Todras-Whitehill) (AP Photo/Tara Todras-Whitehill)


Los cinco valientes

Los cinco valientes. Así han bautizado los activistas egipcios a los cinco trabajadores del puerto de Suez que han denunciado la llegada en barco de 7 toneladas de gas lacrimógeno procedentes de la empresa estadounidense Combined Systems.

Los cinco empleados se negaron a firmar los documentos pertinentes para admitir la entrada a territorio egipcio de dicho cargamento, por temor a que éste sea empleado de nuevo contra los manifestantes de Tahrir.

Aún hoy son muchos los jóvenes que sufren las secuelas de los gases lanzados la pasada semana por la policía militar egipcia en la plaza Tahrir y alrededores.

Los trabajadores de Suez han asegurado que, según los documentos portuarios, está prevista la llegada de un segundo cargamento de 14 toneladas de gas, lo que elevaría la cifra total a 21 toneladas.

En las redes sociales de Internet algunos activistas lamentaban anoche que “las bombas de gas son definitivamente más importantes que importar trigo para hacer pan”.

Lo dicen en un país donde el 40% de la población vive con menos de dos dólares diarios, y en el que desde que en el año 2008 el precio del pan se triplicó -a causa, entre otras razones, de la especulación en los mercados financieros internacionales- se han registrado nuevas oleadas de inflación en el precio de este producto básico.


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Ver vídeos de arriba.

Batalla en el centro de El Cairo entre manifestantes y policía. (Cortesía de Lilian Wagdy)

En este post se irán actualizando datos.

Según el Ministerio de Sanidad egipcio, hay 1.114 personas heridas en los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes, algunos son familiares, amigos y simpatizantes de las más de 800 víctimas mortales de las revueltas que derrocaron a Mubarak y que tuvieron lugar entre el 25 de enero y el 11 de febrero.

Un manifestante muestra botes de gas lacrimógeno lanzado por la policía. De fabricación estadounidense (Lilian Wagdy)

La policía ha empleado gases lacrimógenos, porras y piedras -e incluso pistolas eléctricas (ver post anterior)- y ha detenido a un número indeterminado de manifestantes.

Decenas de testigos afirman que los agentes han arrestado a heridos en las ambulancias y en hospitales.

Médicos y voluntarios se han trasladado a Tahrir para atender a los heridos y ayudar en su evacuación (Lilian Wagdy)

Los manifestantes han hecho uso de piedras y adoquines arrancados -de nuevo, al igual que en enero-febrero- del suelo de la plaza Tahrir y alrededores.

Corean eslóganes en los que exigen la dimisión del general Tantawi, al frente del Consejo Supremo militar de transición.

Ver vídeo:
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25 movimientos sociales y agrupaciones políticas han difundido un comunicado en el que condenan la violencia policial empleada en las últimas horas.

En él exigen la inmediata puesta en libertad de los manifestantes detenidos, una investigación urgente de lo sucedido, la dimisión del jefe de seguridad de las fuerzas de seguridad en El Cairo, así como la del máximo responsable militar del ministerio del Interior.

También solicitan que se ponga fin a las presiones que las familias de las víctimas de la revolución están recibiendo para retirar los cargos presentados en los tribunales contra los oficiales de la policía responsables de las muertes.

04:00 del 30 de junio: Un tribunal ha ordenado al Ministerio del Interior que entregue una compensación económica a un hombre que resultó herido en un ojo durante las revueltas que derrocaron a Mubarak.

Con este gesto pretende aplacar las protestas de estos días. Pero en las revueltas murieron unas 850 personas y miles más resultaron heridas, según cifras oficiales.

El propio ex ministro del Interior, Habib al-Adli, ya condenado por corrupción, está pendiente de juicio por la muerte de cientos de manifestantes.

Su juicio se pospuso de nuevo esta semana, algo que sin duda ha aumentado el hartazgo de familiares y amigos de las víctimas, así como de las agrupaciones de activistas.

Desde la caída de Mubarak se han registrado numerosas protestas contra nuevos casos de represión, arrestos arbitrarios, prohibición de huelgas y manifestaciones, juicios militares a civiles -al menos 5.600 desde la caída del dictador- así como contra posibles pactos con organismos financieros internacionales como el FMI, cuya ayuda acaba de rechazar el gobierno egipcio.

Nube de gas lacrimógeno lanzado por la policía en las inmediaciones del ministerio del Interior. El Cairo (Khalil Hamra/AP)

Desde hace semanas diversos movimientos políticos y sociales preparan una nueva convocatoria de protestas para el 8 de julio, para exigir la celebración de elecciones antes de la redacción de una nueva Constitución, para protestar contra el Consejo militar transitorio, y para pedir el fin de políticas económicas y sociales que han aumentado el nivel de pobreza y desigualdad social en el país.

Pero ante los acontecimientos de las últimas horas, están haciendo un llamamiento para adelantar la fecha de dicha protesta.

De hecho se han instalado ya las primeras tiendas de campaña en Tahrir, con la intención de llamar a una nueva acampada.

Este jueves los activistas se están citando a las puertas de la Corte donde se celebrará el juicio por el asesinato de Khaled Said, muerto el pasado verano a manos de la policía secreta. Su fallecimiento marcó el prólogo del a revolución.

Un grupo de activistas se ha trasladado ya desde El Cairo a Alejandría, donde va a tener lugar el juicio.

Guerra de piedras en los alrededores del ministerio de Información en el segundo día de enfrentamientos en El Cairo (AP)

CÓMO EMPEZARON LOS ENFRENTAMIENTOS

Los primeros incidentes se registraron el martes, cuando algunos familiares de las llamadas víctimas de la revolución acudieron al teatro Ballon, donde se iba a celebrar un homenaje en memoria de los fallecidos en enero y febrero.

Pero allí las fuerzas de seguridad les denegaron la entrada porque el homenaje solo estaba destinado a una decena de víctimas, todas ellas policías, ningún manifestante.

Algunos familiares protestaron y, según los testigos, la tensión aumentó.

Una mujer de avanzada edad recibió una bofetada de un policía, según han relatado testigos al diario Al Ahram.

Su hijo respondió abalanzándose sobre el agente y de ese modo comenzaron los enfrentamientos que terminaron con varios heridos y detenidos.

Posteriormente algunos familiares de víctimas se reagruparon en Tahrir y acudieron a protestar al ministerio del Interior para solicitar la puesta en libertad de los arrestados horas antes.

A la misma hora se registraba otra protesta frente a la sede de la televisión estatal -Maspero-, una sentada iniciada el viernes para demandar el juicio del ex ministro del Interior.

Finalmente todos confluyeron en Tahrir.

Varios periodistas y activistas han denunciado la intervención de infiltrados que intentaron provocar a los manifestantes, causaron desperfectos en establecimientos e insistieron en conducir al teatro Balloon a familiares de víctimas que protestaban en Maspero.

(Para más contexto, ver más info en posts anteriores)


La plaza Tahrir de El Cairo vuelve a ser escenario de enfrentamientos

Actualización, 15:40: Ministerio de Sanidad informa de que hay más de 600 heridos

Actualización 17:50: 1.114 heridos, cifras del ministerio de Sanidad. Entre los heridos, familiares de víctimas de las revueltas que derrocaron a Mubarak.

Las Fuerzas de Seguridad Central detuvieron ayer tarde a varias personas que protestaban en la calle exigiendo investigación y justicia para las más de 800 personas fallecidas durante la llamada revolución egipcia. Entre los manifestantes detenidos ayer había familiares de las “víctimas de la revolución”.

En los arrestos emplearon la fuerza e incluso usaron pistolas eléctricas, tal y como se aprecia en este vídeo difundido por la activista Gigi Ibrahim:

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Todo comenzó a media tarde: Algunos familiares de las llamadas víctimas de la revolución habían acudido al teatro Ballon para asistir a un homenaje en memoria de los fallecidos.

Según han relatado varios testigos y activistas, la tensión se desató después de que las fuerzas de seguridad del teatro les denegaran la entrada.

La policía empleó la fuerza contra familiares y simpatizantes de las “víctimas de la revolución”.

Las protestas se trasladaron entonces al ministerio del Interior y posteriormente a Tahrir, donde la policía hizo uso de piedras y de gases lacrimógenos de fabricación estadounidense. Algunos manifestantes también usaron piedras como arma arrojadiza.

Decenas de personas resultaron heridas, según han informado varios medios de comunicación egipcios.

Manifestante herido al ser alcanzado por un bote de gas lacrimógeno arrojado por la policía (Mos'ab Elshamy)

Hoy es 28 de junio: Justo cinco meses después del 28 de enero volvemos a la calle” , recordaban los activistas a través de la Red, en referencia a la gran manifestación del 28 de enero que impulsó las revueltas iniciadas el 25 de enero.

Varias personas presentes en Tahrir fueron relatando los acontecimientos vía twitter

El activista Hossam El Hamalawy (@3arabawy) cuenta que hay manifestantes heridos en la cabeza tras ser alcanzados por botes de gas lacrimógeno lanzados por la policía.

Uno de los eslóganes más coreados anoche fue “el pueblo quiere la caída del general”, en referencia al general Tantawi, líder del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas en la transición. También se exigió la agilización del juicio contra el ex ministro del interior.

"Enfrentamientos en la calle M Mahmoud", indica este twit y añade que tiene noticias de que los heridos están siendo arrestados en los hospitales

La periodista Lilian Wagdy decidió salir de su casa ya de madrugada rumbo a Tahrir con más gente con la que se citó a través de la Red: “Necesitamos llevar material médico, máscaras, vinagre y comida a Tahrir”.

Mona Seif: “Las motos son nuestras, van al frente donde se desarrollan los enfrentamientos, cogen a los heridos y los llevan a las ambulancias o a los doctores” (algunos médicos se trasladaron a Tahrir)

La activista Gigi Ibrahim, tras abandonar Tahrir, de madrugada: “Estoy bien, un par de heridas superficiales tras caerme mientras corría y ser alcanzada por una “piedra amiga” pero fastidiada por culpa del gas lacrimógeno”

En los últimos meses la decepción ha crecido en diversos movimientos sociales impulsores de las revueltas.

Tal y como ha denunciado Human Rights Watch, desde la caída de Mubarak hasta ahora se han celebrado al menos 5.600 juicios militares contra civiles cuyo único delito en buena parte de los casos ha sido criticar en público al Ejército o manifestarse.

Siguen registrándose arrestos arbitrarios con torturas e incluso graves episodios de represión, como el ocurrido el 9 de abril, cuando la policía militar irrumpió en Tahrir con el objetivo de disolver una acampada de unas 3.000 personas.

En aquella operación las fuerzas de seguridad dispararon durante dos horas y media de manera ininterrumpida. Las cifras oficiales ofrecieron un balance de dos muertos, 71 heridos, decenas de manifestantes arrestados.

El gobierno interino ha aprobado recientemente una ley que prohíbe protestas y huelgas, a pesar de que aún mantiene en vigor la ley de emergencia de 1981, que restringe el derecho a las manifestaciones.

Por todo ello diversos movimientos y organizaciones de la sociedad civil continúan convocando manifestaciones, en las que también denuncian la situación heredada del régimen, caracterizada por altos niveles de pobreza -con el 40% de la población viviendo con un dólar al día- la injusticia social y la carencia de servicios públicos fundamentales, como la atención sanitaria gratuita.

Desde hace semanas los activistas preparan una nueva convocatoria de protestas. La cita será el 8 de julio, bautizada ya como el viernes de la ira o la marcha del millón.


Un alto mando militar confirma sin pudor que el Ejército egipcio realizó “exámenes de virginidad” a manifestantes en Tahrir, como contamos en abril en periodismohumano.

Las Fuerzas Armadas llaman a declarar a 3 jueces y 5 periodistas por criticar los abusos de los militares.

Mujeres manifestándose en la plaza de Tahrir de El Cairo (Khalil Hamsa/AP)

Lo denunciaron en su día las víctimas y un informe de Amnistía Internacional: Dieciocho mujeres fueron arrestadas el 9 de marzo en Tahrir , El Cairo, durante una manifestación con motivo de la celebración del Día de la Mujer. Las dieciocho sufrieron golpes, descargas eléctricas, humillaciones.

Fueron sometidas a registros exhaustivos, desnudas, mientras varios soldados las fotografiaban. Y, bajo amenaza de ser acusadas de prostitución, algunas fueron forzadas a someterse a exámenes de virginidad, una expresión eufemística que ya de por sí da que pensar.

Es la terminología que emplearon los militares ante sus víctimas para referirse a un abuso sexual, con la intención de infligir un castigo aleccionador vinculado a una moral represora de la sexualidad femenina.

En esos abusos sexuales un médico militar inspeccionó la vagina de las mujeres, en contra de su voluntad, para constatar que estuviera intacto su himen y con la presencia de varios militares más en la sala que fotografiaron a las mujeres desnudas.

El presidente Hosni Mubarak había abandonado el poder casi un mes antes, el 11 de febrero, pero seguían -y siguen- registrándose ataques contra manifestantes, torturas, detenciones y episodios de represión.

Ahora un general egipcio, alto mando del Ejército, ha confirmado -y defendido- la práctica de esos exámenes vaginales a las manifestantes arrestadas aquél 9 de marzo, a pesar de que hasta hoy las Fuerzas Armadas lo habían negado.

“Las chicas detenidas no eran como tu hija o la mía”, ha declarado el general egipcio.

“Estas eran chicas que estaban acampadas en tiendas con los hombres en la plaza de Tahrir, y nosotros encontramos en esas tiendas cócteles Molotov y drogas”, ha continuado en declaraciones exclusivas a la CNN. Su nombre, general Amr Iman, ha sido desvelado por la televisión estadounidense CBS.

“No queríamos que dijeran que habían sido violadas o maltratadas con abusos sexuales, así que quisimos probar antes que nada que no eran vírgenes. Y ninguna lo era”, ha añadido en una clara intención de estigmatizar a las víctimas, en una sociedad en la que aún se espera que las jóvenes mantengan su virginidad hasta el matrimonio y donde las mujeres pueden ser repudiadas o incluso, en algunas áreas, asesinadas por su propia familia si se descubre que han mantenido relaciones sexuales prematrimoniales.

Salwa Hosseini

“Querían darnos una lección, querían hacernos sentir que no tenemos dignidad”, ha explicado Salwa Hosseini, peluquera de 20 años y una de las víctimas de los abusos sexuales.

El general Amr Iman ha señalado que en total aquél 9 de marzo 149 personas fueron detenidas y juzgadas en tribunales militares -es decir, con restringido derecho de apelación-, con penas de un año de cárcel en la mayoría de los casos.

Días después las autoridades revocaron las sentencias “cuando descubrieron que algunos detenidos tenían licenciaturas universitarias, así que decidimos darles una segunda oportunidad”, ha indicado.

Ese mismo mes visitó Egipto el secretario de Defensa estadounidense Robert Gates, que no hizo mención alguna al ataque contra las mujeres, a pesar de que el informe de Amnistía Internacional ya había sido publicado. Gates se reunió con el máximo líder del consejo militar -el general Tantawi- para asegurarle el mantenimiento de la ayuda económica estadounidense a Egipto.

Amnistía Internacional exigió a las autoridades egipcias una investigación oficial de lo sucedido y manifestó que “obligar a las mujeres a someterse a “pruebas de virginidad” es una forma de tortura absolutamente inaceptable. Su finalidad es degradar a las mujeres por el hecho de ser mujeres. Todos los miembros de la profesión médica deben negarse a participar en estas supuestas pruebas”.

INTIMIDACIONES A LA PRENSA

Precisamente este martes saltaban las alarmas entre los activistas y defensores de la libertad de expresión al conocerse que la popular presentadora de televisión Reem Maged y el periodista y bloguero Hossam El-Hamalawy, al que entrevistábamos recientemente en El Cairo, habían sido citados por el Ejército para ser interrogados.

¿La razón?:

El pasado jueves, en el programa “Baladna bel masry”, presentado por Reem Maged, El-Hamalawy afirmó que la policía militar debía ser investigada por los casos de las violaciones a manifestantes detenidas y que el general Hamdy Badin, al frente de la policía militar, era responsable de esas violaciones.

Los periodistas El-Hamalawy y Reem Maged, durante el programa de televisión en el que se habló de los abusos del Ejército egipcio

Varios organismos en defensa de la libertad de expresión y de los derechos humanos publicaron en tiempo récord manifiestos de apoyo a los dos periodistas y a otros seis jueces y periodistas también investigados por el Ejército.

“El Consejo Militar cree, equivocadamente, que tiene derecho a continuar con la supresión de todas las voces que lo critican”, indicó The Arabic Network for Human Rights Information, uno de los centros más importantes de la región en defensa de los derechos humanos.

“El Consejo militar sabe bien que algunas fuerzas militares han torturado a manifestantes, que muchas jóvenes han sido sometidas a exámenes de virginidad, que ha habido injustos juicios en cortes marciales contra miles de civiles.

¿Quiere que estas medidas no sean criticadas? Es imposible. Ninguna violación más de los derechos humanos será ignorada en Egipto tras la revolución del 25 de enero”, añadió el organismo.

Los dos periodistas permanecieron más de tres horas en las instalaciones judiciales militares en las que habían sido citados, acompañados de varios abogados activistas. A la salida fueron recibidos por cientos de personas que se habían congregado a las puertas para mostrarles su apoyo.

La presentadora de televisión Reem Maged, a la salida de su "citación" por autoridades judiciales militares. El Cairo, ayer (Gigi Ibrahim)

“Gracias amigos por todo el apoyo de hoy”, escribió más tarde El-Hamalawy en la red.

Y, a través de varios mensajes más en twitter, añadió:

Estoy seguro de que las protestas y la campaña pública surgida en nuestro apoyo son la única razón por la que hoy estoy fuera.

De nuevo quiero insistir en que los casos que estamos denunciando ya han sido denunciados antes, sin que se hiciera nada.

Para asegurarnos de que estudiarán esos casos, creo con firmeza que deberían ser destacados por los medios de comunicación.

Reem dejó claro que solo el hecho de citar judicialmente a un periodista es un acto de intimidación”.

Ya de noche, El Hamalawy y Reem Maged acudieron a un popular programa de televisión en ON TV, presentado por Yosri Fouda, para hablar de lo sucedido.

La entrevista no duró mucho tiempo y el modo en que fue conducida por Fouda llegó a indignar a algunos activistas, porque en ella apenas hubo referencias a las declaraciones del general egipcio a la CNN sobre los abusos sexuales contra mujeres detenidas en Tahrir el 9 de marzo.
Hossam عمو حسام3arabawy Hossam عمو حسام didn’t get much time at all to make a contribution. I wanted to hammer the army over the virginity test scandal

“No tuve mucho tiempo para hacer una contribución. Quería machacar al Ejército por el escándalo de los test de virginidad”, protestó El Hamalawy en la red al término del programa.
Gigi Ibrahim جييييجGsquare86 Gigi Ibrahim جييييج Why is no one in media addressing the army virginity checks practiced on March 9th?!!it’s part of their JOB to report on it @ontveg

“¿Por qué no hay nadie en los medios hablando de los exámenes de virginidad practicados por el Ejército el pasado 9 de marzo?!!!! Es parte de su TRABAJO informar de ello”, se quejaba anoche en la red la popular activista Gigi Ibrahim.

Activistas y blogueros han anunciado para hoy un día de protestas por Internet para manifestar su indignación ante los abusos y gestos de intimidación de las Fuerzas Armadas egipcias.

Esta jornada llega después de la manifestación del pasado viernes en Tahrir, en la que decenas de miles de personas convocadas por grupos de izquierdas corearon protestas contra el Consejo militar liderado por el general Tantawi.